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Publicado el 14 Abril, 2018 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Canciller de Cuba da firme respuesta a insultos de EE.UU. en Perú

Cuando se esperaba que la intervención del representante del Gobierno norteamericano cerrara la sesión de discursos en la cita hemisférica, el jefe de la diplomacia cubana tomó la palabra, ante lo mal informado y alejado de la realidad que lució el enviado de la Casa Blanca

Lima, Perú 14 abr (ACN) Una contundente respuesta del Canciller Bruno Rodríguez Parrilla recibió hoy en esta capital el vicepresidente de Estados Unidos, Michael Pence, luego de que profiriera ofensas contra Cuba y Venezuela en la VIII Cumbre de las Américas.

Cuando se esperaba que la intervención del representante del Gobierno norteamericano cerrara la sesión de discursos en la cita hemisférica, el jefe de la diplomacia cubana tomó la palabra, ante lo mal informado y alejado de la realidad que lució el enviado de la Casa Blanca.

Quiero preguntarle directamente si la Doctrina Monroe guía o no a su Gobierno en la política hacia América Latina, interrogó el ministro de Relaciones Exteriores a un vicepresidente que minutos antes había arremetido contra La Habana y Caracas en una errática alocución.

Es nada democrático atacar a Venezuela y mencionar al Presidente Nicolás Maduro Moros cuando ha sido excluido y no está aquí para responderle, argumentó Rodríguez Parrilla, quien también rechazó las referencias insultantes y la actitud humillante para América Latina y el Caribe, asumida por Pence.

El Canciller cubano ilustró cómo en los últimos 100 años, EE.UU. carga con la responsabilidad por los abusos más brutales contra los derechos humanos y la dignidad, a la vez que ha apoyado a todos los gobiernos despóticos de la región, sin excepción, incluidas las más crueles dictaduras militares.

Hechos vergonzosos como la Operación Cóndor o el cruento golpe de Estado en Chile están sobre la conciencia del Gobierno norteamericano, ejemplificó.

El país del señor Pence, dijo Bruno, ha sido el primero y el único en usar el arma nuclear contra civiles inocentes, es responsable de guerras criminales y de cientos de miles de muertos, de masacre a civiles, incluidos niños, mujeres y ancianos, a los que llaman “daños colaterales”.

En la larga lista de acciones de autoría estadounidense, el diplomático incluyó las violaciones masivas, flagrantes y sistemáticas de los derechos humanos de los ciudadanos afroamericanos, hispanos, migrantes y de otras minorías.

La firme réplica del Canciller cubano apuntó a las decenas de millones de dólares recibidos por “el lobby de las armas” y por un senador miamense, a quien se ha pagado con no menos de tres millones de dólares por el mismo concepto.

En otro momento, cuestionó cómo Pence habló de corrupción, tema central de la Cumbre, cuando “su país es el centro del lavado de activos financieros, incluso del narcotráfico, y del contrabando de armas hacia el Sur”, y posee un sistema electoral corrupto, “sustentado -de manera insólitamente legal- en las contribuciones financieras corporativas y los llamados comités de acción política”.

Si a su Gobierno le interesaran el bienestar, los derechos humanos y la libre determinación de los cubanos, podría levantar el bloqueo, colaboraría con nuestra cooperación internacional, en vez de sabotearla, y daría fondos a los programas de colaboración médica y de alfabetización en el mundo, argumentó.

El titular de Relaciones Exteriores, quien encabeza la delegación de la Isla a la cita hemisférica, aludió a la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmado por jefes de Estado en 2014, y cuyos principios contemplan el derecho de los pueblos a elegir su sistema político, económico, social y cultural.

Recordó Rodríguez Parrilla que fue en La Habana donde sus santidades el Papa Francisco y el Patriarca Kiril, firmaron un documento histórico en el que calificaron a Cuba como “símbolo de esperanza del nuevo mundo”.

Al concluir su intervención, el Canciller afirmó que los últimos años demuestran que la convivencia entre EE.UU. y Cuba es posible, productiva y puede ser civilizada, pero no debe esperar Washington que la nación cubana “ceda en un milímetro de sus principios, ni ceje en su empeño de construir el Socialismo”.


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