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Publicado el 24 Abril, 2018 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

SIRIA

El peligro de la soberbia

Los halcones imperiales quieren afianzarse en el terreno militar, por eso bien vale la alerta mundial
Al ordenar el ataque, ante el esgrimido supuesto de que Siria tenía armas químicas, Trump cometió un acto inconstitucional sin la autorización del Congreso. (esglobal.org)

Al ordenar el ataque, ante el esgrimido supuesto de que Siria tenía armas químicas, Trump cometió un acto inconstitucional sin la autorización del Congreso. (esglobal.org)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Nikki Haley, la representante estadounidense ante la ONU, había abierto desde marzo de este año la posibilidad de una andanada de cohetes por la conjetura sobre posesión de armas químicas por el Gobierno de Bashar al Assad. Con cinismo recurrente declaraba que “esta no es la vía que preferimos, pero es una vía que hemos demostrado que la usamos cuando se necesita”.

Y si aún el concierto de naciones necesitaba pruebas de que los yanquis siguen siendo los campeones en mentiras, este viernes 14 de abril Donald Trump ha actuado en consonancia con la guía esencial del imperialismo: la beligerancia como resorte de presión en las relaciones internacionales y como mecanismo para oxigenar su economía, sin importar el compromiso con la verdad histórica.

De atenerse a este principio, la actual administración habría reconocido que Rusia e Irán han sido factores decisivos en la lucha contra el terrorismo islámico, y le habría dado el merecido crédito al Ejército sirio. En cambio, vuelve al culebrón químico.

El Destructor USS “Mason”, desplegado en la zona, esperaba órdenes de Trump para lanzar misiles Tomahawk (abcblogs.abc.es)

El Destructor USS “Mason”, desplegado en la zona, esperaba órdenes de Trump para lanzar misiles Tomahawk (abcblogs.abc.es)

Washington y sus aliados lanzaron 103 cohetes, aunque en los medios navales y aéreos desplegados en la zona tenían en alarma más de 200 artefactos similares. Puede inferirse entonces que el objetivo no era directamente una acción “militar”, pues hubieran seleccionado un rango amplio de blancos disparando más, lo cual hace pensar en una especie de “mensaje” a los rusos y a los iraníes. Sin embargo, en los últimos años Irán ha ganado espacio geopolítico en la región y Rusia ha demostrado firmeza ante la expansión de la OTAN hacia el Este europeo, la instalación de nuevos misiles, las sanciones de Occidente y las amenazas en Siria.

En una acción de este tipo el foco de atención son los sistemas de defensa antiaérea, para anularlos, y a esos ni se les rozó de cerca. Supuestamente los blancos eran instalaciones gubernamentales de desarrollo defensivo, pero, si se sospechaba sobre armas químicas, ¿cómo es que atacaron a riesgo de disipar aerosoles mortales que podían matar en ese caso a incontables civiles? Ni el propio imperio, con su anecdotario de crímenes, se arriesgaría en estos momentos a semejante publicidad negativa; de ello se desprende que Trump y sus asesores conocían que allí, en la localidad siria de Douma, Damasco estaba limpio de culpas.

¿Se trató de una jugada política bien calculada o un exabrupto habitual de Trump? El hecho es que se menospreció la luz verde de Siria y Rusia a los inspectores de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, cuya misión debió haberle dado elementos reales de cara a mejorar el clima del conflicto. En su lugar, la Casa Blanca favoreció, con un costo de más de 100 millones de dólares, un movimiento bélico preludio de un “caos total”, tal como lo valoró Vladimir Putin.

¡Se está convirtiendo en una peligrosa costumbre que Estados Unidos y sus secuaces se impongan en el Consejo de Seguridad de la ONU, y que la gran prensa se encargue de empedrar de falsedades el espacio de la opinión pública! 

A pesar de todo ese poderío y del apoyo encubierto a los terroristas, el pueblo árabe ha movilizado sus fibras morales para enfrentar con éxito a un enemigo que se dice superior en lo material. También se ha evidenciado quiénes respetan el derecho internacional, y quién, como Trump, se llena la boca para autoengañarse con frases de “Misión cumplida” en vez de lamentar que Damasco le haya derribado 71 de los 103 cohetes, y esto último significa que Siria cuenta con valentía, pero sobre todo con las municiones requeridas para enfrentarlos.

No obstante, cuidado: ¡Se está convirtiendo en una peligrosa costumbre que Estados Unidos y sus secuaces se impongan en el Consejo de Seguridad de la ONU, y que la gran prensa se encargue de empedrar de falsedades el espacio de la opinión pública! El imperio se escuda en los derechos humanos y en los intereses de la población civil cuando en la práctica a la Casa Blanca solo le importa su compromiso con el complejo militar industrial, nunca con sus contribuyentes ni tan siquiera con su cuerpo legal y, por ende, mucho menos con el planeta. Ante esa realidad no cabe la indiferencia.

 


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda