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Publicado el 6 Mayo, 2018 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

NICARAGUA

La paz contra el odio

Una ola de violencia se desató en el país, mientras el Gobierno trabaja por el diálogo y la estabilidad
El pueblo se ha unido para defender la paz. (Foto: El Nuevo Diario)

El pueblo se ha unido para defender la paz. (Foto: El Nuevo Diario)

Por MARYAM CAMEJO

Otro intento de desestabilización en Latinoamérica. Empezó como una simple protesta ciudadana y se convirtió en el escenario propicio para que la derecha tomara cartas en el asunto y convirtiera a un país pacífico en noticia de violencia.

Las manifestaciones se produjeron a raíz de una reforma del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). La medida del Ejecutivo sandinista pretendía subir de 6.25 por ciento al siete por ciento el aporte de los trabajadores, mientras los empleadores pasarían de pagar el 19 por ciento al 22.5. La idea era corregir el déficit del INSS y hacerlo sostenible a mediano y largo plazos.

Las primeras reacciones se mostraron en grupos de estudiantes y jubilados que reciben sus pensiones de ese fondo. ¿Cómo es posible que en uno de los países más pacíficos y seguros de Centroamérica, una protesta se convierta en cuestión de horas en saqueos masivos y ataques contra ambulancias, centros hospitalarios, clínicas, comercios, autos, instituciones gubernamentales e incluso viviendas familiares?

No puede verse lo que sucede en Nicaragua de manera ingenua, ni como hecho aislado. La serpiente de la derecha, una vez más, impregna su veneno en un punto del continente con una dirección progresista, que rechaza comprometer la soberanía nacional para favorecer el capital.

En una declaración emitida por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, se denunciaron “los intentos que apuntan a desestabilizar a la República de Nicaragua, un país que vive en paz y donde se han conseguido notables avances sociales, económicos y de seguridad en favor de su pueblo”.

La derecha atiza los actos violentos contra el Gobierno. (Fotos AP)

La derecha atiza los actos violentos contra el Gobierno. (Fotos AP)

El Gobierno sandinista ha llamado al diálogo, lo que fue respaldado por el pueblo a través de marchas donde se escucharon consignas como “¡No al saqueo! ¡Sí a la paz!”. A pesar de que se canceló la reforma de la seguridad social, algunos sectores siguen apostando por la violencia y ahora exigen la salida del Ejecutivo. Grupos religiosos han hecho también un llamado a la conciliación, sobre todo porque las acciones oficiales para resolver la situación son evidentes; entre ellas figura el hecho de que la Asamblea Nacional aprobó la creación de una Comisión de la Verdad, Justicia y Paz, con el propósito de esclarecer los hechos violentos.

El Presidente, consciente de lo que se mueve tras bambalinas, criticó a la derecha local, que ha buscado el respaldo de políticos estadounidenses, con el objetivo de que les “financien planes de desestabilización”. Entonces Washington ha sacado su pata peluda y ordenó la salida de los familiares de sus diplomáticos en Managua y redujo los servicios en su embajada. Asimismo, el Departamento de Estado renovó la petición a sus ciudadanos de “reconsiderar viajes a Nicaragua”.

La estrategia norteamericana es la misma: se aprovechan de cualquier escenario para promover una crisis interna que traiga consigo la escasez de productos básicos y alimentos. Las protestas se disfrazan de descontento con el Gobierno y le siguen la campaña mediática y las acciones en el ámbito diplomático. No por azar el principal portal informativo del país, El 19Digital, dejó de funcionar por un ataque informático, que también afectó a otros medios de comunicación e instituciones como la Procuraduría y el Registro Público.

Los pobladores, organizados en sus comunas y centros de trabajo, se movilizaron para defender barrios, comercios, centros asistenciales y espacios públicos de los actos vandálicos perpetrados por grupos delincuenciales.

“El objetivo de los que están dirigiendo estos planes criminales es destruir la imagen de Nicaragua”, afirmó el presidente Daniel Ortega.

Tienen el Gobierno y el pueblo de Sandino lo que ya podría calificarse de “la tarea latinoamericana”, que consiste en defender al país de los intereses estadounidenses y las garras de la derecha, porque las vidas de millones no existen para financiar el aire de los más poderosos.


Maryam Camejo

 
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