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Publicado el 15 Mayo, 2018 por Prensa Latina en Mundo
 
 

La tragedia del éxodo forzoso palestino

El 15 de mayo de 1948, Israel, apoyado política y económicamente por Estados Unidos, cometía una de las más grandes injusticias contra Palestina, conocida como la Nabka (catástrofe en árabe)
La tragedia palestina/ PL

(prensa-latina.cu)

Por Manuel Vázquez de la Torre

El Cairo, 15 may (PL) El pueblo palestino recuerda hoy el 70 aniversario del inicio del éxodo forzoso de sus tierras a causa de la ocupación por Israel con una huelga general y luto por los 60 civiles muertos, la víspera, por soldados israelíes.

La fecha, nada alegre de por sí, se vio ensombrecida más aún cuando este lunes los efectivos israelíes dispararon indiscriminadamente contra palestinos que se aproximaron a la valla fronteriza de Gaza, en marcha contra el traslado por Estados Unidos de su embajada ante Israel, desde Tel Aviv a Jerusalén.

Como consecuencia de la represión de las protestas 61 palestinos fueron asesinados a tiros por los soldados sionistas, entre ellos, siete niños.

Además, dos mil 771 manifestantes resultaron heridos, de ellos, mil 359 por impactos de balas de combate. En los hospitales de la Franja languidecen en estos momentos 130 de los lesionados reportados en estado muy crítico.

Ésta constituye la ocasión en que las acciones ofensivas israelíes causan más muertos desde 2014, cuando en el verano de ese año los efectivos de Tel Aviv atacaron la Franja con un saldo de dos mil 500 muertos en 40 días, entre ellos, una abrumadora mayoría de civiles, incluidos mujeres y niños.

En total, desde que el pasado 30 de marzo comenzaran las manifestaciones de la Marcha por el Retorno todos los viernes en Gaza, el ejército israelí ha matado a 97 civiles palestinos, incluidos 12 niños, hiriendo a 12 mil 271 personas, de ellas, tres mil 598 con munición de combate, según contabiliza la organización Unrwa-España.

Durante esas protestas la población de Gaza reclamaba su derecho al retorno a sus tierras ancestrales, de donde fueron sistemáticamente expulsados a partir del periodo 1947-1949, durante la creación del Estado de Israel, hecho conocido como Nakba (catastrofe).

Pero esas acciones de despojo, realmente un acto de limpieza étnica, no fueron resultado de una situación coyuntural, sino que sus raíces se hunden en los marcos teóricos del sionismo político moderno.

Ya en 1895, el padre de esa corriente de pensamiento, Theodor Herzl, escribió que para crear un Estado israelí en la Palestina bajo mandato británico se debería acometer ‘la expropiación y la eliminación de los pobres (palestinos) de manera discreta y circunspecta’.

Años después, en 1937, David Ben-Gurion (posteriormente primer ministro de Israel, en 1948) declaró su apoyo al desplazamiento forzoso de la población palestina, principalmente los campesinos, pues no veía ‘nada inmoral en ello’.

Al crearse por mandato de Naciones Unidas el Estado de Israel, éste inicialmente se erigió en el 55 por ciento de las tierras del mandato británico en Palestina, con Jerusalén, convirtiéndose en una ciudad bajo tutela internacional.

De inmediato los líderes sionistas pusieron en marcha el largamente planeado ‘proceso de transferencia’ de la población palestina autóctona. Y, como era de esperarse, no se hizo por las buenas.

Como consecuencia, entre 250 mil y 350 mil palestinos fueron expulsados de sus hogares por los paramilitares sionistas entre 1947 y la declaración de independencia de Israel, el 15 de mayo de 1948.

Para fines del año subsiguiente esa cifra ascendería a entre 750 mil y un millón de personas.

Hoy día, el número de refugiados y desplazados palestinos, incluyendo supervivientes de la Nakba y sus descendientes, asciende a unos 12 millones de personas.

Si durante casi dos mil años el pueblo de Israel vagó por todo el mundo, ahora, de manera deliberada y desde una posición de fuerza, condena al exilio a buena parte del pueblo palestino, al cual le niega el derecho al retorno.

En ese contexto, como señalara Saeb Erekat, miembro del Comité Ejecutivo de la OLP, mientras el pueblo palestino continúa soportando 70 años de Nakba en curso, limpieza étnica y exilio, así como más de 50 años de ocupación israelí, Washington ha decidido celebrarlo mudando su embajada a Jerusalén.

Al comentar el paso dado por Estados Unidos, el presidente palestino, Mahmoud Abbas, resaltó que ‘lo que vimos en Jerusalén no fue la apertura de una embajada, sino la de un asentamiento estadounidense’.

‘Si antes teníamos en nuestra Patria colonias israelíes ilegales levantados con ayuda estadounidense, hoy tenemos una colonia estadounidense en Jerusalén oriental erigida en contra de nuestra voluntad’, enfatizó.

Entre otras consecuencias, la acción estadounidense, según los palestinos, descalifica automáticamente a Washington como posible mediador de un eventual proceso de paz, que a la luz de la intransigencia israelí, cada día se hace más difícil de llevar a buen término con la creación de un Estado palestino en las fronteras de 1967. (PL)

Vicesecretario General del Partido de Unidad Popular de Jordania, refugiado palestino, Issam Khawaja (prensa-latina.cu)

Vicesecretario General del Partido de Unidad Popular de Jordania, refugiado palestino, Issam Khawaja (prensa-latina.cu)

El 15 de mayo de 1948, Israel, apoyado política y económicamente por Estados Unidos, cometía una de las más grandes injusticias contra Palestina, conocida como la Nabka (catástrofe en árabe).

Una catástrofe que supuso el exilio de 750 mil palestinos obligados a abandonar sus hogares, sus tierras y empezar de cero.

Algunos espantados por las masacres cometidas en sus aldeas, otros, expulsados deliberadamente por las fuerzas israelíes-sionistas.

¿El objetivo? La creación de un estado de mayoría judía, Israel.

Los países árabes vecinos (Líbano, Siria, Jordania y Egipto) inconformes con esta situación le declaran la guerra al naciente Estado.

Pero estas naciones no contaban con los medios para sobreponerse a la superioridad militar israelí que ocupó en pocas semanas la mayor parte de Palestina, con excepción de la Franja de Gaza (administrada por Egipto) y Cisjordania (ocupada por el ejército jordano).

Así lo comentó a Prensa Latina el Vicesecretario General del Partido de Unidad Popular de Jordania, el refugiado palestino Issam Khawaja.

Defensor de la liberación de su pueblo, Khawaja también sufrió el exilio con solo seis años, cuando en 1967, durante la denominada Guerra de los Seis Días, tuvo que abandonar su hogar junto a su padre que por segunda ocasión revivía esta tragedia.

La capacidad militar de Israel se potenció con el respaldo estadounidense y sus territorios, ahora expandidos, ocupaban la Franja de Gaza y Cisjordania -detalló- la historia se repetía.

La sociedad palestina fue destruida por intereses imperialistas y colonialistas de manos del sionismo mundial, ratificó.

Palestina fue, hasta 1948, una región netamente árabe -explicó- sin embargo musulmanes, judíos y cristianos por siglos convivieron pacíficamente en territorio palestino.

Esto confirma que el conflicto histórico e indiscriminado del que es víctima nuestro pueblo no se debe a causas religiosas, dijo.

Khawaja aseguró que la ofensiva del Estado sionista en Palestina es una típica guerra por territorio.

Los últimos ataques en la Franja de Gaza -puntualizó- demuestran que esta ocupación es cada vez más agresiva, destructora y asesina.

En este sentido, confirmó que el apoyo de los Estados Unidos a estos grupos militares es evidente por estos días.

La decisión del gobierno norteamericano de trasladar su embajada a Jerusalén confirma que están tomando partido claro a favor de Israel.

Aun así -puntualizó- todo el sufrimiento que hemos pasado no nos va a detener, nuestras convicciones e ideales no aceptan que nos pisoteen. ‘Palestina tiene que ser liberada de punta a cabo’.

La Intifada palestina, reivindica hoy los derechos de aquellos hombres y mujeres que fueron obligados al destierro en 1948, señaló.

Y aseguró que la nueva generación ha levantado la bandera palestina y seguirá adelante aunque no tenga nada de armas.

Sin el derecho al retorno, el conflicto no terminará y no podremos hablar de paz y libertad en Palestina, ratificó. (Nayara Tardo Azahares/ PL)


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