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Publicado el 30 Junio, 2018 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

BRASIL

Persecución sin límites

En lo interno de la “justicia” brasileña se tejen los más complejos nudos para atrapar a la defensa del exmandatario en un proceso de desgaste sin salida
El pueblo seguirá al lado del PT y contra las estrategias de la derecha. (debate.com.mx).

El pueblo seguirá al lado del PT y contra las estrategias de la derecha. (debate.com.mx).

Por MARYAM CAMEJO

Parece ser la ley, y no la mentira, quien tiene patas cortas en Brasil. Ya es un sinsentido afirmar que existen irregularidades en el sistema judicial de esa nación, porque la realidad es más cruda, cuando el juez Edson Fachin, sin obstáculo alguno tiene la potestad absoluta para cancelar la audiencia donde el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva presentaría un recurso para salir del lugar de tres metros por cinco donde vive desde el 7 de abril.

Queda bien claro que en lo interno de la “justicia” brasileña se tejen los más complejos nudos para atrapar a la defensa del exmandatario en un proceso de desgaste sin salida, mediante el cual se pretende cortar de raíz cada recurso para exigir su libertad.

Juristas de renombre expresaron su espanto ante los atropellos contra el precandidato presidencial, que están empujando al país hacia un “estado de excepción”.

Un manifiesto respaldado por 270 académicos y abogados calificó la acción de Fachin de maniobra violatoria de las garantías fundamentales que amparan a todos los ciudadanos, reivindica la defensa de la presunción de inocencia y censura los actos que fragilizan a la Constitución.

La gran estratagema con la que se manejan los hilos de poder dispone de sobrados dólares para impedir que Lula se convierta en el próximo mandatario del Gigante Sudamericano, y se revierta el efecto del golpe de Estado contra Dilma Rousseff, cuyo objetivo consumado con rapidez fue entregar el Gobierno a manos de la derecha.

Tras su visita en la cárcel al líder de Brasil, el expresidente uruguayo José Pepe Mujica dijo que lo encontró muy preocupado por el futuro del país y de América Latina. Eso es, precisamente, lo que temen los derechistas y la oligarquía, que necesitan de menos proyectos sociales y más pobreza para mantener el statu quo y su lujoso nivel de vida.

En las encuestas de intención de voto de cara a las elecciones, Lula se mantiene en 30 por ciento, muy por delante de los otros aspirantes, y los sondeos también lo reafirman como la persona más capacitada para liderar la recuperación económica de Brasil.

De manera sospechosa, mientras los medios anuncian la cancelación de la audiencia, también informan que el Tribunal Supremo Federal ordenó la puesta en libertad de José Dirceu, exministro del Gobierno de Lula. Hay quien se atreve incluso a catalogar esta acción como un halo de esperanza para el líder brasileño. Vale destacar que a Dirceu se le otorgó un habeas corpus para su libertad temporal y sacarlo de prisión, donde estaba desde el pasado 18 de mayo, para cumplir una condena de 30 años y 9 meses por acusaciones de corrupción, lavado de dinero y asociación ilícita. ¿Una noticia terrible puede perder impacto si le sigue una buena?

No, nada cambia en Brasil, que necesita y exige la libertad de Lula para impulsar un cambio, y bajar, por ejemplo, cifras tales el 15 por ciento de desempleo alcanzado con la derecha dirigiendo el país.

La campaña no es solo anti-Lula, sino también antipetista y anti todo lo que pueda significar progreso para el pueblo. El Partido de los Trabajadores (PT) se mantendrá proponiendo para presidente a Lula –según Raúl Pont, dirigente del PT–, que el 15 de agosto se registrará oficialmente, y si cancelan la candidatura, estará entonces más que probada la persecución personal contra el líder brasileño.

A todas estas, en medio de una situación política tan compleja, el gobernante de facto Michel Temer recibe la visita del vicepresidente norteamericano Mike Pence, que en su tercera gira por América Latina tiene en Brasil el interés de asegurar el uso por parte de los Estados Unidos de la base de Alcántara, en Maranhao, para el lanzamiento de satélites.

Así los intereses más egoístas se juntan para atrincherarse contra las masas trabajadoras. Garantizar un futuro diferente para ellas ocupa y preocupa al líder brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.


Maryam Camejo

 
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