0
Publicado el 24 Junio, 2018 por Prensa Latina en Mundo
 
 

En Guatemala

Un pueblo de hijos ausentes

Un video tomado por una testigo en el momento exacto en que un guardia de la patrulla fronteriza ponía fin de un balazo a la vida de esta migrante, se volvió viral en las redes sociales como muestra de los peligros a que se exponen quienes a diario intentan llegar a suelo estadounidense.
En guatemala un pueblo de hijos ausentes/ PL

(prensa-latina.cu)

Por Maitte Marrero Canda

Guatemala, 24 jun (PL) San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango, alcanzó notoriedad internacional cuando sus habitantes despidieron a una de sus hijas, la guatemalteca Claudia Patricia Gómez, asesinada en Estados Unidos hace hoy un mes.

Un video tomado por una testigo en el momento exacto en que un guardia de la patrulla fronteriza ponía fin de un balazo a la vida de esta migrante, se volvió viral en las redes sociales como muestra de los peligros a que se exponen quienes a diario intentan llegar a suelo estadounidense.

El caso de Claudia ocupó titulares de la gran prensa en medio de voces en Estados Unidos y Guatemala que insistían en reclamar justicia para esta muchacha de solo 20 años; una justicia que, por cierto, aún no llega, ni se habla.

Paradójicamente, ya había cruzado la frontera, pero resultó muerta en un operativo ante un reporte de actividad sospechosa en la zona de Laredo, Texas, según los informes policiales.

Lo que no trascendió entonces es que San Juan Ostuncalco, a 220 kilómetros al noroeste de esta capital, es el lugar de cientos de inmigrantes ausentes.

La misma mezcla de dolor y rabia que sintieron los padres de la quetzalteca, embarga a los familiares de otros dos jóvenes que perdieron la vida este año.

El reporte más reciente corresponde a Marvin García Cabrera, de 23 años, originario de la aldea Agua Tibia, quien falleció al cruzar el río Bravo.

Israel García confirmó que esperan por el cadáver de su hijo para darle sepultura, aunque desconocen cuándo se lo entregarán. ‘Le pedimos a Dios por nuestro hijo y aquí lo esperamos para enterrarlo’, dijo a la prensa local.

Otra víctima es Darwin Ovidio Vásquez Romero, originario de La Montañita, caserío Los Morales, quien murió en las mismas condiciones.

Según Juan Aguilar, alcalde de San Juan Ostuncalco, de 78 mil habitantes alrededor de 15 mil han migrado a Estados Unidos. Muchos tienen familiares allá y los mandan a buscar, dice.

Sin embargo, las razones van más allá y abarcan un conjunto de factores como pobreza extrema, violencia y desigualdad, advierten analistas.

Como apunta Juan Carlos Lemus en su artículo Las opciones: pobreza, muerte o jaulas, la necesidad de migrar tiene que ver con la vida, con la muerte, con la rutina y con el vacío de cada persona que se va.

‘Pero sucede que la pobreza no es opcional, es impuesta. Las personas se van empujadas por el Estado de Guatemala. Algunos migrantes, antes de serlo, intentaron poner algún negocio, una tortillería, alguna tiendecita, pero resultaron trabajando para las pandillas. El gobierno los ha abandonado…’, asegura.

‘Los tres millones de guatemaltecos migrantes en Estados Unidos no se fueron buscando el sueño americano, sino huyendo del infierno guatemalteco. Infierno del cual es culpable Estados Unidos porque nos invadió primero. En Centroamérica provocó y financió guerras y eso tuvo como consecuencia tanta miseria’, subraya Lemus.

En Guatemala las palabras pobreza, muerte, exclusión, nos dicen ya poco, asegura el experto.

Escarbar su significado requiere un esfuerzo intelectual. Quiero decir que no calan porque son rutina. El pan nuestro de cada día es la pobreza, la exclusión y la muerte, jerga política partidista, alerta.

Y en este juego entre buscar mejor vida o la muerte, hay quienes tienen la suerte de sobrevivir y son deportados a Guatemala. Según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones, durante el primer trimestre del 2018 hubo un alza del 48 por ciento de los retornados desde México y Estados Unidos.

La entidad confirmó que el país computó 23 mil 318 casos, mientras que en 2017 sumaron 15 mil 760 en el mismo período.

De vuelta a esta nación centroamericana, muchos vuelven a intentarlo porque se mantienen las mismas condiciones de falta de empleo y oportunidades para tener una vida digna.

Aunque en mayo el Gobierno de Estados Unidos extremó las medidas con su política de tolerancia cero y más de 400 niños guatemaltecos fueron separados de sus progenitores, eso no impide que en la primera oportunidad vuelvan a emprender viaje, o incluso, manden solos a sus hijos.


Prensa Latina

 
Prensa Latina