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Publicado el 2 Julio, 2018 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

TURQUÍA

A Erdogan le espera un largo camino  

Al frente de la nación euroasiática durante más de 15 años, el actual presidente se vuelve a alzar vencedor
En buena medida Erdogan contó con el apoyo de la juventud. (TELESURTV.NET)

En buena medida Erdogan contó con el apoyo de la juventud. (TELESURTV.NET)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Después de haber enfrentado con éxito en 2016 un intento de golpe de Estado, Recep Tayyip Erdogan se erigió sin duda como el hombre fuerte de Turquía. El mantener los asuntos políticos bajo control también le propició, un año después, la rotunda victoria en el referéndum presidencial, mediante el cual reforzó sus poderes. Por eso no sorprende su triunfo en unas elecciones que lo mantendrán al frente del Gobierno otros cinco años.

Con un altísimo nivel de participación, de más del 88 por ciento (de 60 millones de electores), los turcos se inclinaron por ratificar a Erdogan, del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), con el 52.55 por ciento de los votos. Así, con un sistema presidencialista, el ratificado mandatario concentra en sus manos las principales decisiones ahora desde la jefatura del Estado y del Gobierno, porque al abandonar el antiguo régimen parlamentario la figura de primer ministro quedó eliminada, con lo cual acapara toda la autoridad para las transformaciones que considere pertinente.

Esta realidad fue objetada por sus opositores políticos no solo por las prerrogativas en potencia de Ankara en temas internos sino por su desempeño mundial, con una marcada tendencia a distanciarse de los Estados Unidos mientras refuerza lazos con Rusia y se involucra de lleno en el Oriente Medio, asumiendo posturas constructivas con respecto a los palestinos, Siria y sus refugiados de guerra; 3.5 millones de sirios viven en suelo turco.

Tal como vaticinó Özer Sencar, especialista en sondeos de Metropoll, los partidos del bloque de la oposición no consiguieron arrebatar votos al AKP, precisamente por contar este con una base incondicional a las “acciones nacionalistas-islamistas de Erdogan”.

El actual Presidente ha conseguido sostener una tasa de crecimiento del PIB de 7.4 por ciento, una de las más altas del mundo. Pero, aún con esas potencialidades, las encuestas reflejan que la principal preocupación de los ciudadanos sigue siendo la economía. Según la empresa PIAR, el 65 por ciento de la población cree que evoluciona “negativamente”, mientras solo 20 por ciento es de la opinión que “va bien”.

De trasfondo existe una alta inflación, la cual asimila todas las ganancias, diezmando los ahorros. Estadísticas oficiales corroboran estas consideraciones: los precios al consumidor se incrementaron 11 por ciento, el índice de precios de producción subió 16 y la lira se ha depreciado en 20 por ciento de su valor respecto al euro y al dólar. Algo que, paradójicamente, no le ha restado popularidad.

Simbolismo y poder real 

La nueva legislatura le permitirá a Erdogan lucir como el guía de una de las naciones emergentes que más llaman la atención. De cara a la emblemática fecha de 2023, cuando la República de Turquía cumpla 100 años, se rumora que dicha celebración alcanzará dimensiones mundiales, lo que acarrea proyectos de infraestructuras de dimensiones y financiamientos significativos, como parte de un paquete cuya envoltura quiere promocionar al país euroasiático en las plataformas internacionales, pero principalmente en la Unión Europea (UE).

Es la segunda mayor armada entre todos los miembros de la OTAN, organización que tiene en el colimador la “estabilidad” iraquí y siria, puntos con los que Turquía tiene fronteras estratégicas, las que unen o separan, según sea el caso, la cuestión kurda, uno de los tópicos más problemáticos de la agenda interna, aunque con ramificaciones hacia el exterior.

Y como fuerte aspirante a la UE, Erdogan concentrará todos los poderes ejecutivos, decidirá el presupuesto y gobernará por decretos, muchos de los cuales se especula sean simpáticos a sus potenciales socios. De cualquier manera le espera un largo camino.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda