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Publicado el 6 Julio, 2018 por Prensa Latina en Mundo
 
 

¿La hora del cambio para África?

Manos abrazan el mapa de África/ PL

(prensa-latina.cu)

Por Richard Ruíz Julién

Addis Abeba, 5 jul.-  La Unión Africana (UA) definió hoy el presente como la hora del cambio para el continente, que en plena ebullición social avanza hacia la integración y busca nuevos modelos de desarrollo sin perder la identidad.

En un llamado renovado de unidad, la UA recordó que en estos días se celebran múltiples homenajes por el centenario del primer presidente negro de Sudáfrica, Nelson Mandela, que se conmemorará el 18 de julio.

Así, el bloque regional acentuó que la mejor manera de mantener vivo el legado de ‘Madiba’, símbolo de libertad, es provocar una revolución sinigual, no de armas pero sí de ideas, con soporte en el esfuerzo propio hacia el crecimiento sostenible de una región que históricamente fue marginada y estigmatizada.

El rastro dejado por Mandela perdura a través de sus palabras. Personaje muy querido más allá de las fronteras sudafricanas, su filosofía de vida, anhelos, miedos y alegrías permanecerán en la memoria colectiva por siempre, manifestó el titular de la Comisión de la UA, Moussa Faki Mahamat.

Mahamat enfatizó en que las jornadas previas a la celebración debían servir para reflexionar acerca de la lucha incansable llevada a cabo por el líder contra el racismo y toda forma de dominación, los 250 premios internacionales que mereció ‘entre ellos el Nobel de la Paz’ y su discurso siempre acertado.

La frase célebre de esta leyenda: ‘Si yo tuviera el tiempo en mis manos haría lo mismo otra vez. Lo mismo que haría cualquier hombre que se atreva a llamarse a sí mismo hombre’, es una inspiración para el ideal de emancipación, libertad conquistada, metamorfosis, agregó el alto funcionario.

Nunca podremos permitir que inquinas fronterizas, ambiciones de poder de ciertas élites y el permanente aliento en el cogote de las expotencias travestidas al neocolonialismo haga mella en la primicia que hace 55 años dio paso a lo que hoy es la UA, apuntó Tameru Regassa, investigador del Centro de Estudios Estratégicos.

Regassa recordó la forma en que Abiy Ahmed llegó a convertirse en primer ministro de Etiopía, una alternancia pacífica, la cual se está convirtiendo en la norma en África y no en la excepción.

Ahí están los ejemplos de Ghana, Nigeria, Benín y Liberia, donde el exfutbolista George Weah supo leer en las necesidades de los más humildes. Los autócratas también están en retroceso; la democracia, al menos formal, gana terreno y los golpes de estado son cada vez menos tolerados, puntualizó.

Este avance político está íntimamente ligado a la emergencia de una clase media que necesita de la paz y la estabilidad y a la extensión de la educación, a trompicones, pero con paso firme, por todas las naciones de la región, consideró el comentarista Robel Yohannes.

Aunque los desafíos son enormes y hay unos 33 millones de niños sin escolarizar en primaria en África subsahariana, la reunión de la Alianza Mundial por la Educación el pasado febrero en Dakar, Senegal, sirvió de estímulo a los Gobiernos para incrementar los presupuestos en la materia (hasta el 20 por ciento).

La escuela, reconocen todos los líderes africanos, es la piedra angular para combatir el radicalismo que se ha enquistado en lugares como el norte de Malí, Somalia o el noreste de Nigeria. Pero el incremento del conocimiento también engendra una población crítica e informada.

Para los observadores, en el corazón de todos estos cambios está el resurgir de la conciencia ciudadana y la emergencia de movimientos sociales que articulan el enfado y la frustración de amplios sectores marginados de un crecimiento económico importante pero no inclusivo.

Wole Soyinka, escritor nigeriano ganador del Premio Nobel de Literatura, aseguraba en una entrevista del documental Negritude del maliense Manthia Diawara que, frente a la arrogancia de culturas fundadas en las grandes religiones, que se creen en posesión de la verdad revelada y tratan de imponerla a los otros, ‘uno de los grandes legados africanos al mundo son sus cultos no estructurados, en constante búsqueda y cuestionamiento’.

Quizás de esta raíz también se nutra esta hora de cambio, aseguraron los especialistas; tal vez en ello se base este momento de indefinición y búsqueda, de mirar al futuro, desarrollar un propio modelo, sin traicionar el pasado ni ‘convertirse en un museo’. (PL)


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