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Publicado el 28 Agosto, 2018 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

Desde prisión la lucha continúa

La derecha toma acciones jurídicas para eliminar la candidatura de Lula a los comicios presidenciales
Desde prisión la lucha continúa.

Foto: infobae.com

Por MARYAM CAMEJO

Con más de 50 000 personas en las calles movilizadas en apoyo a Luiz Inácio Lula da Silva, el Partido de los Trabajadores (PT) registró oficialmente su candidatura. La derecha sabía de antemano que esto sucedería, así como también está enterada de que el líder encabeza las encuestas de intención de voto pese a encontrarse en prisión. Ello significa que todavía falta la batalla más dura: llegar a la fecha de elecciones presidenciales (7 de octubre) sin que alguna artimaña logre excluir a Lula del escenario.

La reacción de la derecha no se hizo esperar: varias organizaciones privadas ya presentaron un total de 14 recursos ante la justicia electoral para impugnar la candidatura, lo cual se suma a los reclamos de la fiscal general del Estado, Raquel Dodge, quien alegó que, según la Ley de Ficha Limpia, un condenado en segunda instancia por tribunal colegiado se inhabilita por ocho años.

Dodge va en contra del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que pidió a Brasil permitirle al expresidente ejercer sus derechos políticos y presentarse a las elecciones, lo cual “incluye tener un acceso apropiado a los medios de comunicación y a los miembros de su partido político”, indicó el organismo.

Mientras, los sondeos del Instituto Datafolha, uno de los más prestigiosos de Brasil, demuestran que Lula sigue creciendo en las encuestas, ahora con 39 por ciento, superior al 30 que tenía en junio. En segundo lugar, está el diputado de ultraderecha Jair Bolsonaro con 19 por ciento y, en cuanto a los 11 restantes, ninguno supera la barrera del 10 por ciento.

Según el destacado intelectual, dominico brasileño Carlos Alberto Libanio Christo, más conocido como Frei Betto, estas serán las elecciones “más imprevisibles de las que se vivieron en Brasil”. En caso de ser retirado de la contienda, el dirigente le cedería su porcentaje a Fernando Haddad, exministro de Educación, quien se convertiría en la propuesta del PT. Sin embargo, es improbable que todos los electores de Lula realmente le otorguen su voto.

Frei Betto llama a recordar que la acción presidencial en el gigante sudamericano depende del apoyo de los diputados y senadores en el Congreso. “Y no tengo la esperanza de que el próximo Congreso que saldrá de las elecciones de octubre, sea menos conservador que el actual. De modo que solo le queda a la izquierda volver al trabajo de base, organizar las clases populares, promover la alfabetización política del pueblo”, afirma el teólogo de la liberación.

Iniciado el período de campaña, el PT enfrenta las estratagemas jurídicas de la derecha para echar por tierra el trabajo de tantos años como representante de los desposeídos en ese país. Así lo demuestra el primer debate presidencial emitido por la cadena Rede TV, donde el líder brasileño no pudo estar presente, y ni siquiera dejaron su atril vacío, sino que lo retiraron. Tampoco accedieron a que la propuesta petista para la vicepresidencia sustituyera a Lula en el debate.

Se engañan quienes crean que acciones como estas silencian de algún modo a las 50 000 personas que se manifestaban frente al Tribunal Supremo Electoral para acompañar el registro de candidatura. El apoyo a Lula es innegable, y también la esperanza de tantos brasileños de tener un proyecto de país en el que todas las familias tengan la oportunidad de comer tres veces al día –mérito indiscutible de la gestión de Lula durante su mandato.

La derecha no pierde oportunidad para mostrar sus garras frente a todo lo que el exobrero representa. El candidato ultraderechista Bolsonaro, ha amenazado incluso con sacar a Brasil de las Naciones Unidas, si resulta electo, por considerar al organismo una reunión de comunistas, a raíz de su apoyo a Lula. Las trampas judiciales de la oligarquía están al desnudo y la izquierda tiene el deber de luchar por un país donde la comida, el agua, la educación y el futuro sean parte de la vida de cada brasileño.


Maryam Camejo

 
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