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Publicado el 25 Agosto, 2018 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

GITANOS: la historia actual de un pueblo nómada

Viven discriminados en Europa, en condiciones propias de los países más pobres del mundo
GITANOS: la historia actual de un pueblo nómada.

Imagen de El Gallinero, el mayor campamento de gitanos rumanos de Europa, en Madrid. (Foto: eldiario.es).

Por MARYAM CAMEJO

La noche de los cristales rotos, así se conoció la matanza de judíos y cristianos en Alemania, el 9 de noviembre de 1938, a manos de las fuerzas nazis. En total, cerca de un millón de gitanos fueron víctimas del holocausto. Murieron no solo en los campos de concentración de Auschwitz, sino también en guetos de las grandes ciudades como en la polaca Varsovia.

A tantos años de distancia de aquellos tiempos tormentosos, la población de este origen étnico sobrevive en terribles condiciones, marginados por las sociedades en Europa, fuera de muchos planes de desarrollo, y víctimas de la discriminación y el racismo.

La imagen que nos viene muchas veces cuando pensamos en gitanos es la de mujeres bailando al toque de las palmas masculinas sobre el tambor, vistiendo una saya que reta al viento con cierta majestuosidad. Apenas visualizamos un fragmento de historia, de cultura. La realidad de hoy es que los romaníes son minorías con escaso acceso a empleo, educación y buen trato. Ya no los matan en las cámaras de Auschwitz, pero los expulsan de las tierras que ocupan, y se les identifica como criminales por el simple hecho de ser gitanos.

¿Quiénes son los romaníes?

Todo empezó en el norte de la India y Pakistán. La casta de los dom (músicos) era la última clasificada de todo un sistema social que aún hoy no permite a los de un estrato, subir al siguiente escalafón. Por debajo de ellos solo estaban “los intocables”. Según Javier Aguirre, autor del libro Historia de las itinerancias gitanas: De la India a Andalucía, los dom emigraron de territorio hindú. El investigador explica que el primer documento donde aparece la comunidad gitana data del año 1000 y se encontró en Persia. Existe la leyenda de que por el año 500 llegaron 10 000 dom a ese lugar.

A mediados del siglo XI, los turcos invadieron Persia y se extendieron por el sur del Cáucaso hasta el Imperio bizantino. Se cree que los rom, en español romaní, (como se llamaba a los descendientes de la etnia dom) aprovecharon la situación y se unieron a los movimientos del Ejército turco para avanzar hacia la zona de la Turquía actual a finales de ese mismo siglo, y llegar a las costas europeas.

Hoy en Europa viven unos 12 millones de romaníes, que sería el término más correcto para designarlos porque, aunque se ha impuesto coloquialmente la palabra “gitanos”, en su sentido estricto, se refiere únicamente a los españoles de esta etnia.

Según la Fundación Secretariado Gitano, hay alrededor de 8 millones en los países miembros de la Unión Europea (UE), datos que convierten a esa población en la minoría más numerosa del bloque comunitario.

En el campo de la educación, la mayor parte asiste solamente a la etapa de enseñanza obligatoria, y muchos ni siquiera logran terminarla, a lo cual contribuye sobremanera el hecho de que en algunos países existan las escuelas o aulas para retrasados sociales, donde, en muchas ocasiones, se concentran todos los gitanos. No es de extrañar entonces el alto grado de analfabetismo entre la población adulta.

En cuanto a formación profesional, la falta de calificación, unida al rechazo y a los prejuicios, resulta en que muchos gitanos no tienen empleo y viven únicamente de los subsidios sociales. En determinadas zonas de países como Hungría, Eslovaquia o Rumania, donde la cifra de gitanos es muy alta, los romaníes tienen alarmantes tasas de desempleo que alcanzan el 90 por ciento.

Sin embargo, la vivienda es probablemente uno de los problemas más acuciantes de los descendientes de los dom. Una buena parte vive en guetos y asentamientos segregados, donde a veces ni siquiera llega el agua; en otras ocasiones, habitan en zonas urbanas pero en bloques donde viven solamente familias gitanas y, por lo general, en condiciones pésimas de salubridad.

Encima, es de sobra conocido que la esperanza media de vida de la población de marras es alrededor de 10 años menos que la del resto de la que reside en Europa, a lo que hay que sumar mayores tasas de morbilidad, malformaciones y discapacidades.

El odio a la diferencia

GITANOS: la historia actual de un pueblo nómada.

El Diccionario de la Real Academia Española define la palabra “gitano” sinónimo de “trapacero”, que implica persona que engaña. (Foto: ultimocero.com).

Un “círculo vicioso”, el motor que mueve la exclusión, y a la vez, dificulta salir de ella, así describe al antigitanismo la Agencia de los Derechos Fundamentales (FRA) de la UE. Lo impulsa el racismo y la xenofobia, pero también, dicen, la desconfianza en “el otro”, ideas sociales arraigadas y el “desprecio” por los pobres.

Los romaníes enfrentan dos estigmas por los que son condenados, marginados y discriminados en las sociedades del continente, por un lado el de simplemente ser gitanos, y por otro, el de la pobreza. A pesar de los varios programas que se han impulsado desde el bloque europeo, la acción de los gobiernos ha sido ineficaz, muchas veces contraria a planes de inclusión y desarrollo para la población gitana.

En las conclusiones del último informe de la FRA se da un tirón de orejas a los gobiernos y las instituciones comunitarias por la “preocupante” situación de los derechos de este colectivo en nueve países europeos, y se exigen medidas para cumplir los compromisos que la UE alcanzó en 2011 para otorgar a estos ciudadanos las mismas oportunidades que al resto.

Los responsables de la FRA creen que “siempre se ha visto la integración como un proceso en el que un individuo o un grupo simplemente se integra en la sociedad. Pero debemos pensar en si no es una calle de dos sentidos, en la que también la sociedad, de alguna manera, tiene que ajustarse”.

Vale citar, entonces, a Holanda como ejemplo, país donde desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se había puesto en marcha una verdadera política de extinción de los gitanos. El Gobierno ha buscado eliminar este estilo de vida justificándose con problemas de orden y otros delitos.

En los últimos años, dicha política había arreciado, exigiendo a los municipios seguir dos posibles opciones para lidiar con los campamentos. Por un lado, debían destruir las caravanas tras la muerte de sus ocupantes, y por otro, imposibilitaba la creación de nuevos espacios para ellos. Por encima de dichas acciones primaba el objetivo de obligarlos a mudarse a casas de ladrillos, quitándoles su costumbre centenaria de vivir todos los familiares juntos.

Tal vez, para muchos, hacerlos ir a la ciudad sería el primer paso de un proceso de inclusión, pero no puede ser cierto si se tiene en cuenta que la mayoría de los romaníes prefieren su cotidianidad nómada, alejada del estrés citadino, lo cual no los exime de deberes sociales como pagar impuestos por el terreno ocupado. Sin embargo, han sido considerados como los protagonistas de un estilo de vida que debe extinguirse, y no asumido, comprendido, con el cual la convivencia es posible.

Combatir y criminalizar constantemente las costumbres de la población romaní propicia hoy que uno de cada tres gitanos europeos sufra acoso racista.

“Son criaturas salvajes, ferozmente humanas, que exigen un salario sin trabajo y cobran beneficios de enfermedad sin estar enfermas, reciben beneficios de niños para los niños que juegan con los cerdos en la calle y para las mujeres que tienen los instintos de los perros callejeros”. Así se expresa sobre los gitanos el viceprimer ministro de Bulgaria, Valeri Simeonov, en cuyo país existe una cifra elevada de esta población.

La UE en estado de somnolencia

GITANOS: la historia actual de un pueblo nómada.

Miles de italianos marchan contra la política racista del ministro Matteo Salvini. (Foto: dw.com).

En estos momentos, mientras Holanda entra, quizá, en un punto de inflexión porque el Gobierno se ha comprometido a cambiar la hoja de ruta y elaborar una nueva ley para los residentes de las caravanas, el Ministro del Interior de Italia Matteo Salvini desata un caos por sus declaraciones a favor de hacer un censo de esta comunidad y definir quiénes son nacionales, con el propósito de expulsar a los que no hayan nacido en el país. Y por si fuera poco, anunció su intención de eliminar todos los campamentos gitanos en Italia.

Tanto el Parlamento como la Comisión Europea han tenido un discurso suave respecto a estos pronunciamientos, actitud riesgosa para el futuro de los gitanos porque la indiferencia y la pasividad alimentan la incitación a criminalizar la comunidad, a marcar y agigantar las diferencias entre estilos de vida, y por sobre todo, echa leña al fuego para sembrar el rechazo al otro y cosechar un sentimiento generalizado de antigitanismo.

Carolina Fernández, de la Fundación Secretariado Gitano, dijo a Sputnik que la propuesta de Salvini no tiene futuro porque no contaría con el respaldo de los poderes públicos ni de la sociedad italiana. No obstante, explica, se trata de un discurso que incita al odio y atenta contra la convivencia y la cohesión social en toda Europa.

En Italia existe un importante antecedente que debe tenerse en cuenta: cuando en 2008 Silvio Berlusconi amenazó con tomar las huellas para registrarlos, algo bastante cercano a las pretensiones de Salvini, la UE se movilizó y promovió medidas de inclusión, con el compromiso de que cada país miembro elaborara una estrategia nacional.

Pero ahora el contexto ha cambiado: en Francia y Alemania, así como en otros estados miembros, los partidos políticos de derecha más radicales han ganado espacio y nuevos adeptos en los círculos de poder político, todo lo cual incide en cómo se trata el tema.

No obstante, existe una carta de derechos fundamentales del bloque que tiene carácter vinculante, un marco legal definido y una legislación antidiscriminación, mecanismos prestos a utilizarse para poner en marcha medidas dirigidas a proteger a la población gitana. Ahora bien, que dichos mecanismos se usen y respeten por parte de los gobiernos del continente, es otra cara de la moneda.

En resumen, entre la presión de los partidos de derecha y la poca o nula voluntad de muchos políticos para aliviar la situación de los romaníes, la UE parece una luciérnaga pequeñita que va perdiendo luz a cada segundo.

Salvini ha despertado el pánico en las organizaciones benéficas de Reino Unido que temen la deportación de los gitanos una vez se concrete el Brexit. El ministro de Interior de Gran Bretaña dijo en junio del presente año que a los ciudadanos procedentes de la UE se les pedirá responder a “tres preguntas sencillas” en un formulario online para seguir viviendo en Reino Unido tras la salida del bloque comunitario.

A simple vista parece algo sin complicaciones, pero la realidad es que un número elevado de personas no podrá proporcionar la documentación necesaria para regularizar su situación. ¿Por qué? Pues aunque la mayoría son ciudadanos de la UE y tienen derecho a estar en el país, muchos son analfabetos, primer punto en su contra para aportar los documentos, a lo cual se agrega el hecho de que no tienen acceso a computadoras o smartphones (teléfonos inteligentes). Es posible entonces que al final sean deportados porque no tengan nada más que su palabra para demostrar que han vivido en Reino Unido.

La historia del pueblo gitano es la de un pueblo sin hogar, tejida bajo las lágrimas de generaciones y generaciones de discriminados. Vale preguntarse si acaso no es posible entender y asimilar que diferentes modos de vida son posibles en tiempos de “civilización”, una palabra que parece contener en su significado cierta dosis de entendimiento.

Tolerar, convivir y respetar deberían ser las tres máximas de una calle a transitar en dos sentidos, donde “el otro” no representa el crimen, ni infunde el miedo. Gitanos, romaníes o descendientes de dom…, el nombre representa su pasado, sus raíces y su cultura, pero siguen siendo personas, y todas las personas tienen derecho a la vida.

 

Población gitana en Europa

GITANOS: la historia actual de un pueblo nómada.

Población gitana en Europa.

Reino Unido: cerca de 100 000

Francia: 400 000

España: 650 000

Italia: 160 000

República Checa: cerca de 300 000

Eslovaquia: 400 000

Serbia: cerca de 500 000

Kosovo: 36 000

Macedonia: aproximadamente 136 000

Albania: cerca de 100 000

Grecia: alrededor de 300 000

Rumanía: cerca de 2 millones

Ucrania: cerca de 400 000

Rusia: 500 000

Turquía: entre 500 000 y 5 millones

 


Maryam Camejo

 
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