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Publicado el 28 Agosto, 2018 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

Reino Unido-UE:

La amenaza de un Brexit sin acuerdo

Inicia la etapa final de negociaciones para la separación que oscila entre el sí y el no

 

Este ciudadano es uno de quienes defienden la permanencia del Reino Unido en la UE, en el puente de Westminster, en Londres. (elperiodico.com)

Este ciudadano es uno de quienes defienden la permanencia del Reino Unido en la UE, en el puente de Westminster, en Londres. (elperiodico.com)

Por MARYAM CAMEJO

El miedo a la posibilidad de que en marzo de 2019 no exista acuerdo sobre el Brexit se ha enraizado en la sociedad británica y en las más altas esferas de su política. El asunto es que Reino Unido se quedaría colgando de un hilo si llega la fecha de despedirse definitivamente de la Unión Europea (UE), sin haber definido en qué condiciones se separa.

Tan hondo es el temor que en la actualidad más de cien circunscripciones de Westminster que votaron por abandonar el bloque han cambiado de opinión y respaldan ahora la permanencia en el club comunitario, según un riguroso análisis difundido por el diario The Observer. El estudio demuestra que más de la mitad de los 632 distritos electorales contienen una mayoría de votantes que rechaza el Brexit y quiere seguir en la UE.

El análisis –“una de las evaluaciones más exhaustivas sobre la opinión de la sociedad británica desde que se celebró el referéndum”, según The Guardian– sugiere que el cambio está impulsado por votantes laboristas que en el pasado apoyaron la ruptura. La tendencia es más clara en el norte de Inglaterra y Gales, plazas fuertes del laborismo, donde el sentimiento respecto al Brexit ha cambiado y es de esperar que aumente la presión sobre Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista, para que suavice su oposición a reconsiderar la salida de la UE.

No obstante, las negociaciones para el divorcio ya iniciaron su etapa final y las partes anunciaron que trabajarán sin pausas a partir de ahora para lograr un acuerdo que deberá estar listo a finales de octubre o principios de noviembre. Después se necesitarán unos meses para ratificarlo en sus respectivos parlamentos.

Quedan pendientes por resolver puntos cruciales de la salida del bloque, algunos de los cuales han sido hasta ahora un callejón sin salida, entre ellos la frontera entre Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte. Además, falta convenir el acuerdo de retirada y la declaración política de la futura relación.

Por otra parte, la primera ministra británica Theresa May tiene todos los ojos encima porque aun cuando consiga llegar a un pacto, las acciones de la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, apuntan a que no se conformará con decirle adiós a la UE. De hecho, ha vuelto a pronunciarse en contra de ese posible devenir de los acontecimientos al calificar el Brexit como un peligro real y presente para la economía de Escocia y Reino Unido, por tanto, ha dicho que no se opondría a la realización de otro referéndum.

Un sondeo entre más de 10 mil personas arrojó que el 50 por ciento de los británicos quiere un nuevo plebiscito si no se llega a un acuerdo sobre las condiciones de salida. En tal caso, Gran Bretaña se separaría del bloque en condiciones caóticas. De ser así, las visiones más apocalípticas vaticinan escasez de sangre en los hospitales y de medicinas, las estanterías de los supermercados vacías, los puertos bloqueados por hileras interminables de camiones, los aviones en tierra sin poder despegar y la libra esterlina en caída libre.

Lo cierto es que el Gobierno de Theresa May todavía no ha podido atender los reclamos de indicar medidas para ayudar a las empresas una vez concretado el Brexit, y es lógico porque se carece de una reglamentación jurídica que permita a los dueños de grandes negocios, o a la propia administración británica, configurar un plan que evite pérdidas en el sector.

Además, un informe de la Cámara de los Lores advierte que el beneficio del que disfrutan 27 millones de británicos con la Tarjeta Sanitaria Europea “cesará después del Brexit si no hay un acuerdo sobre la futura relación en este asunto”. Con cada mes que termina sin un proceso de transición definido y público, la incertidumbre y el miedo a una caída brusca de la economía se siguen extendiendo entre los ciudadanos británicos, porque la administración de May continúa sin respuestas tras haber iniciado un proceso que no sabe cómo llevar adelante.


Maryam Camejo

 
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