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Publicado el 18 Septiembre, 2018 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Anfitrión espléndido y convidado cómodo en Cumbre de Pyongyang

Ojalá que Kim Jong-un y Moon Jae-in puedan regalar al mundo, el jueves, último día de esta histórica Cumbre, una declaración bilateral de fin de la guerra entre los dos países o algo menor, un pacto que limite a cero la posibilidad de un encuentro militar entre tropas del Norte y del Sur en la frontera común
Cumbre coreas/ PL

(Foto: prensa-latina.cu)

Por Benito Joaquín Milanés

Pyongyang, 19 sep (PL) Un anfitrión espléndido y un convidado cómodo, no existen otros elementos más notorios que contar hoy tras  vencerse el día uno de la Cumbre entre el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el mandatario surcoreano, Moon Jae-in.

Sin embargo es significativa la amplitud y duración de los contactos personales entre ambos mandatarios, los mismos dieron inicio en el aeropuerto de Sudan.

Luego continuaron a bordo de una limosina en la cual el presidente del Partido del Trabajo de Corea (PTC) indicó al conductor descorrer la mitad trasera del techo para mostrar al visitante la moderna y céntrica zona de desarrollo urbano creada a lo largo de varios kilómetros en la avenida Ryomyong.

Cumbre coreas/ PL

(Foto: prensa-latina.cu)

También otros sitios de interés histórico, cultural, deportivo y recreativo de esta urbe de unos tres millones de habitantes.

Las conversaciones oficiales fueron en la jornada vespertina de ayer en la sede del Comité Central del PTC y el grupo de participantes por ambas partes no pudo ser más reducido.

Por la parte norcoreana los dos asientos disponibles, además del de Kim Jon-un, fueron para el vicepresidente del Comité Central del PTC , Kim Yong-chol y la directora del Departamento de Propaganda y Agitación del PTC, Kim Yo-jong.

Moon Jae-in se hizo acompañar por su director del Servicio de Inteligencia Nacional Suh Hoon, y el asesor de Seguridad Nacional Chung Eui-yong.

No hubo más nadie en el pequeño salón donde se desarrolló el encuentro durante unos 100 minutos.

Recibimiento al mandatario sudcoreano en Pyongyang/ PL

(Foto: prensa-latina.cu)

Sin embargo ese tiempo no debe considerarse como el dedicado a conversaciones por ambos mandatarios, quienes en realidad pasaron la mayor parte del tiempo juntos.

Lo hicieron, según sus rostros, como dos grandes maestros ajedrecistas amigos que conversan frente a un tablero observando la ubicación de las piezas e intercambiando acerca de la próxima movida.

Y, entonces comenzar la otra partida más larga y difícil, la de la construcción de una única y poderosa nación, Corea.

Ojalá que Kim Jong-un y Moon Jae-in puedan regalar al mundo, el jueves, último día de esta histórica Cumbre, una declaración bilateral de fin de la guerra entre los dos países o algo menor, un pacto que limite a cero la posibilidad de un encuentro militar entre tropas del Norte y del Sur en la frontera común.

Los pueblos exigen a sus respectivos líderes presentar mayores resultados, dijo Kim Jong-un al recibir a su huésped en la mañana.

En ese capítulo hay coincidencia porque Moon Jae-in respondió a su anfitrión que (…) Ha llegado el momento de cosechar resultados (…).


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