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Publicado el 10 Septiembre, 2018 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

Argentina ¿Objetivo? Destruir a Cristina

La expresidenta enfrenta varias causas judiciales, y denuncia tóxicos en una de sus casas tras allanamiento policial

 

Operativo de la policía en la casa de Cristina en la Recoleta (perfil.com)

Operativo de la policía en la casa de Cristina en la Recoleta (perfil.com)

Por MARYAM CAMEJO

Tiene razón Cristina Fernández cuando dice que en su país existe una “utilización del Poder Judicial como instrumento de persecución y proscripción de dirigentes populares”. Ella es ejemplo de que ese modus operandi de la derecha está puesto en práctica en Argentina, y, vale decir, no es el único caso en América Latina, solo hace falta mirar otra vez a Brasil.

La expresidenta, envuelta en una espiral de trampas y mentiras, tiene fecha de juicio para el 26 de febrero, cuando será procesada por supuesta corrupción, acusada de encabezar una asociación ilícita y fraude en la concesión de obra pública, conocido como “causa Vialidad”.

Desgaste, ese es el primer propósito de la campaña contra la senadora, además de descrédito y destrucción de su imagen pública. Si el pueblo se queda sin figura líder representante de sus intereses, las elecciones venideras no serían un giro de los cañones contra la derecha. Dichas intenciones se hacen evidentes si se analiza lo sucedido en el proceso de investigación de la “causa de los cuadernos”.

Tras un fin de semana completo de allanamientos televisados en tres domicilios de Fernández, su abogado defensor, Carlos Alberto Beraldi denunció en un comunicado las irregularidades de los procedimientos que ordenó realizar el juez federal Claudio Bonadio. Beraldi aseguró que se le impidió controlar, en calidad de abogado y como única persona que se encontraba en el domicilio, el allanamiento que se llevó a cabo en la casa de la calle Uruguay.

Además, el de la propiedad de El Calafate “fue extendido en el tiempo de manera ilegal y deliberada con el inequívoco propósito de seguir generando estrépito y material para las tapas de diario”, porque “se filtró a la prensa datos absolutamente falsos”, como la existencia de documentos con procedencia ilícita.

Encima, la defensa denunció la existencia de tóxicos en una de las viviendas, que terminó afectando a quien habitualmente se encarga de la limpieza y a dos de sus familiares con síntomas de mareos, fuerte picazón en la garganta y los ojos, y dificultades para respirar.

Cabe destacar que impedir la presencia del letrado en el allanamiento contradice una norma del Código Procesal argentino. Debido a ello, Carlos Beraldi acusó al juez Bonadio de “abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público”. Por su parte, el abogado Pablo Slonimsqui aseguró que las acciones de Bonadio no solo significan un retroceso de 200 años, sino que sientan un antecedente de mucha peligrosidad, con la posibilidad de plantar pruebas en los allanamientos.

“Estamos en presencia de una supuesta investigación que carece de todo contenido jurídico –opina Cristina Fernández–, que se desarrolla con fines que nada tienen que ver con un servicio de administración de justicia y que, de manera torpe, busca distraer la atención de la opinión pública frente a una debacle política, económica y social que ya nadie puede ocultar”.

La gestión de gobierno durante el período de Mauricio Macri ha sido, sin dudas, devastadora para el país. Es harto conocido que los ciudadanos han protagonizado protestas por disímiles razones, pero todas provocadas por los cambios decididos “desde arriba”. Desempleo, ajustes económicos, acuerdos desventajosos con el FMI y persecución de líderes son parte de la historia de este período presidencial, poco o nada ocupado en ayudas y programas sociales, protección de sectores imprescindibles como la educación y, en resumen, de la sociedad en general.

Macri es la viva encarnación del retroceso en Argentina, disfrazado de evolución frente a los micrófonos. Cristina representa lo que puede lograrse no solo en el país, sino también en planes de integración latinoamericana. Ella es el posible porvenir próspero que tanto rechazan las élites, pero imprescindible en una sociedad que aspira al verdadero progreso, uno que vaya más allá de los discursos.


Maryam Camejo

 
Maryam Camejo