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Publicado el 10 Septiembre, 2018 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

Colombia después de la consulta anticorrupción

El pueblo superó cifras de participación en el referéndum, pero no logró el mínimo para que fuera vinculante
Contra estos dos fenómenos endémicos se manifiestan las masas de la nación sudamericana. (dw.com)

Contra estos dos fenómenos endémicos se manifiestan las masas de la nación sudamericana. (dw.com)

Por MARYAM CAMEJO

Los colombianos fueron llamados a las urnas una vez más este año. El propósito era responder si querían poner fin a una de las plagas más prolíferas en ese país: la corrupción. Todas las interrogantes de la boleta estaban encaminadas a impedir el robo de dineros públicos y hacer más transparente la contratación estatal.

“Esta consulta ha obtenido más votos que cualquier presidente de la República de Colombia”, dijo Claudia López, senadora de Alianza Verde, partido impulsor de la iniciativa. Todas las preguntas sobrepasaron el 99 por ciento de sufragios a favor, pero al no alcanzar el mínimo requerido de votantes no pasan al Congreso para convertirse en ley.

Si bien el referendo fue respaldado por la mayoría de sectores políticos del país, en las últimas semanas ese apoyo se diluyó por parte del gobernante partido de derecha radical Centro Democrático, que en un principio había apoyado la consulta, e incluso el expresidente Álvaro Uribe mostró su apoyo a la consulta durante los meses de campaña a la presidencia de Iván Duque y luego la declaró innecesaria. Y no es de extrañar, puesto que al actual mandatario se le ha acusado de “santista”, porque parece ser que no ha seguido al pie de la letra las indicaciones “uribistas”.

Por su parte, el excandidato presidencial de los sectores progresistas, Gustavo Petro, definió la jornada como “un éxito”. “Si los corruptos se asustaron con los ocho millones (la votación obtenida por él en los comicios presidenciales) que ahora se asusten con más de once millones”, manifestó el político. “Las ciudadanías libres se han expresado con contundencia. La historia de Colombia ha cambiado”.

En ese sentido vale tener en cuenta que desde la convocatoria al referéndum se hizo hincapié en la necesidad de participación, puesto que, comparado con el resto de la región, este país tiene uno de los índices de más alta ausencia de votantes.

Ahora bien, la votación no puede considerarse un pleno fracaso, aun cuando su resultado impida implementarla de manera inmediata en forma de ley. En primer lugar, el alza de participación deja ver que los ciudadanos aspiran a un cambio en cómo se maneja el tema. Menos sueldos para las altas esferas del Estado, cárcel para los corruptos y rendición de cuentas eran algunos de los puntos claves que el pueblo apoyó.

Por otra parte, el resultado provocó que dos días después de la consulta, quienes la habían promovido fuesen al Congreso para exigir a las agrupaciones políticas que atendieran los siete puntos incluidos, y el presidente Duque se presentó ante el Congreso y radicó de puño y letra un nuevo proyecto de ley para combatir la corrupción, donde se contempla la imprescriptibilidad del delito y la limitación a tres períodos en las instituciones públicas, entre otros puntos coincidentes.

Las expectativas pudieran ser muchas, pero más vale la pena esperar y observar el desenlace final y prolongado de acciones como esta. De nada sirven leyes, medidas o decretos si no se implementan. Claro está que el primer paso es tener un marco legal que establezca y defina, pero no puede quedarse solo en papel. No sería la primera vez que se toman medidas en Colombia para erradicar dicho mal y luego son manipuladas a conveniencia de los implicados en delitos de esta índole.

El contralor general saliente, que encabezó la oficina responsable de las auditorías internas en ese país, Edgardo Maya Villazón, aseveró que en los últimos años la corrupción le costó a esa nación casi 16 mil 500 millones de dólares. “Necesitamos una revolución, sobre todo cultural, que nos enseñe de nuevo, desde el principio, el manejo estricto de los recursos públicos. Necesitamos cambiar el chip de las nuevas generaciones, introducir en el ADN de los nuevos colombianos el respeto absoluto por los recursos públicos (…) Ahora necesitamos que se vuelque la sociedad toda y el gobierno en un solo proyecto de país contra la corrupción”.


Maryam Camejo

 
Maryam Camejo