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Publicado el 25 Septiembre, 2018 por Redacción Digital en Mundo
 
 

Trump ataca a Irán, Venezuela y sus aliados cubanos, Rusia, Siria, China… y al copón divino

«Todas las naciones del mundo deben resistir el socialismo y la miseria que trae a todos», dijo en medio de un discurso cínico, que pareciera haber sido redactado para el más absurdo contexto de guerra fría
Naciones Unidas, 25 sep.- Fiel a sus tesis, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió hoy aquí contra una larga lista de enemigos: la emigración a su país, la OPEP, Venezuela, Rusia, Irán, Siria, y China.

Al intervenir en la mañana de este martes en el 73 período de sesiones de la Asamblea general, el mandatario se convirtió en el amenazante hazmerreír de Naciones Unidas  cuando, desde el principio de su discurso, provocó risas entre la audiencia global al afirmar que «en menos de tres años» su administración «ha logrado casi más que ninguna otra administración de la historia» de Estados Unidos.

Asimismo, rechazó la jurisdicción de la Corte Penal Internacional y defendió su decisión de levantar un muro en la frontera con México y de abandonar el pacto nuclear con Teherán, acción cuestionada por la comunidad internacional.

Aunque dijo respetar el derecho a la autodeterminación de cada nación, criticó el sistema político de Irán y abogó por incrementar la presión sobre sus dirigentes.

En ese sentido, afirmó que intentará convencer a los compradores de crudo iraní, el principal recurso de exportación del país persa, para que detengan sus intercambios comerciales con Teherán.

Sobre Siria, advirtió al gobierno de Damasco sobre el uso de armas químicas, aunque el Organismo Internacional de Energía Atómica afirma que el Ejecutivo de Bashar al Assad carece de esa tecnología.

En reiteradas ocasiones las autoridades sirias han denunciado planes de potencias occidentales en complicidad con grupos terroristas que actúan en su país de usar esas armas para justificar una agresión militar a gran escala.

También respecto al Medio Oriente Trump defendió el traslado de la embajada norteamericana en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, pese a que esa postura viola resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Además, y en clara referencia a China, advirtió que no permitirá que ‘potencias se aprovechen del libre comercio’.

Algunos países no practican la reciprocidad, sino que por el contrario manipulan sus monedas, realizan dumping (competencia desleal) y buscan ventajas sobre otras naciones, estimó. Aunque Beijing rechaza esas acusaciones y defiende el diálogo, Trump acusó al gigante asiático, sin nombrarlo, de robar propiedad intelectual.

Con la imposición de fuertes aranceles, el presidente estadounidense inició una guerra comercial con la segunda economía del mundo, un tema que causa preocupación internacional por sus repercusiones.

Asimismo, renovó los ataques contra la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

‘No queremos los precios altos de petróleo, queremos que (la OPEP) comience a bajar los precios. No vamos a tolerar más esos precios horrendos’, subrayó. El jefe de Estado aprovechó su intervención ante el plenario de la ONU para denunciar a Rusia por supuestos planes de emplear sus recursos energéticos como arma política.

Alemania será dependiente si no cambia su matriz energética, comentó Trump, en medio de las sonrisas de los diplomáticos alemanes presentes.

El presidente también elevó el tono contra Venezuela, al anunciar sanciones contra funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro y atacar a su sistema político.

Las autoridades de Caracas denuncian que los problemas económicos que enfrenta la nación sudamericana son producidos por la guerra económica impuesta por Estados Unidos y sus aliados, así como por sectores de la derecha nacional.

En clara amenaza a la comunidad internacional Trump advirtió que su país solo entregará fondos a ‘gobiernos amigos’ y reclamó a la Unión Europea incrementar los gastos militares. (PL)

El discurso del presidente norteamericano Donald Trump este martes, en la agnu, estuvo cargado de incoherencias y una fuerte retórica al estilo de la Guerra Fría. Foto Graanma

El discurso del presidente norteamericano Donald Trump este martes, en la agnu, estuvo cargado de incoherencias y una fuerte retórica al estilo de la Guerra Fría. Foto Graanma

Una historia de ficción y el hazmerreir

Sus palabras iniciaron con alabanzas a lo que calificó como «extraordinarios logros» de su mandato en dos años, «como ninguna administración anterior»: desarrollo de su economía, la bolsa más alta de la historia, la disminución del desempleo, el inicio de la construcción del muro con México y un poderío mayor de las fuerzas militares de su país como reflejo de una nación cada vez más rica y poderosa

Más allá de toda irracionalidad posible, el discurso del presidente Donald Trump este martes en la Asamblea General de Naciones Unidas, parece salido de una burda historia de ficción, que nos devuelve a la retórica de la Guerra Fría. Si no fuera algo tan serio, hasta daría risa.

Sus palabras iniciaron con alabanzas a lo que calificó como «extraordinarios logros» de su mandato en dos años, «como ninguna administración anterior»: desarrollo de su economía, la bolsa más alta de la historia, la disminución del desempleo, el inicio de la construcción del muro con México y un poderío mayor de las fuerzas militares de su país como reflejo de una nación cada vez más rica y poderosa.

En política exterior, con una mezcla de cinismo y falta de sentido común, afirmó que EE.UU rechaza el «mundialismo» y vuelve al «patriotismo», justificando así otro de sus logros –el paso de la capital de Israel a Jerusalén–, además de anunciar nuevas sanciones para aislar a Irán, confirmar que mantendrán las ya establecidas e informar que el Ejército Islámico «sediento de sangre» ha sido expulsado de los territorios gracias a las fuerzas militares de su país y a sus alianzas en Iraq y Siria.

Como si fuera poco, Trump dijo que su gobierno está permitiendo en Yemen y Siria «avances y un cambio histórico» y que la tragedia que ocurre en este último le «rompe el corazón», calificando de «horrible» el acuerdo nuclear de 2015 con Irán.

En su retórica nacionalista, no podrían faltar las alusiones a la guerra comercial contra China, con la que su país –afirmó– solo defendía sus intereses y por tanto, no pediría perdón. “Estados Unidos no permitirá que se aprovechen de él más”, recalcó.

Sobre el tema migratorio, anunció que no participaría del nuevo Pacto Mundial sobre Migración y que solo haciendo respetar las fronteras nacionales pueden frenarse los fenómenos que esta genera: el flujo de la droga, el crimen y la violencia.

Al Consejo de Derechos Humanos de la ONU lo trató como «una vergüenza», y a la Corte Internacional de Justicia y otros organismos multilaterales los calificó de «espacios burocráticos administrados por la ONU».
Del magnate norteamericano no se podría esperar otra cosa. Es inédito –hasta hoy– que un presidente haya empleado el escenario más importante de diálogo mundial, para arremeter en tono desafiante contra el comunismo y el socialismo, culpándolos de los males del mundo e instando a combatirlos.

Anunció sanciones adicionales contra Venezuela y algunos miembros de lo que nombró el «régimen venezolano», refiriéndose después a Cuba como «patrocinadora», «financista» y «aliada» de este. «Todas las naciones del mundo deben resistir el socialismo y la miseria que trae a todos», indicó.

Puso la hegemonía en estrado al reiterar que analizaba meticulosamente la asistencia extranjera, porque EE. UU daba mucho y ahora solo la darían a quienes los respetasen y sean sus amigos.

En un plenario que por momentos reía ante las aberraciones del jefe de la Casa Blanca y que solo al final le dio un tibio aplauso protocolar, casi imperceptible y de unos pocos, se le escuchó hablar de «pasión por la paz», lo cual resulta aún más indignante viniendo de quien todo el tiempo desafía, manipula, advierte, señala con el dedo, amenaza y provoca más guerras de todo tipo.

A los que como Cuba caminan en la construcción y defensa de un proyecto social que pone como centro al hombre y extiende su mano a los que lo necesitan, nada le asombra y mucho menos le asustan las incoherencias y desatinos del señor del Norte. Debería aprender un poco de historia y mirar más allá de sus narices, para ver a la humanidad pedir a gritos muchas de las bondades que el socialismo promueve y edifica. ( en Granma)


Redacción Digital

 
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