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Publicado el 9 Octubre, 2018 por Prensa Latina en Mundo
 
 

El futuro en espera del balotaje brasileño

De cara a la segunda vuelta, Haddad planea detener “el avance fascista” y unir a los demócratas del país en torno a su candidatura. El exmilitar Jair Bolsonaro, con el apoyo de empresarios y la extrema derecha; representa la posibilidad de sepultar por largo tiempo la idea de igualdad
Enconada lucha entre el candidato del PT, a la izquierda, y el representante de la más rancia ultraderecha./ Foto: Celag

Enconada lucha entre el candidato del PT, a la izquierda, y el representante de la más rancia ultraderecha./ Foto: Celag

Por MARYAM CAMEJO

Sucedió lo esperado, pese a que la ultraderecha con fuerte apoyo exteno hizo todo lo posible y más por definir en primera vuelta. Sin embargo, todas las encuestas apuntaron a que los polos opuestos principales en las elecciones del 7 de octubre irían a otro día de puja donde dos modelos de país estarían en juego, uno que implica un retroceso en términos políticos, sociales y económicos, y otro que, evocando los logros petistas del pasado, promete un horizonte inclusivo de los más vulnerables. Esto es lo que pasará el 28.

En ese contexto, la buena noticia es que el Partido de los Trabajadores (PT) logró 56 puestos en la Cámara de Diputados, con lo cual se convirtió en la primera fuerza en la institución. Pero a la batalla ganada todavía le aguarda el momento decisivo que, sin duda, marcará el curso de América Latina.

Por un lado, el exministro de Educación, Fernando Haddad, que obtuvo 29 por ciento, no obstante haber entrado en la lid electoral hace apenas un mes, es la opción del PT al impedirse la candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva, la esperanza de borrar el escarnio impuesto por el Gobierno de facto de Michel Temer. Sus planes van desde restituir el salario hasta retomar las políticas sociales. Por otro, el exmilitar Jair Bolsonaro, con poco más de 46 por ciento, cuenta con el apoyo de empresarios y la extrema derecha; representa la posibilidad de sepultar por largo tiempo la idea de igualdad. Bolsonaro ha hecho declaraciones homofóbicas, racistas, y algunos lo han llegado a catalogar de fascista, muy a tono con lo que ha representado la elección de Donald Trump –su aliado– en los Estados Unidos.

Según Haddad, “estos resultados son un desafío porque nos hacen ver los riesgos que corre la democracia en Brasil; nosotros queremos unir a los demócratas y a quienes se preocupan por los más pobres, es necesario alcanzar la justicia social”.

Pero las promesas de Bolsonaro no siguen esa línea de pensamiento; ejemplo de lo cual es su intención de liberar la portación de armas al público en general, lo que ha generado en los últimos tiempos un aumento del 79 por ciento en las acciones del fabricante de armas brasileño Taurus. Las declaraciones del derechista fueron colchón de impulso para que presuntos simpatizantes acudieran a los centros de votación con armas de fuego, fotografiándose y filmándose en el acto de sufragar armados. Las imágenes se “viralizaron” en las redes sociales.

Además, prometió a Trump autorizar la instalación de una base militar norteamericana en Alcántara, a la que se negaron antes los gobiernos petistas. No hace falta aludir a lo que representaría un enclave de ese tipo en territorio brasileño.

De cara a la segunda vuelta, Haddad planea detener “el avance fascista” y unir a los demócratas del país en torno a su candidatura. “El pacto de la constituyente de 1988 está en juego –dijo–, por las amenazas que sufre casi a diario, queremos afrontar este debate muy respetuosamente, vamos con una sola arma: el argumento, nosotros no llevamos armas, vamos con la fuerza del argumento para defender Brasil y su pueblo, sobre todo el pueblo más denso de este país, que espera responsabilidad social de todos nosotros”.

Para el exministro de Educación, los problemas fiscales de hoy solo se resolverán con un nuevo crecimiento, a partir de estímulos a la demanda privada y el gasto público. Además, pretende una nueva matriz tributaria que alcance a los segmentos más ricos y eliminar el “techo de gastos” implementado por Temer, un plan de reformas estratégicas en las jubilaciones y leyes laborales demandadas.

Analistas señalan que el modelo económico de Haddad entiende que los problemas estructurales de pobreza, desigualdad y falta de dinamismo del sector privado solo pueden ser resueltos a través de la actuación activa del Estado. Rescatar el legado de Lula y encaminarse de nuevo por la vía del progreso que tanto empeño puso Temer por destruir, será posible solamente con Fernando Haddad en la presidencia, lo que también significará un refuerzo a la izquierda latinoamericana y un “detente” para la arremetida política derechista en la región.


Prensa Latina

 
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