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Publicado el 1 Diciembre, 2018 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Hoy asume AMLO la presidencia de México ¿Qué es la cuarta transformación?

Andrés Manuel López Obrador AMLO/ pl

(Foto: prensa-latina.cu)

Por Orlando Oramas Leon

México, 1 dic (PL) Andrés Manuel López Obrador asume hoy la presidencia de México luego de más de 42 años de luchas sociales y políticas, que inició en las comunidades chontales de su estado natal, Tabasco.

Originario de Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco, el político de 65 años ha participado en siete elecciones, de las cuales se reconoció su triunfo en dos: para jefe de Gobierno del Distrito Federal, en 2000, y las presidenciales del pasado primero de julio, tras obtener más de 30 millones de votos abanderado por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que fundó en 2014.

La tercera es la vencida, señaló a lo largo de su campaña, con sus principios claramente definidos: No mentir, no robar y no traicionar al pueblo

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López Obrador es el hijo mayor del matrimonio conformado por Andrés López Ramón, ex trabajador petrolero, y Manuela Obrador, comerciante, reseña el diario La Jornada.

Tiene cuatro hijos; tres con su difunta esposa Rocío Beltrán (José Ramón, Andrés y Gonzalo) y Jesús Ernesto, con su actual cónyuge, Beatriz Gutiérrez Müller.

En 1988 se unió a la Corriente Democrática que encabezaban Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo y fue candidato a gobernador de su estado. Tras las elecciones, publicó el libro Tabasco, víctima de un fraude.

Al crearse en 1989 el Partido de la Revolución Democrática (PRD), fue nombrado dirigente estatal y dos años después encabezó el primer éxodo por la democracia al Zócalo capitalino, con lo cual logró que se reconociera el triunfo perredista en Cárdenas, Tabasco, y otros dos municipios de Veracruz.

En 1994 fue nuevamente candidato a la gobernación de Tabasco y documentó ante la Procuraduría General de la República (PGR) el fraude en su contra. Entonces encabezó un segundo éxodo por la democracia.

También estuvo al frente de jornadas de resistencia civil por la democracia y justicia en Tabasco que incluyó el bloqueo de 59 pozos petroleros.

Fue presidente del PRD nacional del 2 de agosto de 1996 al 10 de abril de 1999, y se opuso a que se concretara el rescate bancario, mejor conocido como Fobaproa, del que fue el principal crítico.

El 5 de febrero de 2000 tomó posesión como jefe de Gobierno del Distrito Federal y el 7 de abril de 2005 la administración de Vicente Fox le plantó un proceso de desafuero ante la Cámara de Diputados por haber incumplido un ordenamiento judicial. Un movimiento social de apoyo detuvo el procedimiento.

El 29 de julio de aquel año pidió licencia al cargo como jefe de Gobierno e inició su precampaña a la Presidencia de la República con intensos recorridos por el país.

En ese proceso electoral se desató una campaña mediática de desprestigio en su contra y ganó la elección el candidato del Partido Acción Nacional, Felipe Calderón, con diferencia de 0,56 por ciento de la votación, a pesar de que se documentaron numerosas irregularidades.

López Obrador encabezó una resistencia civil pacífica contra el fraude, con un plantón desde el Zócalo hasta Paseo de la Reforma.

Nuevamente contendió por la Presidencia en 2012, contra Enrique Peña Nieto, al que no le reconoció el triunfo al documentarse que el priísta excedió con creces los topes de gastos de campaña.

Ahora pretende llevar a México a su cuarta transformación, en combate contra la pobreza, la corrupción, la violencia e inseguridad y por la justicia social.

Por Luis Manuel Arce Isaac
México, 1 dic (PL) Hay varias curiosidades específicas en la toma de posesión del presidente electo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, quizás la primera de ellas es que la mayor parte de sus conciudadanos lo tutea con el sobrenombre de Amlo, iniciales de sus nombres y apellidos.
Otra es que se proyecta como el candidato presidencial más votado con un caudal que se acerca a los 30 millones de sufragios, con el agregado de que logró la mayoría absoluta en las dos cámaras y el control de los gobiernos estaduales.

López Obrador pone fin al enorme complejo de Los Pinos como la residencia presidencial y la entrega al público para convertirla desde el mismo día de su investidura en lugar de historia y esparcimiento que la gente podrá visitar de forma gratuita casi todos los días de la semana.

Con su victoria, el tabasqueño, como también le dicen por su lugar de nacimiento, ha declarado el fin de la tercera transformación y el inicio con su gobierno de la cuarta, por lo cual su programa de gobierno, complejo, de difícil ejecución, busca horizontes nuevos en temas escabrosos como la economía, la educación, la salud, y las finanzas, pero en especial en temas sociales como la lucha contra la corrupción y la violencia.

Las tres transformaciones anteriores están relacionadas con la independencia de España en 1810, la reforma a partir de mediados del siglo XIX y la Revolución de 1910.

Aunque con un México muy moderno e industrializado, y en especial informatizado, la cuarta transformación que el nuevo mandatario pretende instaurar desde mañana mismo, no deja atrás la historia y renueva el pensamiento político e ideológico de sus héroes.

Esa cuarta transformación, según el mandatario, requerirá de una constitución moral basada en el criterio de que lo que completa el éxito político y lo hace perdurable son las transformaciones éticas que se deben reflejar en la conciencia de las personas.

Otra curiosidad es que, por vez primera, México no tendrá una primera dama, pues su esposa, Beatriz Gutiérrez Muller, renunció a esa tradición y ocupará un cargo cultural honorífico, ya que prefiere seguir como profesora universitaria y escritora.

Quizás no tan curioso, pero sí muy riesgoso, López Obrador es un líder político de mentalidad tan abierta y de tanta convicción en sus objetivos que no teme airear ideas tales como que va a ser el mejor presidente que ha tenido México, que acabará con la violencia,

Asimismo, que los éxitos en la batalla contra la corrupción le permitirá al país llegar al anhelado crecimiento de 4,0 por ciento del Producto Interno Bruto y soltar las amarras a una progresión que a duras penas alcanza el 2,0 por ciento desde hace varios períodos.

En esa misma cuerda, asegura que con su arribo al gobierno México deja atrás el período neoliberal y se abre hacia una nueva política en materia económica, en la que no va a gobernar solo para los mercados, ni habrá macrodesequilibrios, ni aumentará la deuda pública en términos reales.

Otro hecho que se suma a las características sui géneris del mandato que comienza este 1 de diciembre, es el de la crisis migratoria centroamericana que hereda, la cual agudiza las tensiones con su poderoso vecino del norte, que insiste en erigir un enorme muro fronterizo como si con ello se pudieran contener las causas que originan ese dramático suceso.

Frente a ello propone un gran plan de inversiones conjuntas con Estados Unidos en Honduras, El Salvador y Guatemala, que apenas está en sus prolegómenos y sobre el cual el presidente Donald Trump no se ha pronunciado.


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