1
Publicado el 11 Enero, 2019 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

AMÉRICA LATINA

El lado derecho de la jugada

En marcha, una cruzada contra dirigentes de izquierda
El lawfare: la nueva alternativa “legal” del neoliberalismo (investigaction.net)

El lawfare: la nueva alternativa “legal” del neoliberalismo (investigaction.net)

Por MARYAM CAMEJO

Latinoamérica es una región donde siempre ha echado anclas la esperanza. Por un futuro mejor, libertad, prosperidad, unión, respeto y no injerencia; estos son solo algunos de los “por qué” esa esperanza ha llevado a la lucha armada o pacífica, pero al final a un proceso de conquistas sociales, económicas y también políticas. La izquierda aunó dichos conceptos para defender a esta región de lado a lado; pero la realidad se presenta cada vez más compleja.

Cuando la derecha notó que los gobiernos progresistas habían llegado para quedarse decidió darle giros a la historia, uno tras otro, hasta retomar el poder que le había sido arrebatado por las clases populares con líderes de izquierda al frente.

Entonces llegamos al escenario actual. Para analizar con profundidad las circunstancias y las causas de los avances de la derecha en Latinoamérica, se debe primero desechar los conceptos clichés con los que muchos han pretendido englobar la actualidad de la zona –ascenso del fascismo, por ejemplo–. Tal como afirma el politólogo Emir Sader “el pensamiento está hecho para comprender la diversidad y la novedad de la realidad y no para amalgamar todo en una única bolsa”, razón por la cual en vez de hablar de fascismo hay que hablar de guerra híbrida, o no convencional, guerra en fin.

Las conquistas de la derecha están alejadas de la democracia, por lo que el compromiso con mecanismos y procesos democráticos en el escenario político es algo que les resulta inútil y hasta obsoleto.

Su antítesis lo constituye precisamente la izquierda, cuyos progresos favorecieron avances del pueblo en lo social, económico y con un nivel de protagonismo que la derecha está destinada a no lograr jamás. Bajo esa premisa, la única opción que resta para quien está dispuesto a prescindir de la ética es echar mano del lawfare (judicalización de la política) y las fake news (noticias falsas) para apartar y desacreditar a los líderes progresistas, dos formas de la “guerra híbrida”.

Quizá el ensayo “por excelencia” se hizo en Honduras, cuando el golpe de Estado a Manuel Zelaya, donde desde aquel momento las élites, junto con los Estados Unidos, han impedido que el poder regrese a manos de quienes habían votado en las urnas, o sea, la ciudadanía.

Brasil: un laboratorio de éxitos para la derecha

Aunque Luiz Inácio Lula da Silva, el dirigente obrero, logró pleno respaldo popular, hizo florecer la economía y dio inicio a programas sociales que sacaron a muchos de la pobreza, los oligarcas se las agenciaron para inculpar a su sucesora, Dilma Rousseff, en un caso de corrupción y sacarla del Gobierno a través de un golpe de Estado parlamentario. Luego, cuando el retorno del líder brasileño era inminente, lo apresaron, también acusado de corrupción.

Medios internacionales dieron la noticia como si se tratara de sucesos confirmados. La idea era convencer más allá de las fronteras brasileñas, cambiar el estado de opinión sobre Lula. No obstante, el posterior presidente de facto, Michel Temer, ha sido objeto de diversas acusaciones por la cuales ni siquiera ha resultado procesado. Incluso la fiscal general de esa nación, Raquel Dodge, presentó una denuncia en su contra, por corrupción y lavado de dinero, y de otras personas por participación en una trama que benefició al sector portuario, a cambio de sobornos. Hacer las cuentas es cosa de niños: Temer está del lado derecho de la jugada.

Por todo ese panorama, recientemente, el general de ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, expresó en el acto central en conmemoración del aniversario 60 del triunfo de la Revolución, en Santiago de Cuba, resumió lo que significa este proceso: “Luego de casi una década de poner en práctica los métodos de guerra no convencional para impedir la continuidad o frenar el regreso de gobiernos progresistas, los círculos del poder en Washington patrocinaron golpes de Estado […] Promovieron procesos judiciales amañados y motivados políticamente, así como campañas de manipulación y descrédito contra dirigentes y organizaciones de izquierda, haciendo uso del control monopólico sobre los medios de difusión masiva. De esta forma lograron encarcelar al compañero Lula da Silva y lo privaron del derecho a ser el candidato presidencial del Partido de los Trabajadores para evitar su segura victoria en las pasadas elecciones. Aprovecho la ocasión para hacer un llamamiento a todas las fuerzas políticas honestas del planeta en reclamo de su liberación y que cesen los ataques y la persecución judicial contra las expresidentas Dilma Rousseff y Cristina Fernández de Kirchner”.

La derecha intenta criminalizar a los exgobernantes de izquierda (cubahora.cu)

La derecha intenta criminalizar a los exgobernantes de izquierda (cubahora.cu)

Tras las mentiras del Gobierno de Macri

El caso de Argentina, por supuesto, tiene unas características que lo hacen diferente de Brasil, pero, igual que sucedió en el gigante suramericano con Lula, las encuestas apuntan que la expresidenta Cristina Fernández es la favorita para los comicios del presente año. Por ende, no es casualidad que los mismos poderes que en el vecino país protagonizaron la guerra híbrida –judicial, parlamentaria y mediática– hoy pretendan encarcelar a la exmandataria, y alejarla así de toda posible competencia presidencial.

Esta fue la razón del allanamiento, en 2018, de tres propiedades de Cristina, en búsqueda de un cuaderno donde supuestamente ella anotaba las cantidades de dinero recibido de sobornos durante su gestión de dos mandatos consecutivos. La cobertura de prensa de este suceso y el aparataje montado para “descubrirla” fueron un teatro mandado y dirigido por el derechista Mauricio Macri, uno de los peores gobernantes en la historia contemporánea de esa nación.

El argentino dejará el poder después de haber endeudado al país con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a pesar de las protestas en las calles; después de subir los impuestos de gas, electricidad, hidrocarburos, etc., Macri entregó Argentina a los brazos insaciables del neoliberalismo, y los empresarios hincaron sus garras en las riquezas del pueblo, bienes que debían ser para el bienestar público. Tanto es así, que incluso anunció un aumento de salario para él y sus funcionarios.

Se confirman las palabras del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en la clausura del Segundo Período Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, cuando dijo que “el imperialismo estadounidense […] arremete contra los gobiernos y procesos progresistas, intenta revertir los avances conseguidos en materia de integración y de justicia social en la región; realiza una sistemática y enorme operación de manipulación comunicacional y cultural; y persigue y criminaliza a fuerzas políticas y líderes de izquierda, movimientos populares y organizaciones sociales con el objetivo de imponer el neoliberalismo”.

Ecuador: más de lo mismo

El político opositor Fernando Balda ha presentado peticiones para instar a la Justicia de su país a que siga insistiendo ante Interpol y ejecute el arresto del expresidente Rafael Correa por presunta implicación en su secuestro en el 2012.

Pero el expresidente no es el único, quien fue su vice, Jorge Glas, también ha sido víctima de esta “persecución implacable”, en palabras de un colega. Se encuentra cumpliendo seis años de cárcel por supuesta asociación ilícita en la investigación de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht.

Desde una medida cautelar excesiva: prisión preventiva, impuesta tras ser vinculado al caso de pago de coimas a cambio de adjudicación de obras que se lleva contra la constructora, hasta denuncias repetidas de sus abogados por irregularidades durante todo el proceso fueron los detonantes para incluir a Ecuador entre los estados donde la justicia es politizada o la política judicializada.

“Lo que se agota es el compromiso de la derecha con la democracia –asevera Emir Sader–. La estrategia híbrida, la nueva vía de acción del imperialismo, representa un sabotaje desde adentro de los sistemas democráticos. Valiéndose del monopolio de los medios, del financiamiento privado de campañas electorales, de un Judiciario adherido al affaire y a la judicialización de la política, se ha montado una estrategia de persecución judicial, policial y mediática de las fuerzas populares y de sus líderes, única vía posible de acceso o perpetuación de la derecha en el Gobierno”.


Maryam Camejo

 
Maryam Camejo