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Publicado el 11 Enero, 2019 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

BRASIL

El Trump del Sur

Así llaman a Jair Bolsonaro, el nuevo presidente del gigante sudamericano

 

Un calco de su parigual norteamericano, según muchos, regirá los destinos de la nación (bbc.com)

Un calco de su parigual norteamericano, según muchos, regirá los destinos de la nación (bbc.com)

Por MARYAM CAMEJO

Los días que corren bajo el mandamás brasileño ya han dado de qué hablar a escala internacional. Los tiempos que vendrán prometen ser convulsos para un país donde se diluye la justicia y se manipula la opinión pública para arrodillarse ante la cumbre del sinsentido político que representa Donald Trump.

Por un lado, la cancillería de Brasil, por orden de Jair Bolsonaro, retiró las invitaciones a Cuba y Venezuela para la investidura, lo que coronó con comentarios en redes sociales de que no había lugar para “regímenes que violan las libertades de sus pueblos y actúan abiertamente contra el futuro Gobierno de Brasil”.

Esto, unido al encuentro posterior del canciller Ernesto Araújo con Mike Pompeo, su homólogo gringo, deja en claro las intenciones del nuevo presidente. Pompeo afirmó que en su reunión con el jefe de la diplomacia brasileña habló sobre Venezuela, Cuba y Nicaragua. “Tenemos una oportunidad de trabajar juntos contra esos regímenes autoritarios”, afirmó hipócritamente. Asimismo, Bolsonaro confirmó a Pompeo que su país abandonaría el pacto migratorio consensuado en la ONU, lo cual cumplió con urgencia.

Pero en extremo preocupante para la sociedad son las primeras medidas que ya se están aplicando en el país: decretos que desfavorecen a los grupos indígenas, descendientes de esclavos y la comunidad LGBTI.

Como era de esperar, designó a Sergio Moro para la cartera de Justicia. El exjuez estaba a cargo de la investigación Lava Jato y fue quien impidió la postulación de Lula Da Silva como candidato y ordenó su detención. Además, nombró a la conservadora Damares Alves cabeza del Ministerio de la Mujer, de la Familia y de los Derechos Humanos. En sus últimas declaraciones Alves aseguró que este gabinete marcaría una nueva era, en la que los “niños visten de azul y las niñas de rosa”. Sin comentario.

A partir de ahora, la comunidad LGTBI queda excluida de las políticas del ministerio liderado por Alves, y las organizaciones no gubernamentales deberán estar supervisadas por el Gobierno. Desaparecieron los ministerios de Trabajo, Cultura, Deportes, Ciudades, Seguridad Pública, Industria, Comercio Exterior y Servicios. Bolsonaro también anunció que estudiará la posibilidad de poner fin a la Justicia del Trabajo, encargada de dirimir conflictos laborales, bajo el pretexto de que hay “exceso de derechos” para los trabajadores, y, además, la instancia judicial está muy politizada. Medidas de este calibre preparan el terreno para que los dueños de empresa tengan más libertad para actuar sin preocuparse por violar garantías que deben tener los obreros, el eslabón más débil de la cadena en el capitalismo.

El Trump brasileño también tomó medidas encaminadas a la desprotección de los indígenas, ya que la Fundación Nacional del Indio pasó a estar vinculada con el Ministerio de la Mujer, pero la identificación, la delimitación y la demarcación de tierras ocupadas por indígenas y las tradicionales comunidades de exesclavos negros serán responsabilidad del Ministerio de Agricultura, que habitualmente tiene intereses contrarios a estos grupos y favorece el agronegocio.

Bolsonaro es, literalmente, un huracán dentro de Brasil. Mientras se consolide la alianza con EE.UU. tanto la política interna como la exterior estarán supeditadas a los berrinches del “malcriado bebé” de la Casa Blanca. No obstante, el politólogo Atilio Borón prevé un panorama difícil para el presidente. “No las tiene todas consigo –escribió– y tropezará con muchas resistencias si bien inorgánicas y desorganizadas al principio. Pero sus contradicciones son muchas y muy graves: el empresariado […] se opondrá a la apertura económica porque sería despedazado por la competencia china; los militares en actividad no quieren ni oír hablar de una incursión en tierras venezolanas para ofrecer su sangre a una invasión decidida por Donald Trump en función de los intereses nacionales de Estados Unidos; y las fuerzas populares, aún en su dispersión actual, no se dejarán avasallar tan fácilmente”.


Maryam Camejo

 
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