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Publicado el 2 Enero, 2019 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

Oriente Medio y Asia bajo el fuego de Washington

Estos son tiempos complejos pero Palestina, la que sabrá enfrentarlos con el mismo coraje de siempre. Cada tres días, fuerzas israelíes matan a un niño palestino (HISPANTV)

Estos son tiempos complejos pero Palestina, la que sabrá enfrentarlos con el mismo coraje de siempre. Cada tres días, fuerzas israelíes matan a un niño palestino (HISPANTV)

Por María Victoria Valdés-Rodda

Con total irrespeto e insensibilidad, el presidente estadounidense, Donald Trump, comparó la cuestión palestina con un asunto de interés de comerciantes y banqueros al decir que él mantenía su promesa electoral de “cerrar el negocio más difícil de todos”.

Será por eso que decidió, con las prerrogativas que le da sentirse el dueño del mundo, trasladar su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, sin reparar en el daño que dicha actitud provoca a la paz en el Oriente Medio. ¿Habrá sido un acto de refinado cinismo?; lo más probable.

Lo cierto es que tras ese anuncio el pueblo palestino y la comunidad árabe en general manifestaron su descontento por la arbitraria medida (todavía sin concretarse); unos, en las calles, enfrentando al Ejército sionista, y los otros, en los diferentes mecanismos internacionales de denuncia.

La Casa Blanca se ha hecho cómplice de lo que muchos llaman un genocidio moderno de Israel, pero que Trump y su exembajadora ante las Naciones Unidas, Nikky Haley, insistieron en tildar de antisemitismo del mundo.

La vida desmiente esa falacia: en 2018 el sionismo asesinó al menos 54 niños palestinos, y arrestó a 900, según un informe de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Por si fuera poco, el FMI –tan amigo de los ricos– se vio obligado a admitir que de los 3 500 millones de dólares prometidos para la reconstrucción de Gaza en la Conferencia de El Cairo (Egipto) en 2017, solo el 27 por ciento había sido desembolsado hacia mediados de abril, lo cual deteriora la muy difícil vida en ese enclave considerado la mayor cárcel del orbe a cielo abierto.

Irán gana amigos; EE.UU., enemigos

Si Trump pretendió aislar a Teherán con sus sanciones unilaterales, el tiro le salió por la culata. Su retirada del pacto nuclear alcanzado en 2015 entre Irán y el Grupo 5+1 (formado entonces por el propio EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania), pone en evidencia su prepotencia, pero lo más significativo es que ya el planeta no baila al ritmo que le marca su pandereta.

La comunidad internacional considera que ese convenio multilateral beneficia a la seguridad y a la paz de todos. Por eso hay que destacar que, casi al finalizar 2018, el presidente iraní Hasan Rohani viajó a Turquía en visita oficial, en momentos en que la silla republicana de EE.UU. hacía (hace) lo posible y lo imposible por acorralar a los persas, quienes por cierto juegan un papel destacado en la lucha contra el terrorismo en Siria.

Ankara –bisagra entre Europa y el Oriente Medio– es en la actualidad también un hueso duro de roer para Washington, por su intransigencia y defensa de los valores nacionales en la región, mientras los Estados Unidos pretenden reconfigurar. Al margen de su visión particular del tema kurdo, Turquía e Irán –ambos al lado de Rusia– son claves en la defensa de la integridad siria.

En este último aspecto es medular traer a colación el asunto, porque en 2018 el Ejército de Damasco, apoyado por Moscú y Teherán, les iba ganando la batalla a los grupos terroristas, monstruo creado por Washington en décadas pasadas para desestabilizar a la nación árabe, y que ahora hipócritamente parece repeler. Al final, Siria vencerá y esa perspectiva cada día está más cerca.

La península Coreana camino a la paz

Sin ninguna duda, la guinda del pastel en geopolítica de 2018 fue el encuentro entre Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un. Colocados frente a frente, este 12 de junio, en Singapur, ambos ratificaron sus compromisos: la República Popular Democrática de Corea con el desmantelamiento de su armamento atómico, y su contraparte evaluó garantías de seguridad, aunque sin establecer plazos, “laguna” que puede llevar el asunto a las calendas griegas.

Cuba y su solidaridad mundial

Al ser recibido por el presidente de la República Popular China (RPCH), Xi Jinping, este hizo resaltar la relevancia que concede a la tradicional fraternidad La Habana-Beijing. (ESTUDIOS REVOLUCIÓN)

El año 2018 fue un tiempo fructífero para Cuba: varios mandatarios visitaron la Isla. Y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de los consejos de Estado y de Ministros, visitó (octubre-noviembre) varias naciones asiáticas, luego de un exitoso intercambio en París y en Rusia.

En Moscú, Díaz-Canel, junto con su comitiva cubana, más integrantes de la misión diplomática caribeña, compartió la emoción por un nuevo triunfo de la Revolución, al obtener el voto mayoritario y favorable en la ONU en respaldo a la defensa de nuestros ideales y nuestra soberanía. Por vigesimoséptimo año consecutivo la comunidad internacional se opuso a las políticas coercitivas de Estados Unidos.

A la primera oportunidad, el estadista hizo declaraciones en las redes sociales: “#SomosCuba, visitando a los amigos para ratificarles la continuidad de la Revolución y agradecer la solidaridad que alimenta nuestra resistencia. Primero en #Moscú, luego en #Pyongyang y ahora en #China, luego #Vietnam y #Laos. Patria es Humanidad”.

En la República Democrática de Corea (RPDC), el 4 de noviembre, el líder Kim Jong-un y el pueblo le brindaron un multitudinario recibimiento. Y ese calor humano se extendió por toda la región, demostrando las enormes simpatías que concitan la Revolución cubana. En China cubrió una amplia agenda de trabajo, y quizá el momento cumbre de su estancia fue la inclusión de Cuba en la conocida iniciativa de la Ruta de la Seda.

Vietnam fue todo corazón. Allí Díaz-Canel fue distinguido con la Orden de Ho Chi Minh, en reconocimiento a sus méritos políticos y a las contribuciones a la amistad entre su país y la tierra de los anamitas. También vivió la emoción de recorrer los mismos senderos de lucha por donde Fidel dejó patentizado su fe en la victoria de los vietnamitas contra el agresor yanki. Y el 10 de noviembre, justo en el momento de la llegada a la República Popular Lao del primer jefe de Estado cubano que la visita, se recordaba que en 1968, cincuenta años atrás, en las cuevas de Viengxay se fundó el Frente para la Liberación Nacional, homenaje que nuestro Presidente honró en cada lugar de esa nación hermana.

Ya de vuelta a casa, en escala en la capital del Reino Unido, Londres, el mandatario recibió importantes apoyos políticos y parlamentarios contra el bloqueo. Esta fue una gira muy intensa y provechosa, donde se evidenció que nuestro país cuenta con el respaldo casi unánime del mundo.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda