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Publicado el 27 Enero, 2019 por Lázaro Barredo Medina en Mundo
 
 

ESTADOS UNIDOS

Polémica por el poder

El cierre parcial del Gobierno atizó el enfrentamiento entre las élites políticas
Trump furiosos/ Archivo

(Foto de Archivo)

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

El feroz enfrentamiento entre Donald Trump y los líderes legislativos demócratas que trajo consigo la decisión de la Casa Blanca de declarar el cierre parcial del Gobierno estadounidense ante la negativa de acceder al financiamiento del muro fronterizo con México –una de las promesas de su campaña electoral–, puso en evidencia cómo se comportarán los pesos y contrapesos entre el ejecutivo y el legislativo desde ahora y hasta las elecciones en noviembre de 2020.

El autoritarismo con el que se ha comportado el mandatario para imponer sus decisiones ha llevado a varios expertos a denominarlo “aprendiz de zar”. Entre sus tuits y su habilidad de actuar como showman, ha logrado convertirse en centro de atención a costa de humillar a otros políticos, ya sean demócratas o republicanos, o de cuestionar con duras frases a buena parte de la prensa.

La insistencia del presidente en el presupuesto para el muro y otros asuntos de seguridad fronteriza, que para la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi era “una cuestión de virilidad”, desató el cierre de administración más largo de la historia, pero también avivó la preocupación de que para probar a su base electoral que es un gobernante dispuesto a desafiar todos los obstáculos para cumplir sus promesas de campaña, puede ser capaz de llevar a la nación a una situación de emergencia nacional.

Estupefactos, mediante la transmisión en cadena de las principales televisoras, una parte de los estadounidenses contempló lo ocurrido el pasado mes de diciembre en la Casa Blanca con los líderes demócratas en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el Senado, Chuck Schumer. El presidente Trump convirtió la foto de cortesía previa a la reunión con ambos en una conferencia de prensa con la intención de aprovechar la presencia de las cámaras para dejar en evidencia a ambos políticos con un asunto tan espinoso como lo es la seguridad fronteriza, en lugar de esperar a que se fueran los periodistas para comenzar la reunión. O aprueban el presupuesto o cierro el Gobierno, dijo con velada amenaza.

El llamado shutdown (apagado) se convirtió en el primer gran encontronazo en el ambiente político actual de Estados Unidos, cuando ya está en marcha la carrera presidencial hacia 2020. A Trump le ha ido bien en términos económicos, y sus asesores reafirman su postura sobre seguridad nacional, tema que disparó la crisis del cierre parcial del gobierno federal, pues el estadounidense promedio apoya al presidente que garantice trabajo y seguridad.

En los Estados Unidos, como regla, a los presidentes los reeligen los bolsillos llenos o el patrioterismo de una guerra contra algo. Trump es ligeramente favorito para lograr la reelección. Tiene más de 100 millones de dólares recaudados y el equipo del magnate anticipó que tendrán la “operación de campaña más grande, eficiente y unificada en la historia de los Estados Unidos”. Conflictos para escoger le sobran por las controversias con varias naciones del planeta.

Cierto es que tiene una base electoral que lo acompaña con mucha lealtad, pero sus constantes conflictos éticos han mermado su popularidad entre algunos sectores republicanos, para los cuales se les hace difícil aceptarlo. A principios de enero, el excandidato presidencial Mitt Romney aseguró en un artículo que “en balance la conducta de Trump durante los últimos dos años, particularmente sus acciones este mes, es una evidencia de que el Presidente no se ha elevado al manto de la oficina” que ocupa.

A los demócratas tampoco les reportan beneficio pujas como esta que desestabilizan a importantes sectores públicos (el cierre del Gobierno dañó la economía doméstica) y necesitan buscar un “anti-Trump”. Ahora hay varias postulaciones, pero dicen los analistas que necesitan un candidato joven, con mucho carisma, al estilo de John F. Kennedy, que motive y aglutine a la gente y sea capaz de lograr grandes recaudaciones.

En esta encrucijada, en lo que sí todo el mundo coincide es que desde este momento los acontecimientos en los Estados Unidos prometen avizorar una de las carreras presidenciales más polémicas y dinámicas acontecidas en la historia del país.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina