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Publicado el 13 Febrero, 2019 por Mariana Camejo en Mundo
 
 

EL SALVADOR: Una figura polémica en la presidencia

Antiguo miembro del FMLN, ahora gana las elecciones como candidato de un partido de derecha
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Nayyib Bukele se convierte en el presidente más joven del país. (lapagina.com.sv)

Por MARYAM CAMEJO

La prensa internacional dedicó espacios al análisis en torno a si Nayib Bukele, el nuevo presidente de El Salvador, acerca de si podrá enfrentar los desafíos del cargo con solo 37 años de edad y una polémica historia política a sus espaldas. Aunque él mismo prefiere que lo desclasifiquen de las ideologías, se postuló por la derechista Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA).

Estas elecciones rompieron con la alternancia en el poder de los dos partidos que gobernaron en los últimos 30 años. Bukele venció en la primera vuelta de los comicios, tras lograr más votos que sus dos principales rivales juntos, Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y la coalición encabezada por Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

Aunque muchos medios de derecha insistan en que el Gobierno saliente ha hecho muy poco, no puede perderse de vista que el FMLN concluye ahora su segundo mandato, y diez años bajo la dirección del movimiento guerrillero no son suficientes para poner todo en orden en un contexto como el que heredó. Además, porque se trata de una nación ubicada en Centroamérica, históricamente relegada, intervenida y dependiente.

La nueva administración deberá ocuparse del ya viejo problema de las violentas pandillas, que extorsionan a la población y son responsables cada año de altas cifras de homicidios. También, caerá sobre sus hombros el impulso de la economía, a la vez que continuar los planes sociales desarrollados por el Ejecutivo anterior, de Salvador Sánchez Cerén, una cuestión medular para la población.

Por ejemplo, el Programa de Alimentación y Salud Escolar busca la mejora del estado nutricional del estudiantado, a fin de propiciar mejores condiciones de aprendizaje, por medio de un refrigerio diario servido en las primeras horas del día, lo cual contribuye a más altos índices de asistencia a clases, a la permanencia en el sistema escolar, y constituye un incentivo para que los padres envíen a sus hijos a la escuela.

Nayib Bukele se declara contra la corrupción y a favor de cambios para el pueblo. En el pasado fue un empresario publicitario y miembro del FMLN. En las elecciones municipales de 2015 logró la alcaldía de San Salvador, con el 48.47 por ciento de los votos. Sus proyectos emblema fueron la iluminación de toda la ciudad y la recuperación y remodelación de parte del centro histórico capitalino. Tras su alejamiento del FMLN, en octubre de 2017, anunció la conformación del movimiento Nuevas Ideas, y, en julio de 2018, dio a conocer mediante la red social Facebook que se había inscrito como aspirante a candidato a presidente, por el partido GANA.

Con sus ideas de “hacer política diferente” abrió un enorme signo de interrogación sobre el tipo de Gobierno que impulsará, y el impacto de las políticas que adoptará a partir del 1o de junio, cuando asuma las riendas de este país de 7.3 millones de habitantes. El triunfo de Bukele había sido ya previsto por todos los sondeos electorales, aunque existía la duda de si su estrategia de conectar con la población más joven del país, por medio de las redes sociales, se traduciría en votos efectivos.

Carlos Calleja, hijo de un influyente empresario en el rubro de supermercados, amarró una alianza con otros tres partidos minoritarios liderada por ARENA, pero con 31.6 por ciento la agrupación  no pudo retomar el poder. Por su parte, al candidato Hugo Martínez, del FMLN, con solo 14 por ciento quedó por primera vez en su historia de partido político en un tercer lugar. Las cifras son un episodio más de ese giro a la derecha en los gabinetes de Latinoamérica, que están destruyendo progresos sociales conquistados en varios años de poder de la izquierda; sin embargo, en el presente caso aún es difícil dilucidar el futuro, porque Bukele todavía no perfila una visión clara de lo que hará su administración. ¿Podrá mejorar la situación en El Salvador un presidente millenial? La respuesta será evidente en unos meses, cuando se haga visible qué hay detrás de un personaje ambiguo que gobernará hasta 2024.

 

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Mariana Camejo

 
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