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Publicado el 8 Marzo, 2019 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

Lula y el rumbo de Brasil

Las políticas de la administración actual generan polémica en la población, mientras Lula se convierte en candidato al Nobel de la Paz
Lula preso/ (Foto: latinta.com.ar)

(Foto: latinta.com.ar)

Por MARYAM CAMEJO

Jair Bolsonaro ganó la presidencia desde su cama de hospital poniendo videos en redes sociales, y jugando con trampas en esas mismas plataformas, que le sirvieron para difundir absurdas noticias falsas creadas para lastrar la opinión pública sobre Luiz Inácio Lula da Silva, Fernando Haddad y el Partido de los Trabajadores. Puede calificarse a Bolsonaro, sin temor a equivocación, como un miembro del team liderado por Estados Unidos para demonizar los logros de la izquierda brasileña, misión que hoy continúa con una nueva condena contra Lula, incoherente como la anterior.

Se trata de la sentencia de la jueza Gabriela Hardt, de primera instancia, sobre supuestas coimas de las constructoras OAS y Odebrecht que, según dicen, el expresidente recibió de manera disimulada a través de las reformas de una finca. A cambio, sostienen que ayudó a mantener en sus puestos de Petrobras a los directivos que manejaban los fraudulentos contratos millonarios de la empresa semiestatal con las constructoras. Y como era de esperarse, no hay prueba alguna del alegado delito.

BOHEMIA ha dicho en varias –nunca suficientes– ocasiones que esto dista de ser un proceso para combatir la corrupción, sino que es una persecución jurídica con el propósito de mantener aislado a quien representa un peligro para el avance de la ultraderecha en ese país, y la entrega de sus recursos a Estados Unidos. Sin embargo, continuará la esperanza de ver libre a Lula; así lo demuestran las 600 000 firmas que permitieron registrar su candidatura para Premio Nobel de la Paz.

Si el asunto fuera la lucha contra la malversación de fondos públicos y del Estado, el actual presidente hubiera tomado una acción más con Gustavo Bebianno, a quien se limitó a expulsar del cargo de ministro de la Secretaría General de la Presidencia, luego de que el periódico Folha de Sao Paulo develara en un reportaje que el partido que dirigía había presentado al menos una candidatura “fantasma” para las elecciones de octubre pasado. La agrupación de Bolsonaro le facilitó 400 000 reales (unos 106 mil dólares) de dinero público para financiar los gastos de uno de los supuestos candidatos.

Pero el Gobierno se encuentra sumido en otros asuntos que generan polémica en la web, entre ellos la solicitud de Ricardo Vélez, ministro de Educación, a las escuelas públicas y privadas de que un representante de cada institución grabe a los alumnos mientras cantan el Himno Nacional “frente a la bandera” y lean en público la carta del titular de la cartera. El ministerio señaló que la actividad “es parte de la política de incentivo a la valorización de los símbolos nacionales”, lo que ocurre después de que gran parte del profesorado se pronunciara en contra del programa “Escuela sin partido”, que pretende acabar con el pensamiento crítico en las aulas.

Varias cuestiones gravitan sobre el giro a la derecha del gigante sudamericano. En primer lugar, la oligarquía no pretende ceder el terreno ocupado, que simboliza el avance en América Latina, y, en segundo, debe tenerse en cuenta que, ya sea Brasil u otro país, el que logre revertir dicho avance se convertirá en ejemplo para el resto del hemisferio, el imperialismo podrá cerrar filas cada vez más, pero la lucha también se hará más intensa.


Maryam Camejo

 
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