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Publicado el 12 Abril, 2019 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

SIRIA-ISRAEL-EE.UU.

Bofetada al derecho internacional

La inmensa mayoría del planeta considera sin cambio alguno el estatus de los Altos del Golán sirio. Pero la Casa Blanca juega a atizar las diferencias
El ejército israelí en los Altos del Golán. (hispantv.com)

El ejército israelí en los Altos del Golán. (hispantv.com)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Quizás Donald Trump no esté tan preocupado por obtener el Premio Nobel de la Paz; al parecer, más bien todo lo contrario: se empeña con denuedo para ser repudiado por los pueblos del mundo. Muchos son los ejemplos reprobables de su política internacional, cuya característica fundamental se centra en alinearse con los recalcitrantes y retrógrados. Tal es el caso de su respaldo al terrorismo de Estado de Israel, el cual se evidencia en sus acciones colonialistas en el Oriente Medio. “Después de 52 años, es hora de que Estados Unidos reconozca completamente la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán”, escribió en un tuit. Asimismo, recalcó que esa zona es de importancia estratégica y de seguridad clave para su socio levantino, y curiosamente dijo que para la estabilidad regional. Ya en 2018, a mediados de noviembre, Washington votó por primera vez contra una resolución de la ONU que consideraba la anexión israelí del Golán “nula y sin valor”, convirtiéndose EE.UU. en el único país reacio a reprobar al Gobierno sionista por este tema.

En ese escenario es entonces que el reconocimiento yanqui a la supuesta soberanía israelí sobre esa área montañosa deviene más leña al fuego para eventuales confrontaciones en detrimento de futuras negociaciones de paz, que, si de momento no se avizoraban en el tablero geopolítico, al menos algunos actores árabes habían manifestado, hasta el pasado mes de marzo, la posibilidad de una distensión de atenderse sus reclamos históricos. Sin embargo, al proyecto imperial de trasladar su embajada de Tel Aviv hacia Jerusalén, se le añadió el espaldarazo al gabinete de Benjamín Netanyahu en su confrontación con la República Árabe Siria. Tales acciones han sido evaluadas por los analistas como una clara evidencia del fortalecimiento de los nexos tradicionales con Israel, que quiere reafirmarse potencia regional.

Y con el apoyo de su socio protector,, Netanyahu seguirá en el Gobierno. (Infobae)

Y con el apoyo de su socio protector,, Netanyahu seguirá en el Gobierno. (Infobae)

La declaración de Trump en referencia al Golán sirio es consecuencia de ese apoyo alucinado hacia su socio que ha ido escalando de tono. Precisamente el 21 de enero, cuando Tel Aviv bombardeó zonas de Damasco, la cancillería siria manifestó que esos ataques eran “posibles gracias al ilimitado respaldo de EE. UU. y a las presiones ejercidas en el seno de la ONU”. Y aunque parezca desconectado de los grupos terroristas, lo cierto es que aquel ataque aéreo contra Siria, así como las palabras de Trump se insertan en una hostil actitud que tiene el marcado carácter de azuzar la crisis interna siria, así como propiciar respaldo indirecto a los grupos terroristas dentro de esa nación árabe. Provocar a Irán y a Rusia.

Existen evidencias de que Israel les ha dado cobijo a muchos miembros del Frente terrorista Al-Nusra, a quienes ha curado sus heridas y pertrechado con armas y municiones. Paradójicamente, esta facción está en la lista negra de los yanquis. Estados Unidos, en sus declaraciones públicas, siempre insiste en ser paladín de la paz y contra el terrorismo, de manera que uno se preguntó en enero pasado si Israel desoía las órdenes de la Casa Blanca o si es que había entre ellos algún acuerdo tácito. La duda ha sido despejada: el actual gobernante norteamericano se justificó como una forma de “proteger a Israel de ataques enemigos”.

A Washington no le conviene la armonía, porque esta atentaría contra sus planes de reconfiguración donde Tel Aviv es la pieza clave. Por lo tanto, el redoble de los tambores de guerra deberá seguir sonando en una apuesta por la desarticulación de Siria, a pesar de que Trump se llene la boca para decir que las tropas yanquis allí son las que han abatido al terrorismo, lo cual es una mentira destinada a minimizar las victorias de Teherán y Moscú.

¿Válidas las pretensiones israelíes en Siria?

Los Altos del Golán fueron ocupados por Israel en la guerra de rapiña conocida como de los seis días, en 1967; en esa oportunidad también se adjudicó los territorios libaneses de la Granja de Sheeba y las colinas Kfar Shuba. Y Palestina, por supuesto, vio usurpada buena parte de Cisjordania y de Jerusalén. Todo este conjunto de actos de pillaje colonial ha sido oportunamente desaprobado no solo por la opinión pública mundial, sino también por las instituciones planetarias.

Con respecto a las Alturas del Golán, el Consejo de Seguridad (CS) de la ONU emitió en 1981 la Resolución 497, texto que condena la ocupación y demanda la devolución de esos territorios a sus dueños originales. En 1973, Egipto y Siria intentaron recuperar lo perdido en otra confrontación árabe-israelí, conocida como la Guerra del Ramadán o de Yom Kipur, pero Israel venció y en mayo de 1974 firmó un acuerdo sobre la separación de las tropas con Siria. Fue entonces cuando fue “devuelta” una porción de los Altos del Golán al país vecino bajo condiciones de desmilitarización y se estableció la presencia de la ONU.

No obstante, en 1981 el Parlamento israelí proclamó la soberanía de Israel en el territorio ocupado, al ratificar la ley sobre las mencionadas alturas. Esa anexión de facto fue considerada ilegítima por las Naciones Unidas. La región está ubicada en un lugar estratégico en la frontera entre Israel, el Líbano, Jordania y Siria. Abarca aproximadamente mil 800 kilómetros cuadrados, de los cuales cerca de mil 200 están bajo ocupación sionista, unos 235 están controlados por la ONU y el resto permanece bajo soberanía siria.

Mohsen Abu Ramadan, de la Red de ONG Palestinas (PNGO), en un artículo divulgado en el sitio digital Rebelión razona que “la decisión de Estados Unidos de eliminar la palabra ´ocupado´ –que viola el derecho internacional y las resoluciones de la ONU– da (de paso) al Gobierno israelí vía libre para ampliar su proyecto de asentamientos, lo que le permitirá confiscar más tierras, trasladar por la fuerza a sus residentes y eliminar cualquier opción de un Estado palestino, allanando así el camino para la anexión oficial de los territorios palestinos por parte de Israel”.

Entretanto, Damasco calificó el objetivo de Trump de irresponsable y violatorio de las normas universales del Derecho, y acusó a Washington de mantener una parcialidad ciega con el régimen de ocupación sionista. Países como Cuba, Rusia, Irán, Francia, Reino Unido y Turquía reiteraron su respeto a la resolución del CS de Naciones Unidas de 1981.

Todo este recrudecimiento de tensiones ocurre al unísono de las elecciones más reñidas en Israel, donde, al cierre de esta edición, hay un empate técnico que prevé una coalición de Gobierno entre Benny Gantz y el hasta el momento primer ministro, Benjamín Netanyahu, sin duda amiguísimo de Trump.

¿Qué atesoran esas tierras sirias?

La región contiene un yacimiento de petróleo con potencial de más de un billón de barriles.

Atesora, además, una importante fuente de agua dulce, que se calcula en un tercio del abastecimiento del vital líquido de Israel.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda