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Publicado el 5 Abril, 2019 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Crónica de viaje

Masái en Nairobi (+Fotos)

Massái en Nairobi, Kenya/ PL

(Foto: prensa-latina.cu)

Por Deisy Francis Mexidor

Gran Valle del Rift/ Mapa: geobiombo - WordPress.com

Dos de los ejemplares más antiguos de homínidos (el Orroin y Lucy) se vinculan directamente con el valle del Rift/ Mapa: geobiombo – WordPress.com

Nairobi, 4 abr (Prensa Latina) Hay partes de África donde se vive otro mundo. Un mundo sin retoques ni costuras como el de los masái, que en pleno siglo XXI conservan hoy en Kenya sus tradiciones y culturas.

Ellos -el grupo tribal más antiguo del continente africano- forman parte de la variedad de etnias que confluyen en esta nación oriental.

Antes un pueblo guerrero, en la actualidad los masái son nómadas, cuya población estimada aquí es de unas 880 mil personas.

Según datos geográficos se congregan en la parte meridional del territorio keniano y en Tanzania, el Gran Valle del Rift.

Se les puede encontrar en Nairobi con su vestimenta colorida y atributos sobre el cuerpo que resultan toda una novedad para el forastero.

                                                                                                                              Foto: Internet/ PLEstaban a la entrada del Parque Nacional de Nairobi, una impresionante reserva que alberga a rinocerontes, jirafas, cebras y leones.

Aparecieron corriendo. Daban saltos en la punta de los pies y emitían con sus voces un sonido-canción muy enérgico. Uno tomó su manta roja y sonriente la colocó sobre mis hombros en medio del asombro.

                                                                                                                              Foto: PLFísicamente poseen un biotipo similar: delgados y ágiles, sin rasgos faciales prominentes. Hablan el maa (una lengua nilótica oriental), aunque son capaces de comunicarse correctamente en suajili e inglés.
                                                                                                                      Foto:Internet /PL                                                                                                                        Foto: Internet/ PL

Dicen que antes de la colonización, eran guerreros que vivían de la depredación, pero en la actualidad son pastores nómadas de rumiantes, ovejas y cabras, una actividad que les provee de su solvencia económica.

Su religión se basa en un conjunto de creencias místicas y su cultura en el cuidado del ganado.

Una pena no poder ver sus zamoras. Así les llaman a los asentamientos circulares de cabañas levantadas a base de ramas y rodeadas de paja para rodear el rebaño, del que lo obtienen todo: leche, sangre, carne, cuero y pieles para sus vestimentas.

íQué simple! Es una vida elemental, ligada a la naturaleza y la tierra, lejos del estrés de celulares y computadoras, de marcas de ropa y novedades tecnológicas.

A propósito de cultura, ellos suelen tener muchas celebraciones. Empiezan con el nacimiento. A partir de ahí dividen los grupos de edad en niñez, guerrero menor (moran), guerrero mayor, adulto menor y adulto mayor.

Es la circuncisión la que indica el paso de los niños a hombres y guerreros menores.

Cuentan que antiguamente, para que un masái pasara a la adultez, tenían que vencer la prueba que consistía en cazar un león, una tradición que abandonaron no por gusto, sino porque es una especie protegida.

Ahora, con mi manta masái rodeando mi cuerpo me viene a la mente esa frase popular en Cuba de ‘comerse un león’, cuando se trata de superar un trance difícil. Nada, de cualquier manera, venimos de África.


Prensa Latina

 
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