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Publicado el 25 Abril, 2019 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

SUDÁN: Evitar gato por liebre

Manifestaci{on sen Sufán/ foto (mmedia.eluniversal.com)

(Foto: mmedia.eluniversal.com)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

El mundo sin dudas anda patas arriba, y eso puede apreciarse con cada información, signada por la muerte y la desestabilización. Muchos analistas aducen condiciones locales y muy contemporáneas cuando en realidad la mayoría de estos procesos todavía tienen su fermento en el reparto colonial de Occidente, tal es el caso de África. Con ese principio es como único se entienden situaciones como la de Sudán.

Fuentes consultadas señalan que, el 1º de enero de 1956, “con el consentimiento de los gobiernos británico y egipcio, Sudán consiguió la independencia. Estados Unidos fue uno de los primeros países en reconocer la independencia del entonces nuevo estado”. Hay que recordar que las potencias colonialistas trazaron arbitrarias fronteras para dividir a su conveniencia el llamado continente negro, por eso Sudán como el resto de la región es nación de muchas etnias. Luego, llegado el proceso emancipador, Occidente atizó esa diferencia preocupada por perder las grandes riquezas naturales.

 

En ese sentido se arribó al 2011 cuando el orbe vio nacer una nueva república a costa de la mencionada nación africana, así surgió Sudán del Sur después de varios años de conflicto armado. ¿Por qué es importante este elemento?  Hasta esa fecha, Sudán que era un solo país tenía planes de progreso ambiciosos a costa del petróleo de su porción sur, con China como socio fuerte.

Ahora, a la altura de 2019 se generaron en Sudán una ola de protestas que derrocaron al gobierno del brigadier Omar Al Bashir, hoy en prisión, en el poder desde 1989 tras un golpe militar, legalizando su figura con lo que algunos analistas calificaron en su momento como fraude electoral.  Con pedidos de pan, estas movilizaciones se asemejan a las otrora Primaveras Árabes de Egipto y Túnez.

 

La Enciclopedia digital cubana Ecured, señala a Sudán como uno de los países más pobres del planeta con una economía  subdesarrollada. La agricultura sigue siendo el principal recurso económico del país ya que emplea al 80 por ciento de la población. Para Hilda Varela Barraza, investigadora del Colegio de México, existe una interdependencia enorme entre las dos porciones de la antigua nación, donde la nueva sigue siendo una “de las zonas más empobrecidas de África y del mundo, durante siglos fue absolutamente ignorada”.

Todavía el acuerdo de paz entre Sudán y Sudán del Sur se encuentra aplazado, pero la troika formada por Estados Unidos, Gran Bretaña y Noruega, se mantiene  alerta

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Sostiene la experta que son los sectores petroleros estadounidenses quienes están más interesados en solventar el asunto. De ahí que resulten muy sospechosas las recientes revueltas en Sudán, sin restarle un ápice de su legitimidad por una vida digna. Sin embargo, es importante acotar que el petróleo sur sudanés debe ser exportado desde el norte, es decir desde su zona natural de ser.

Y en esa espiral noticiosa que genera tales sucesos, los principales medios de comunicación sobredimensionan las figuras no tradicionales de la vida pública como las de la joven estudiante de arquitectura, Alaa Salah. Motivos de peso no les faltaran en sus demandas, no obstante, al estudiar estos fenómenos es imprescindible sopesar todas las variables de la ecuación del accionar político para que los intereses malsanos de los grandes círculos de poder no nos vendan  gato por liebre.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda