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Publicado el 13 Mayo, 2019 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

España ante pactos y compromisos

Congregados frente a la sede del PSOE en Madrid, miles de seguidores aplaudieron el éxito de ese Partido ante la derecha
Los seguidores del PSOE dejaron claro que no quieren una alianza con Ciudadanos. (ciudadvalencia.com)

Los seguidores del PSOE dejaron claro que no quieren una alianza con Ciudadanos. (ciudadvalencia.com)

Por MARYAM CAMEJO

Tras una histórica jornada marcada por la alta participación en las elecciones, Pedro Sánchez celebró la victoria del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ante la “reacción y el autoritarismo” que representan las formaciones derechistas en el país europeo. “Ha ganado el futuro y perdido el pasado”, dijo ante sus seguidores. El balance final de la votación confirma la defunción del bipartidismo posfranquista, que duró más de tres décadas en España.

Esta actual fragmentación parlamentaria culmina un proceso iniciado en 2015, con la llegada al panorama político de Podemos y Ciudadanos, y plantea la necesidad de avanzar en una cultura de pactos y compromisos, un escenario en el que quizá la izquierda se mueva mejor, sobre todo porque ahora, para gobernar, el PSOE necesita aliarse a alguna agrupación y ya lo dejaron claro sus partidarios cuando gritaron “con Rivera no”, en plena celebración del triunfo, refiriéndose al líder de Ciudadanos.

Sin embargo, analistas consideran que el Partido de Albert Rivera resultó un gran vencedor en estos comicios, porque alcanzaron un millón de votos más, y pasaron de 32 a 57 diputados. Muchos empresarios y familias de alta y media clase social piensan que una alianza de socialistas y Ciudadanos sería el mejor camino para el país. No obstante –y esta es la otra cara de la moneda–, de concretarse, Rivera perdería credibilidad, ya que negó rotundamente la posibilidad de que eso suceda, aunque le faltó decir que si se queda fuera de la alianza de Gobierno no tendrá mucha voz dentro del Parlamento. Entonces, la conquista política de este Partido se quedaría en nada para el entorno político inmediato.

Además, los nuevos votos se explican si se toma en cuenta que la gran parte de ellos son de personas que eran votantes del Partido Popular (PP), cuya imagen ha sido muy lastimada, primero por la moción de censura que logró sacar a Mariano Rajoy del poder, y segundo porque, en aras de combatir la retórica del ultra Vox, el discurso político del PP se derechizó aún más, y perdió gente de centroderecha.

Por su parte, Vox ha representado una amenaza tan grande, que logró condicionar las campañas del PP y Ciudadanos; no obstante obtuvo menos de lo que se esperaba; se frena así el avance acelerado y tempestuoso de la ultraderecha fascista en España, algo que la Unión Europea miraba con temor.

El PSOE, de cara al futuro, tiene varias opciones: bien puede gobernar en minoría o en solitario, algo común en otros países pero impropio de la cultura política en España; con el espaldarazo e incluso la entrada en el ejecutivo de Unidos Podemos; o apoyarse en Ciudadanos, a riesgo de ser muy mal visto por las bases socialistas y, del lado de Ciudadanos, comprometería su intención de convertirse en el nuevo Partido hegemónico de la derecha en esa nación. De cualquier manera, el PSOE tiene a su favor que cuenta con la aprobación de las instituciones del Viejo Continente.

Para el pueblo, el resultado de esta jornada podría representar un viraje en el sector de las políticas públicas, en aras de beneficiar a la mayoría, algo que se traduce también en el aumento de impuestos a empresas, y, en otro orden de cosas, que se escuche más el reclamo de los movimientos feministas, y de los que exigen medidas más acertadas contra la corrupción.


Maryam Camejo

 
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