IRÁN-EE.UU: Nuevas sanciones
La Casa Blanca se emplea a fondo en retratar a Irán como un país peligroso cuando en realidad trata de asfixiarlo económicamente.
EEUU envió bombarderos B-52 al Golfo en respuesta al posible plan de Irán de atacar a sus tropas en la región (Infobae)
Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA
El pasado año Donald Trump, anunció la salida de Estados Unidos del Plan de Acción Integral Conjunto y Completo (JCPOA, por sus siglas en inglés) con el argumento de que este no ha logrado impedir el enriqueciendo de uranio por parte de Irán en su supuesta apuesta por el armamento nuclear. El resto de los firmantes del acuerdo —Reino Unido, China, Francia, Rusia y Alemania, incluido Irán— condenaron la actitud yanki calificándola de contraproducente para la paz mundial.
Las consecuencias de la prepotencia norteamericana se están haciendo sentir, por ejemplo, entraron en vigor las sanciones que el Gobierno estadounidense reimpuso a todas aquellas naciones que compren crudo iraní en el marco de su cruzada por aislar a los persas. Washington ha acudido a las más retorcidas maniobras en menoscabo de la seguridad iraní toda vez que le impide un buen desempeño económico al provocar se reduzcan los 1,3 millones de barriles de petróleo que vende a diario la República Islámica de Irán. Lo peligroso de la vuelta de tuerca del imperio es que ahora Teherán se puede quedar sin la principal fuente de financiamiento occidental. Desde noviembre han perdido 10 mil millones de dólares en ingresos petroleros, y su moneda ha perdido un 60 por ciento del valor.
El analista Alberto Rodríguez García, considera que las principales víctimas son por supuesto los civiles, quienes han debido ajustarse el cinturón tras el aumento de los precios de alimentos y de los medicamentos. Se trata de la añeja y criminal política de bloqueo que desde hace 60 años aplica a Cuba y ahora lo intenta en Venezuela y en Irán.
Estas acciones no han quedado sin respuestas: El presidente iraní, Hasan Rohani ha afirmado que adoptará nuevas medidas concernientes al JCPOA, por lo que seguirá reduciendo su cumplimiento si los restantes miembros del pacto no cumplen con sus compromisos durante dos meses; específicamente, los relacionados al sistema bancario y al comercio petrolero.
Mientras el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, aclaró que Teherán no se retirará del convenio nuclear, solo dejará de cumplir algunos de sus puntos que “asumió de manera voluntaria”. Lamentó que “la Unión Europea y la comunidad mundial no pudieran hacer frente a las presiones”.
Para caldear aún más la situación el secretario de Estado estadunidense, Mike Pompeo, viajó este 8 de mayo de forma sorpresiva a Irak con vistas a dialogar con su homólogo árabe sobre la subida de tensiones entre Teherán y Washington. Por su parte, ese mismo día el Pentágono anunció el despliegue de varios bombarderos B-52 en la región del Golfo Pérsico, en respuesta a un posible ataque enemigo. Según Pompeo, serían necesarias “dos mil incursiones para destruir la capacidad nuclear iraní”.






