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Publicado el 27 Junio, 2019 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

China a la ofensiva coreana

El gigante asiático se emplea a fondo en uno de los asuntos más apremiantes para la paz mundial, aventajando el desastroso papel de los Estados Unidos.
El líder norcoreano Kim Jong Un estrecha la mano del presidente chino, Xi Jinping. (elpais.com)
El líder norcoreano Kim Jong Un estrecha la mano del presidente chino, Xi Jinping. (elpais.com)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Los poderes hegemónicos tradicionales durante el Siglo XX han sido desplazados por imperativo del desarrollo económico de Eurasia. Pero no se puede hablar del conjunto del continente sino que es preciso puntualizar en dos de sus principales actores: Rusia y China.

Moscú había perdido influencia tras la caída del socialismo soviético sin embargo, a la altura de los años 2000 empezó a levantar cabeza y a jugar otra vez un decisivo papel  en la diplomacia mundial con la acostumbrada carta disuasoria de su potencial militar, o lo que significa para su futuro sus cuantiosas reservas minerales donde se destaca el oro, que bien pudiera volver a constituir un patrón financiero.

El caso de Beijing es diametralmente opuesto, y aunque ni su industria militar ni su capacidad financiera (por la compra reiterada de bonos del tesoro estadounidense y por la estabilidad de su moneda) pueden desdeñarse, la República Popular China se ha colocado a la cabeza del Planeta gracias a su empuje comercial y a su política exterior basada en tres principios esenciales: desarrollo pacífico, beneficio mutuo y proceso estratégico.

Es entonces en estos pilares que la actuación de China en el tema coreano adquiere toda su valoración porque como asegura con sistematicidad el presidente chino Xi Jinping solo en el desarrollo pacífico de las naciones puede haber avance para la humanidad. Así la desnuclearización de la Península coreana es siempre un punto recurrente en la agenda exterior de las máximas autoridades chinas y eso se ha puesto de manifiesto en el más reciente encuentro (20 de junio de 2019) entre Xi y el líder norcoreano Kim Jong Un, con la singularidad de que este tuvo lugar en la República Popular Democrática de Corea (RPDC).

Hasta ese momento era el joven dirigente norcoreano quien pisaba suelo chino, pero esta vez, el mandatario del Gigante asiático quiso enviar el mensaje alto y claro de que su nación sigue siendo fiel al otro principio de su diplomacia: el beneficio mutuo, modelo que aporta constructivamente a las relaciones con terceros pues estos sienten que sus intereses serán tenidos en cuenta a diferencia de lo que sucede en los vínculos con los Estados Unidos.

La Casa Blanca, la histórica la de la década del 50 de la pasada centuria, se dedicó a atizar las diferencias entre el sur y norte de la península coreana con ejercicios militares que incorporaron el elemento nuclear. Ante esta disyuntiva es que Pyongyang decide asumir la teoría Judge ( Suche) por la cual los recursos nacionales se destinan mayoritariamente a la industria militar con preponderancia en los misiles de largo alcance con técnica nuclear.

Esta circunstancia, aunque comprendida por China no tiene su aprobación ya que para Bejingn la desnuclearización en esa zona geográfica es una prioridad geoestratégica por los graves riesgos que entraña para todos esa realidad y por los planes de desarrollo que tiene para si China y para el orbe entero. Por el contrario, Donald Trump, desde su atalaya presidencial juega con fuego en sus sueños de hacer “América grande otra vez” y a pesar de que se ha reunido en dos ocasiones con Jong Un por este tema ha pretendido no obstante, que la RPDC desmantele su arsenal sin garantía alguna ni ningún acuerdo de paz. Previo a esos encuentros envía al mundo sus ridículos tuits con enunciados de ser el tipo duro. Mientras los pueblos del mundo solo ansían mejores relaciones donde la cordialidad y el respeto sean la regla y no la excepción.   

Así, Xi Jinping toma ventaja y se aleja no tan sutilmente de los desatinos de su homólogo estadounidense para remontar la complicada trama de las dos coreas, la que debe tener solución en algún momento porque pone en riesgo en primera instancia a la región, y aquí entra otra arista de la política exterior china que se concentra en sus países vecinos. Pero va más allá porque para China, desde sus discursos y su práctica política, los poderes están diseminados en múltiples actores y no en ese marco estrecho que pretende encerrarlo Trump; ya no puede por mucho que lo intente.

Ganar-Ganar

Durante la visita oficial de Xi a Pyongyang, ambos líderes, informó la agencia de noticias oficial de Corea del Norte, KCNA, subrayaron la importancia de desarrollar las relaciones bilaterales entre China y Corea del Norte en cuatro enunciados:

1. El principio de amistad entre las naciones es inquebrantable y es la única vía para el desarrollo de relaciones amistosas y de cooperación.

2. Tanto China como Corea del Norte son países
socialistas y sus relaciones bilaterales son de gran importancia estratégica,
las dos partes necesitan reforzar la unidad, la cooperación, los intercambios y
el aprendizaje mutuo.

3. Los intercambios de alto nivel entre
ambas partes juegan un papel importante a la hora de orientar las relaciones
bilaterales; China y Corea del Norte deberían mantener los intercambios
frecuentes, reforzar la comunicación estratégica, profundizar la confianza
mutua y salvaguardar los intereses comunes.

4. Cimentar una base de amistad interpersonal para avanzar en el desarrollo de las relaciones China-Corea del Norte, igualmente crear una base sólida de voluntad popular para el avance de las relaciones entre los dos países.

China considera necesario y posible la desnuclearización de la Península coreana. (www.google.com.cu)
China considera necesario y posible la desnuclearización de la Península coreana. (www.google.com.cu)

Asimismo China apoyó la adhesión de Corea del Norte a la desnuclearización de la península y respalda el diálogo y las consultas entre este país y EE.UU. para resolver el asunto. Por su parte, Kim dijo que espera que la RPDC y Estados Unidos construyan la confianza mutua a través del diálogo. Agregó que espera que las partes implicadas tomen medidas graduales y sincronizadas de forma responsable con el fin de avanzar de forma integral en la solución política del asunto de la península coreana y llegar a alcanzar la desnuclearización y una paz duradera.

Todo parece indicar que el expediente península coreana se mantendrá desempolvado durante todo el año y aunque no es previsible avances en las conversaciones USA-RPDC, lo que sí es seguro es que China en la figura de su presidente seguirá empujando el carro de la paz hasta que esta se haga definitiva para las dos Coreas pero que incluya desarrollo económico y prosperidad para todos los involucrados. Actitud que dista mucho del egocentrismo yanqui.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda