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Publicado el 15 Julio, 2019 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

BRASIL: Confianza en retirada

Las revelaciones del sitio web The Intercept sobre el caso Lava Jato demuestran la persecución política contra Lula
Sérgio Moro pretende justificar su actuación como juez en el caso contra Lula. (ladiaria.com.uy)
Sérgio Moro pretende justificar su actuación como juez en el caso contra Lula. (ladiaria.com.uy)

Por MARYAM CAMEJO

Con los ojos puestos sobre el avispero que rodea al magistrado Sérgio Moro, puede decirse con certeza que su credibilidad sigue cayendo en picada. A pesar de que todavía los sectores de derecha lo apoyan y hasta se movilizan en su defensa, los últimos acontecimientos en torno al caso Lava Jato son de suma importancia para que se desmorone la confianza que muchos todavía tenían en él.

Valga destacar que una gran parte del electorado en Brasil que votó por Jair Bolsonaro para presidente lo hizo convencido del discurso anticorrupción de la oligarquía en el poder. Por esa razón, los mensajes sacados a la luz por The Intercept –sobre la presión del ahora ministro para conducir las investigaciones contra Luiz Inácio Lula da Silva– constituyen un viraje sin retorno para demostrar que sí hay persecución política a través del sistema judicial en ese país.

Se le suma a ello que en la indagación revelada por el medio Folha de São Paulo, en colaboración con The Intercept, se probó que el empresario Leo Pinheiro, principal accionista de la constructora OAS y testigo clave del caso contra Lula, fue chantajeado por los fiscales de la Operación Lava Jato, para poder obtener el beneficio de reducción de la pena.

Como era de esperarse, el equipo defensor de Lula inmediatamente difundió en una nota que las revelaciones refuerzan la ilegitimidad de la sentencia contra Lula, la necesidad de que sea anulada y que el expresidente sea liberado lo antes posible. Pero de nuevo, a pesar de las pruebas –y de que se le rebajó la condena tras declararlo inocente de uno de los cargos que se le imputaban–, los procesos siguen siendo manipulados y Lula continúa en ese pequeño cuarto de prisión del que tanto se ha dicho ya, incomunicado, sin posibilidad de hacer declaraciones o de recibir material impreso.

En una entrevista con el sitio catalán El Crítico, el lingüista y filósofo norteamericano Noam Chomsky dijo: “El principal preso político del mundo, en mi opinión, es Lula da Silva. Es el caso más extremo que conozco de alguien que es un preso político y que fue encarcelado para ser silenciado para que no pudiera participar en las elecciones. Quien probablemente hubiera ganado”.

Las conversaciones expuestas por The Intercept y que tanto se niega a aceptar Sérgio Moro han servido para demostrar que lo que venía denunciando la izquierda era cierto, y el caso Lula nunca fue un proceso limpio. Y como afirma el politólogo Emir Sader, lo que hizo la derecha es una perturbación de la voluntad popular, con un resultado del proceso electoral que no tiene nada que ver con una solución democrática.

No obstante, el avispero se alborota cada vez más porque no hay consenso en la opinión pública para apoyar persecuciones, y el presidente brasileño se mantiene sin pronunciar una palabra. Dentro del Gobierno se manifestaron a favor de Moro solo los militares, pero Bolsonaro ni siquiera ha mencionado el asunto, otra señal del fracaso precoz de su administración, como lo califica Sader.

Con cuidado de no pecar de ingenuos u optimistas en demasía, lo cierto es que este pudiera ser el momento en que Lula esté más cerca de recibir justicia, el momento más esperanzador desde que lo apresaron, porque las máscaras han ido cayendo y la credibilidad de Sérgio Moro está hoy bajo el azote acusador de la opinión pública.


Maryam Camejo

 
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