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Publicado el 1 Julio, 2019 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

CHINA: Pobreza en contexto

SuAunque se le quieran escamotear los éxitos, no solo es la segunda economía global por el volumen de su PIB; también sobresale por su batalla campal a favor del bienestar del pueblo

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Convertirse en potencia tecnológica es propósito de décadas, con la mira puesta en contribuir al desarrollo de las zonas más desfavorecidas. (corrienteroja.net)
Convertirse en potencia tecnológica es propósito de décadas, con la mira puesta en contribuir al desarrollo de las zonas más desfavorecidas. (corrienteroja.net)

Existe una dañina tendencia a descontextualizar los hechos. Lo hace desde el más común de los mortales hasta el más afamado analista. Al primero se le puede justificar ante una supuesta incompleta información, al segundo no. Por regla general, cuando a un acontecimiento histórico, social, económico, cultural e incluso deportivo y artístico se le despoja de puntos comparativos, de los elementos que le dan surgimiento, desenlace o continuidad, es porque hay una intención de fondo. Ya sea de sobredimensión o bien de minimización.

Algo así es lo que ocurre cuando se “analiza” la lucha contra la pobreza. Pongamos por caso a la República Popular China (RPCH). El buscador Google, al introducir el término “pobreza china”, halló en 38 segundos cerca de nueve millones 60 000 resultados. En una lectura hasta la página 10 de los textos, algunos de corte periodístico, varios con enunciados académicos, y otros como parte de informes de organismos diversos, la mayoría aislaba el problema de una lógica secuencial para concentrarse en la “realidad objetiva”. Hay uno que llama mucho la atención: “La mitad de los pobres del mundo viven en China, India y Brasil”.

China e India son el primero y el segundo país más poblados del planeta, respectivamente. Y Brasil ocupa el quinto lugar entre los de mayor número de habitantes. Estados Unidos se sitúa en el tercer puesto y pocos hallan correlativo entre su población y la estrechez económica y un mal vivir. Se diría que es tema tabú.

No necesariamente la dinámica de crecimiento poblacional tiene que estar asociada a la pobreza, pero de lo que no hay dudas es de que las tres naciones mencionadas fueron sometidas y expoliadas por sus metrópolis. La cuenta hay que sacarla con ese denominador común en consonancia con las diversas etapas posteriores a los procesos de independencia y nacionalización de sus recursos, finanzas y hasta capital humano. Además, hay que “condimentarla” con los sabotajes de las potencias colonizadoras, las complejidades de las relaciones internacionales (nunca ha primado un esquema de ayuda al desarrollo), y por supuesto la propia política interna, con errores incluidos.

Propagar la visión de otro socialismo fallido sigue siendo tarea de muchos. Hasta los siglos XVIII y XIX, este tipo de sociedad fue una hermosa utopía. El vocablo proviene de una obra homónima escrita por Tomás Moro, intelectual, político y humanista inglés (XV-XVI). En esta teorizaba acerca de una isla de ese nombre que era ideal y perfecta. Desde esa época, la expresión “utopía” significa plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable, desde el mismo momento de su formulación.

El comportamiento de los pueblos y las fuerzas progresistas del siglo XXI han llevado a la tesis de Francis Fukuyama del “fin de la historia” contra las cuerdas, dado el fortalecimiento del proyecto socialista desde las peculiaridades de cada lugar donde germine. Ya no se editan en Moscú manuales filosóficos de instrucción con recetas únicas. Cada aspiración socialista debe tener en cuenta la historia pasada y presente más la mirada futura. Por ejemplo, para el expresidente de Ecuador Rafael Correa “el Socialismo del siglo XXI habla de justicia social”.

Antecedente chino

En relación con la República Popular China, y desde una mirada muy somera, se puede decir que nunca se amoldó a pautas externas, aunque tomó de la ex Unión Soviética lo que creyó conveniente, y acomodó la ideología comunista a su nacionalismo y patriotismo. Se cometió un conjunto de errores; pero también se buscan alternativas de soluciones en favor del crecimiento económico y social, donde eliminar la pobreza ha sido un imperativo de cambio.

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, China era un país muy pobre, el cual concentraba su economía en una de subsistencia de la mano de la agricultura, que, unido al hecho de un desarrollo industrial prácticamente inexistente (solo el tres por ciento de la población era obrera), lastraba las condiciones de vida. Los campesinos usaban métodos tradicionales, con el cultivo extensivo del arroz, el maíz y la papa. A ello hay que añadirle un aumento enorme de su población, vulnerable además a los embates naturales, dando lugar a hambrunas periódicas con la consiguiente muerte de millones de personas. Solo unos pocos terratenientes detentaban la propiedad de la tierra, trabajada por un campesinado bajo régimen semifeudal. La gente de campo vivía asfixiada por las rentas que debían pagar a los señores (más de la mitad de cosecha). Justo eso fue lo que se encontró el Partido Comunista de la RPCH el 1º de octubre de 1949.

En Economía China: Pasado, presente y futuro, ponencia a cargo de Alberto Javier Lebrón Vega, corresponsal de Business Televisión en China y Asia-Pacífico, se manifiesta que hasta 1820 el gigante asiático fue la primera potencia económica del mundo y que luego colapsó. De manera que se reconoce que el Partido Comunista Chino (PCCH) logró hacer que la nación creciera de forma sostenida durante el periodo 1949-1978, también como parte del llamado “momento dulce” de la economía mundial (años 50 y 60). Estos resultados sentaron las bases para el desarrollo posterior.

A partir de 1978, el entonces líder chino Deng Xiaoping implementó el programa conocido como “Las Cuatro Modernizaciones”, propuesto tempranamente, en 1964. El objetivo inmediato fue paliar la precariedad; sin embargo, la vista descansaba en el largo plazo, con la intención de ponerse al día con Occidente industrializado para el año 2000.

Entre las innovaciones estuvieron: el aumento de los incentivos económicos, la inversión extranjera y la descentralización en aras de potenciar la Agricultura, la Industria, la Defensa Nacional y la Ciencia y Tecnología. ¿Con qué fin? Colocar al país en la senda del desarrollo y el bienestar. Y lo está consiguiendo.

El gigante asiático distribuye equitativamente su riqueza, que se traduce en todos los órdenes de la vida diaria. Se destaca su arquitectura moderna y eficiente.  (i0.wp.com)
El gigante asiático distribuye equitativamente su riqueza, que se traduce en todos los órdenes de la vida diaria. Se destaca su arquitectura moderna y eficiente. (i0.wp.com)

Sano orgullo por los logros

Tanto se ha superado a sí misma la RPCH que puede “darse el lujo” de lucir sus éxitos en las más importantes plazas europeas. En la ciudad holandesa de La Haya tuvo lugar recientemente la exhibición “Una vida mejor, un sueño hecho realidad: El alivio de la pobreza en China”, la cual se expuso con anterioridad en el Parlamento Europeo.

La propia anfitriona del evento, la alcaldesa Pauline Krikke, manifestó que “los resultados en este sentido son en efecto muy impresionantes, algo de lo cual pueden estar muy orgullosos”. Asimismo, Peter Potman, director del Departamento para Asia-Pacífico del Ministerio de Relaciones Exteriores de Holanda, es de la opinión de que “China ya ha alcanzado la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de reducir las tasas de pobreza extrema a la mitad, lo que contribuye a la reducción de la pobreza a nivel mundial, y ha puesto el ejemplo chino a los países en desarrollo de todo el mundo”.

Estadísticas encomiables

El presidente chino, Xi Jinping, al hablar en un pleno del Partido Comunista, destaca los avances contra la pobreza. (RTVE.es)
El presidente chino, Xi Jinping, al hablar en un pleno del Partido Comunista, destaca los avances contra la pobreza. (RTVE.es)

Entre las muchas iniciativas impulsadas por el gobierno de Xi Jinping sobresale esta de 2015 de amplio impacto social: para el 2020 el país asiático podría cumplir la meta de sacar de la pobreza a 70 millones de personas (alrededor de diez millones anualmente). Estadísticas recientes, ofrecidas por el Diario del Pueblo, órgano oficial del PCCH, levanta la autoestima de la gente humilde de China al reconocer que “en las últimas cuatro décadas, tras la reforma y apertura, hemos logrado lo que ningún otro país en tan corto periodo: sacar de la miseria a más de 800 millones de habitantes”. Actualmente, allí alrededor de 30 millones de personas, un dos por ciento de su población total, se encuentra bajo el umbral de la pobreza.

Con una justa distribución de la riqueza las arcas de Beijing han insuflado más de 196 000 millones de yuanes en ayuda a los pobres en los últimos cuatro años, con un aumento anual medio de 19.22 por ciento, tal como lo recogió Telesur. También se han otorgado alrededor de 283 300 millones de yuanes en préstamos, que han ­beneficiado a ocho millones de familias para darle la espalda a la miseria.

Eliminar la pobreza en las áreas rurales es la tarea más difícil, según consideraciones del propio mandatario chino. (imagesgoogle. com)
Eliminar la pobreza en las áreas rurales es la tarea más difícil, según consideraciones del propio mandatario chino. (imagesgoogle. com)

¿Varitas mágicas? Nada de eso; junto a la voluntad política hay que destacar los adecuados métodos de seguimiento a un asunto de suma trascendencia para una mayor asunción del ideario comunista en esa nación tan sufrida pero que tantas lecciones de heroicidad ha dado. El mandatario chino, Xi, acompañado por el equipo de Gobierno, realiza de manera periódica inspecciones a diversos lugares del país, pues “eliminar la pobreza en las áreas rurales es la tarea más difícil para la ambición china de construir una sociedad modestamente acomodada”. O sea, tener los pies y los oídos apegados a los problemas de los humildes y de la población en su conjunto es también premisa para el avance del sistema socioeconómico más justo de la tierra: el socialismo, donde la pobreza es una mancha recordatorio sobre lo despiadado del corazón capitalista.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda