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Publicado el 18 Julio, 2019 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

HONDURAS

“Fuera JOH”: la consigna de turno

Por MARYAM CAMEJO

Empeora la situación en la nación centroamericana. (institutodeestrategia.com)
Empeora la situación en la nación centroamericana. (institutodeestrategia.com)

Protestas, muertos, violaciones de los derechos humanos, caos creciente… Así viven los hondureños por estos días, y los analistas coinciden en que no se vislumbra paz inmediata, a menos que el curso de los acontecimientos dé un giro inesperado. Las manifestaciones actuales son la respuesta del pueblo a las acciones del presidente Juan Orlando Hernández (JOH) por privatizar la salud y la educación.

En declaraciones a la prensa, el expresidente Manuel Zelaya dijo que 10 años después del golpe de Estado la situación se ha deteriorado. “Desde 2009, Estados Unidos está apoyando aquí a un Gobierno […] militarizado que reprime la protesta”. Y es que mientras el presidente norteamericano Donald Trump arremete contra otros países de la región, mantiene silencio sobre la visible desestabilización que aumenta en la nación centroamericana, la cual ha contribuido a engrosar la cifra de quienes se suman a las caravanas de migrantes que intentan llegar a EE.UU. para huir de la pobreza y la violencia.

Según algunos expertos, lo que se puede ver en la política hondureña es la concreción y solidificación del golpe de Estado que vivió Zelaya en junio de 2009, tras haber tomado actitudes progresistas para contrarrestar la pobreza y mejorar la economía con la incorporación a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y a Petrocaribe. Sus detractores arguyeron que intentaba implantar “el socialismo del siglo XXI de Chávez”, lo cual, como es lógico, no era interés de la oligarquía local.

A una década de aquel suceso, y ya con Zelaya como la figura principal de la oposición, es harto sabido que las pasadas elecciones que llevaron a JOH a la presidencia están llenas de irregularidades, evidencias del fraude electoral amparado por la administración norteamericana. Desde entonces los intentos del mandatario por impulsar proyectos que fomenten la creación de una infraestructura de desarrollo están todos orientados a la privatización.

Su Gobierno ha sido incapaz de atender los problemas económicos y el desempleo, y, muy al contrario, ha fomentado la corrupción y las políticas que benefician a las grandes familias ricas.

La ONG Centro de Documentación de Honduras (CEDOH) afirmó que meses atrás era impensable una declaración como la que hizo la Conferencia Episcopal de la influyente Iglesia católica contra el Ejecutivo. Los religiosos dijeron “basta ya” a los abusos y señalaron que “la gravedad que adquieren muchos conflictos” se debe a la forma incorrecta con que gobiernan los poderes del Estado. “Estos son los causantes del problema”, aseveró la Iglesia.

Según la CEDOH, Hernández es “cada vez más débil dentro de su propio partido y cuanto mayor es el debilitamiento, mayor es la dependencia de los actores que lo sostienen: EE.UU. y las Fuerzas Armadas. La ingobernabilidad que se mide por los niveles de conflictividad social van en ascenso, como lo demuestran las masivas manifestaciones de protesta”, sometidas a una violenta represión.

Salvador Nasralla, el candidato opositor a Hernández en los últimos comicios, ha dicho que está dispuesto a asumir la posición que le fue arrebatada de manera fraudulenta. Hasta el momento, según Zelaya, la lucha es la única opción posible.


Maryam Camejo

 
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