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Publicado el 17 Julio, 2019 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

PUERTO RICO: Las cosas están cambiando

La vicepresidenta y comisionada electoral del Partido Independentista de Puerto Rico, María de Lourdes Santiago, asevera que la identidad y la nacionalidad en su país siguen siendo un instrumento fundamental de resistencia y de lucha. Los recientes sucesos lo confirman

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Fotos: ANARAY LORENZO COLLAZO

De lejos y en una aproximación equivocada y superficial muchas personas en el mundo pueden llegar a pensar que porque Puerto Rico (PR) esté vinculado a Estados Unidos todo marcha sobre ruedas y que los boricuas viven en la paradisíaca Isla del Encanto, distinguida por su alegría y desenfado, donde se reconstruyen a sí mismos. Algunas de esas apreciaciones son correctas, salvo el estimado de que nadan en prosperidad gracias al colonialismo. Muy por el contrario.

El sistema imperante ha empezado a hacer aguas, y el publicitado “Estado Libre Asociado” (ELA), no es la vitrina que se pretende vender. La comunidad internacional tuvo, en 2017, una aproximación más cabal tras el impacto del huracán María. Y ahora, más recientemente, puede percibirlo con la masiva solicitud popular por la renuncia del Gobernador Ricardo Roselló.

De visita en La Habana, la primera mujer independentista electa al Senado de Puerto Rico, María de Lourdes Santiago, al hablar en un encuentro de la 28 Brigada puertorriqueña de Solidaridad con Cuba, Juan Rius Rivera, considera que el país está siendo otro, diferente al que se piensa.

Asegura que “las vías se van abriendo. Lo que está ocurriendo hoy en Puerto Rico es que hay miles de personas que jamás en la vida se habían planteado tomar la calle, y están pidiendo la renuncia del gobernador. Esto tiene una importancia trascendental”. No obstante, reconoce que las transformaciones no van a ser de la noche a la mañana. “Estoy diciendo que en un momento todas las vías estaban cerradas (hace un par de semanas), hoy vemos una vía abierta. Y por esa vía es que tenemos que abrirnos camino los nacionalistas independentistas puertorriqueños para que este despertar sea el comienzo de una auténtica revolución en nuestro país”.

En un sopesado análisis la luchadora boricua asume la actual situación nacional más allá de una “reacción a un asunto un poco incómodo de textos que se han intercambiado funcionarios y contratistas del gobierno”, donde se reúnen todos los odios del mundo: a la mujer, a la Comunidad LGTBI, a los jóvenes, a la oposición. Ella asegura que “lo que está llevando a la gente a la calle no es ese único incidente. Lo que está llevando la gente a la calle es la acumulación de sufrimiento, y de opresiones” de un gobierno que dice va a aprobar una reforma laboral en la que se le quita derechos a los trabajadores, en una ofensa “a los de su propia sangre frente al altar del capital”.

Por tanto, no se trata de un problema coyuntural, más bien de un sufrimiento acumulado por décadas. Cuando el gobierno dice que va a recortar las pensiones, no piensa en que un anciano debe decidir si comer o comprar sus medicinas: “ ya eso dolía en el corazón de PR, cuando hay que mendigar en las calles para poder pagar el tratamiento médico de un hijo, cuando vemos que los casos de corrupción continúan, multiplicándose, y cuando vemos que se sigue abriendo esa brecha entre los que cada vez tienen menos y los que cada vez tienen más. Algún día, toda esa ira tenía que florecer, y eso es lo que está ocurriendo en esos días”, sentencia.

Manifestación en Puerto Rico/ PL
(Foto: prensa-latina.cu)

En una apasionada reflexión, piensa que se trata de un “despertar del pueblo pero también de un recordatorio; que los independistas tenemos un llamado especial en este contexto”, uno emanado de la propia genealogía patria, donde reafirmarse boricua ha sido una batalla constante, fundamental y decisiva. Por eso, María de Lourdes le confiere una especial significación a la identidad porque según ella “es probablemente la fuerza más poderosa que conoce la humanidad; lo que somos, cómo nos vemos, el concepto que tenemos de nosotros y de los otros. Eso, en el curso de la Historia ha servido para establecer fronteras, ha iniciado guerras, ha sellado acuerdos, y también ha creado lazos, que otras corrientes terriblemente poderosas no han logrado detener”.

De un pájaro las dos alas

Al estar conectados con nuestros hálitos esenciales, Cuba y Puerto Rico se ven como un solo corazón “con sus reflejos, con sus dolores. Dos alas volando muchas veces a contracorriente, y dos banderas fraternas, la de ustedes en tantos sentidos, inspiración para la nuestra”, dice orgullosa.

Y qué mejor sede que la del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) para reafirmarse en la convicción de que nuestros pueblos están hermanados desde los primeros tiempos. “En los últimos 121 años nos ha tocado enfrentarnos a un mismo imperio, representado también por un ave, un águila rapaz devoradora de pueblos que azota a Cuba con un bloqueo criminal y que castiga a PR con un recrudecimiento de las políticas coloniales al servicio del gran capital de la metrópolis”, enfatizó con ese ardor desbordado cada vez que denuncia los crímenes yanquis.

Colonialismo en el Siglo XXI

Al detenerse específicamente en el entorno boricua, la licenciada en derecho sostiene que PR está sometido “a la dictadura de la Junta de Control Fiscal impuesta por el Congreso de los Estados Unidos. Los puertorriqueños, en una involución que, no sé si tenga paralelo en la historia reciente, tenemos hoy en el año 2019 menos gobierno propio que bajo la Ley Foraker de principios de la colonización en el año 1900”.

Asimismo, denuncia que “aquellos que fácilmente entregan la progenitura por el plato de lentejas han procurado mantener las apariencias jugando con un vocabulario creado a la medida del joven imperio. Nos decían en PR, -nos dicen todavía-, que nosotros no vivimos en una colonia porque de hecho la palabra colonia no existe en el derecho estadounidense. Para entender la inferioridad política de PR se inventaron el termino Territorio no incorporado. Una relación definida por los EE.UU como la naturaleza de un pacto, sellando el engaño: Porque Puerto Rico ni es un Estado, ni es Libre, ni está asociado”.

Su nación, convertida en súbdito político de EEUU y en su subordinada económica, vive la cultura de la dependencia. Como colonia ha caído “en una emboscada psicológica: secuestrados, deslumbrados con el secuestrador, encerrados en un lugar en el que no tenemos vía visible todavía de salida, con algunos de esos rehenes desesperados por continuar satisfaciendo los intereses de los maleantes”.

Así, con el tiempo las condiciones del pueblo empeoran, se han vuelto “muy duras”. “Hay estadísticas que demuestran que lejos de ser la receta para la prosperidad, la colonia es lo que ha servido para mantener a PR en una pobreza permanente. La desintegración de ese espejismo ha comenzado a hacerse patente”, insiste.

“En 2016 el gobierno colonial se vio obligado a decretar el impago de la deuda pública que en aquel momento ascendía a 62 mil millones de dólares. Esto representó consecuencias para los inversionistas estadounidenses, que le habían sacado partido a los esquemas contributivos en PR, y permitían que se adquiriera deuda del país a través de bonos triplemente exentos. Eso quiere decir, recalca, que el inversionista gringo que le prestaba dinero a PR, no importa cuánto se llevara en ganancia, no tenía que tributar un centavo de esa ganancia ni en PR, ni en la dirección federal, ni en su lugar de residencia. Eso fue lo que dio paso a esta jauja de inversiones que llevaron a la multiplicación de una deuda que no solamente es impagable, es que tampoco tenemos nada en el país que pueda dar fe del uso de esas inmensas cantidades de dinero”.

Y para describir el caótico panorama utiliza una imagen de leyenda, la de Robín Hood, pero que en Puerto Rico, al decir de María de Lourdes, se da a la inversa: “uno que le quita al pobre para darle al poderoso. Y fue así, explica, que nació todo el esquema jurídico que permitió la composición de la Junta de Control Fiscal, por unas vías muy particulares, de hecho, cuando comienza la arquitectura del sistema colonial en PR se recurrió a los Tribunales de Justicia.

Acrecienta el principio, esgrimido durante décadas por el PIP, de que “el ELA no es más que un disfraz para tratar de encubrir la realidad del coloniaje” porque la fuerza última de todo poder soberano de PR permanece en los Estados Unidos. Relación que califica de análoga a un municipio con un estado, donde el Congreso estadounidense es “la fuente última de toda autoridad gubernamental en PR”.

Razón por la cual, PR nunca ha podido tomar decisiones como la producción, el comercio internacional o la política exterior. Puso un ejemplo aterrador: “la asamblea legislativa puertorriqueña o el gobernador no pueden, literalmente, ni ponerle el nombre a una calle, si no da permiso para eso la Junta de Control Fiscal”, organismo que acentúa la crítica situación del país con la imposición de las medidas de austeridad.

Neoliberalismo puro y bruto

Escuchar sobre un cercano futuro en el cual el escenario neoliberal en Puerto Rico se recrudezca, sobrecoge y preocupa. Sin embargo, hay que encarar los hechos: “estamos en peligro de que se rebajen las pensiones de empleados públicos. Se han reducido dramáticamente las protecciones laborales. Se han cerrado 300 escuelas públicas, en perjuicio sobre todo de las comunidades rurales más pobres y de los niños de educación especial. Y toda esa situación naturalmente agravada por los estragos del huracán María, con un daño estimado de 16 mil millones de dólares”, advierte.

Todavía hay esperanzas

Como probada luchadora, que ha saboreado la victoria de la expulsión de los marines de Vieques, decide sumergirse más en el optimismo que en el sentimiento de frustración. Las posibilidades de transformación de las conciencias pueden comenzar incluso en un terreno en apariencia hostil. De ahí que sostenga que el huracán María representó un despertar para muchos puertorriqueños “que confiaban ciegamente en que EE UU sería el gran héroe al rescate. En su lugar tuvimos la vergonzosa imagen del presidente Trump tirándole papel toalla a los puertorriqueños”.

“Eso ha servido para que nuestra gente entienda que la salvación no va a venir de los EEUU”. Entonces la sociedad borinqueña se activó con iniciativas comunitarias de supervivencia, muchas de las cuales fueron asumidas por mujeres. Esas batalladoras mujeres puertorriqueñas.

Y en ese renacer, el mismo que se observa por estos días en las calles de San Juan, “florecieron en todas partes las banderas puertorriqueñas”, insignia nacional que una vez fue prohibida, enarbolada únicamente por el PIP. De pronto, luego del paso del evento meteorológico, pero fundamentalmente por la inoperancia y la indiferencia criminal de Washington y la Casa Blanca, “nuestra bandera se convirtió en la identificación de la posibilidad de echar pa´lante de un pueblo entero”, recuerda con alegría militante, la comisionada electoral del independentismo.

Aun con todos los obstáculos que interpone el colonialismo y su sistema opresor, que adquiere en la modernidad sutiles formas culturales, la savia nutricia de las masas debe buscarse en la nacionalidad. Y tal como lo considera María de Lourdes, “la identidad y la nacionalidad siguen siendo tan fuertes como el primer día y siguen siendo un instrumento fundamental de resistencia, de lucha”. Ese fue uno de los refugios en los que se apoyó otra gran mujer puertorriqueña: Lolita Lebrón. De su ejemplo bebió la exsenadora por el PIP, quien sostiene que “en el momento en que es más avasallante que nunca la presencia de los Estados Unidos, la respuesta saludable y lógica tiene que ser un nacionalismo intransigente que revitalice las reivindicaciones económicas y sociales de la izquierda”.

Todavía es la colonia más vieja del mundo, con un sui generis (perverso) estatus territorial que pudiera convertirlo en el estado número 51 del imperio. Los peligros son latentes. Esa es una realidad, como lo es también que ningún régimen opresor es inmutable porque los pueblos, a través de la lucha y la inteligente conducción de sus líderes, ganan en sabiduría y conciencia. Es entonces cuando las cosas comienzan a cambiar, con pequeños pasos, incluso para el puertorriqueño.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda