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Publicado el 15 Agosto, 2019 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Primer Ministro británico baraja posibles elecciones, pero podría perder la mano

La mayoría de la Cámara de los Comunes está en contra de abandonar la Unión Europea (UE) sin haber pactado antes los términos de salida, como aparentemente está determinado a hacer Johnson, quien amenaza con una retirada como sea el 31 de octubre.
Primer ministro británico, Boris Johnson/ PL
Nuevo Primer Ministro británico Boris Johnson (Foto: prensa-latina)

Mario Muñoz Lozano *

La capacidad del Parlamento británico para evitar un Brexit sin acuerdo es cada vez menor, ante la posibilidad de que el primer ministro, Boris Johnson, convoque a elecciones para impedir que lo saquen del poder.

Hoy es una realidad que la mayoría de la Cámara de los Comunes está en contra de abandonar la Unión Europea (UE) sin haber pactado antes los términos de salida, como aparentemente está determinado a hacer Johnson, quien amenaza con una retirada como sea el 31 de octubre.

Los simpatizantes del Primer Ministro están claros que los diputados, contrarios a un divorcio duro, intentarán desbancarlo en septiembre, cuando se retome la actividad parlamentaria.

De ahí que manejan la posibilidad de convocar a unos comicios que les permitiría aferrarse al cargo de forma temporal, en caso de que Johnson pierda una moción de censura.

De convocar las elecciones para después del 31 de octubre, Johnson desarmaría a sus contrarios en el Parlamento, que no podrían designar un nuevo jefe del Ejecutivo antes de la fecha límite, por lo que tampoco lograrían evitar un Brexit sin acuerdo.

Además, según la Constitución, el legislativo debe disolverse 25 días antes de la votación, lo que dejaría a la Cámara de los Comunes sin margen de maniobra para intervenir.

Con su estrategia, el actual Gobierno amenaza con frenar los planes de los diputados moderados, por lo que algunos de ellos han propuesto abiertamente, por primera vez, que la reina Isabel II actúe como último resorte para bloquear un Brexit duro.

‘La Reina no es una actriz secundaria decorativa. Es verdad que ha tratado de mantenerse alejada del tira y afloja de la política, pero a fin de cuentas hay funciones residuales y responsabilidades que recaen sobre ella’, subrayó el diputado conservador moderado Dominic Grieve.

Si Johnson pierde la confianza de la Cámara, los diputados británicos pueden utilizar un mecanismo parlamentario conocido como Petición Humilde (en inglés, Humble address) para solicitar a la soberana, de 93 años, que designe a un nuevo Primer Ministro.

Sin embargo, expertos consideran que difícilmente la monarca abandonará el papel neutral que se ha esforzado por mantener desde su coronación, en 1953.

Otra posible vía para forzar la dimisión de Johnson es que la mayoría parlamentaria contraria a una separación de la UE sin acuerdo se alíe para respaldar un Ejecutivo de unidad, cuyo principal cometido sería solicitar al bloque comunitario una nueva extensión de la fecha de salida.

En caso de que el jefe de Gobierno pierda una moción de censura, se abrirá un período de 14 días en el que otros candidatos podrán tratar de recibir el respaldo de la Cámara, lo que abriría la puerta a otras opciones.

La variante de un Ejecutivo en coalición ya ha sido enfriada por el Partido Laborista. Avanzó que solo lo aceptaría si al frente está su líder, Jeremy Corbyn, lo cual dificulta que los conservadores moderados acepten entrar en el juego. John McDonnell, el número dos de Corbyn, sugirió que tras una moción de censura contra Johnson, el líder de la oposición puede intentar ser investido como Primer Ministro, incluso si no cuenta con el respaldo mayoritario de los Comunes.

Los expertos ven pocas opciones de que ese escenario llegue a producirse. ‘En teoría, la monarca tiene poderes para nombrar a un nuevo Primer Ministro, pero en la práctica solo lo haría si es con el consentimiento del Parlamento’, señaló la especialista en asuntos constitucionales de la Universidad de Warwick, Sarah Richardson.

ECONOMÍA ENCIENDE LUCES ROJAS

Según medios de prensa británicos, la economía del país se contrajo inesperadamente en el segundo trimestre de este año, lastrada por un descenso de las manufacturas, algo que sucede por primera vez desde 2012.

En la señal económica más alarmante desde el referendo para la salida del Reino Unido de la UE de 2016, el Producto Interno Bruto (PIB) se redujo a una tasa trimestral de 0,2 por ciento en los tres meses hasta junio, por debajo de las expectativas de economistas.

La libra esterlina bajó a un mínimo diario de 1,208 dólares tras la publicación del dato del PIB, marcando su menor nivel desde el 1 de agosto.

Así, el crecimiento económico previsto para el año se desaceleró al 1,2 por ciento desde 1,8 del primer trimestre, de acuerdo a la Oficina Británica de Estadísticas, que lo considera el ritmo más débil desde comienzos de 2018.

‘La economía se está estancando’, dijo Mike Jakeman, economista senior de consultora PwC, quien añadió que la crisis del Brexit y el incierto panorama global han dejado a la actividad británica ‘pendiendo de un hilo’ para el tercer trimestre.

Tras asumir la jefatura del Gobierno en julio, Johnson remarcó la confrontación con la UE al prometer negociar un nuevo acuerdo de divorcio y amenazar con concretar el Brexit para el 31 de octubre sin un pacto, si el bloque se rehúsa a conceder nuevos términos.

Pero las luces rojas en la economía se suman a los efectos de la batalla comercial entre Estados Unidos y China, que han generado temores a una nueva crisis global.

Muchos inversores advierten que un Brexit caótico enviará ondas de choque a toda la economía mundial, empujará a Reino Unido a una recesión, agitará los mercados y debilitará la posición de Londres como un centro financiero internacional.

Johnson tiene ante sí un panorama bien complicado, por lo que deberá hilar fino para que su gobierno pueda salir ileso en una confrontación al interior del Parlamento británico, sobre todo si pretende jugar la opción de convocar a elecciones.

Expertos consideran que si quiere ganar la mano, el actual Primer Ministro debe dejar a un lado sus bravatas en defensa de un Brexit duro, flexibilizar sus posiciones, e ir pensando en cómo manejar las barajas con que cuenta. (PL)


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