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Publicado el 24 Octubre, 2019 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

Bolivia, de nuevo en el camino

Ha vuelto a triunfar Evo Morales. La mayoría del pueblo lo apoya frente a la desestabilización derechista
Evo Morales saluda

Evo Morales venció nuevamente, como lo vaticinaban las encuestas, lo cual descarta una segunda vuelta electoral. (Foto: prensa-latina.cu)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

El Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia, liderado por Evo Morales, vuelve a estar al frente de la nación andina. Con  el 98,5 por ciento del sufragio computado por el Tribunal Supremo Electoral, Evo venció con 46,8 por ciento de los votos (10.1 puntos con respecto a Carlos Mesa). No en vano por 14 años consecutivos ha llevado el desarrollo nacional a sus cotas más altas, con inclusión para todos.

Los perdedores, sin embargo, hacen exhortos de desobediencia civil, con el incendiario argumento de que hubo fraude. Previamente a estos comicios ya Evo denunciaba las pretensiones de la derecha de dar un golpe de Estado. Si bien es cierto que lo cardinal es esta nueva victoria de un hombre humilde e indígena que desde la política lo ha dado todo por su pueblo, es imprescindible recalcar que el MAS seguirá siendo la fuerza rectora al obtener mayoría absoluta en la cámara de diputados y el senado, lo cual permitirá mantener una agenda económico-social antineoliberal.

En el texto “Evo gana y Bolivia también”, el analista Alfredo Serrano Mancilla sostiene que “los partidos opositores desconocen los resultados. Seguramente, como así lo hiciera en otros momentos, la facción más anti Evo forzará acciones no democráticas y violentas para intentar desestabilizar el país. Su mayor capacidad para lograr este objetivo se concentra en Santa Cruz. Y probablemente se volverán a repetir escenas vividas en los primeros años de gobierno del MAS”.

Por su parte Atilio Boron, en “Bolivia: lo que está en juego”, coloca el puntero donde hace falta: “Lo que está en juego es una opción histórica, un desafío para las naciones que componen el Estado Plurinacional: consolidar los formidables avances realizados durante la presidencia de Evo Morales, que convirtió a la otrora atrasada, estancada y siempre convulsa economía boliviana en la más dinámica de Latinoamérica o, en cambio, optar por un melancólico retorno al pasado”.

¿Y cuál es la pesadilla ya vivida? Pues “una pobreza crónica de la enorme mayoría de la población, el desprecio y maltrato a los pueblos originarios y los pobres en general, la absoluta debilidad de un Estado incapaz siquiera de pagar a sus funcionarios, la indefensión popular ante la rapacidad de las oligarquías locales y el imperialismo, el saqueo de sus bienes comunes, la migración forzada de millones en busca de una vida mejor y la ferocidad con que los gobiernos de turno reprimían a quienes luchaban por una vida digna”.

Durante la campaña electoral los opositores intentaron el “maligno ejercicio de fomentar la desmemoria y ocultar los sufrimientos del pasado”, con una “estrategia comunicacional cuyo objeto es adormecer las conciencias y fomentar la desconfianza o el temor”, subraya Atilio Boron. A pesar de esa hostilidad, Evo ha vuelto por sus fueros, con el apoyo de las bases populares.

En su discurso del segmento ministerial en al XVIII Cumbre del Movimiento No Alineado, que se desarrolla en Bakú, Azerbaiyán, el canciller cubano, Bruno Rodríguez denunció “que se ha conformado una campaña de tergiversaciones, desestabilización y violencia protagonizada por sectores de la oposición e instigada por Estados Unidos, que atenta contra la paz y seguridad ciudadanas en Bolivia”.

Ahora tienen lugar movilizaciones de indígenas, de trabajadores y de buena parte de la sociedad civil en respaldo a este renovado ejercicio de gobierno del MAS. Si la derecha local, aupada por círculos de poder yanqui y de otras potencias occidentales, muestra su agresividad, el pueblo boliviano está dispuesto a defender sus incuestionables conquistas.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda