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Publicado el 18 Octubre, 2019 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

70 AÑOS DEL SOCIALISMO

China, inspiración para otro mundo

La nación asiática es la gran potencia emergente. ¿Cómo lo ha logrado y hacia dónde se dirige?, lo revela a BOHEMIA un prestigioso investigador cubano.
Para 2030 China será la mayor economía del mundo por el volumen de su PIB (google.cu)

Para 2030 China será la mayor economía del mundo por el volumen de su PIB (google.cu)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Se dice que China es la mayor revolución económica de la humanidad. Se insiste mucho en enfatizar en los últimos 30 años del ascendente desarrollo. En cambio, lo que no reconoce la gran prensa, es que ese país se mueve dentro de la senda del socialismo, que nunca ha abandonado el sueño fundacional del 1º de octubre de 1949, cuando Mao Zedong declaró que el Siglo de humillación había terminado para siempre.

“La primera vez que yo fui a China hice escala en París, precedida por la leyenda de su belleza y bondades y no es que no me gustara la capital francesa, sin embargo, cuando llegué a la nación asiática y vi esa cantidad de grúas construyendo, a mí me entró un optimismo enorme. Y pensé que sí, que el socialismo es eso: mejora, bienestar y crecimiento. Cuando se visita China uno se encandila con su prosperidad, con su permanente sentido de futuro”, quien así se expresa es Eduardo Regalado Florido, Msc (máster) del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI) de La Habana.

Con motivo de conmemorarse el 70 Aniversario del establecimiento de la República Popular China (RPCH), esta revista se acercó para constatar la merecida fama a través de la voz autorizada de este especialista cubano, pero también para comprender algunos procesos y tendencias.

“Cuando China triunfa las condiciones internas eran muy difíciles había mucho de economía pre feudal, feudal y también había algunas manifestaciones de capitalismo. Hay que recordar que  después de haber estado mucho tiempo en la cima de la economía mundial, China se desconecta del proceso de la revolución Industrial, y es cuando llegan las potencias occidentales; vienen las Guerras del Opio (1839-1860), y el país es ocupado. No obstante, “en el ánimo nacional se mantuvo el sueño de reconquistar la grandeza perdida, Eso fue la revolución china”, expone Regalado.

Razona que, a pesar de momentos complejos en un proceso zigzagueante se obtuvieron importantes conquistas: la principal fue la lucha contra la pobreza. Y si bien hubo voluntarismo y estrategias extremas como la Revolución cultural, no es posible minimizar los fabulosos resultados del primer plan quinquenal. “Hay que reconocer que, en todas estas etapas, la RPCH mantuvo una orientación socialista. Nunca abandonó ese ideal. Tras la muerte de Mao y Chuen Lai, se produce, en 1978, el proceso de reforma o apertura. En los inicios de la República Popular el objetivo recayó en intentar lograr el bienestar de las grandes masas populares, ya para el final de esa década, la meta se centró en el desarrollo de las fuerzas productivas, explica el especialista.

La reforma pasó por diferentes etapas. De 1978 a 1984 lo principal en el modelo fue la planificación económica, y lo secundario el mercado. De 1984 a 1991 se pusieron en igualdad de condiciones ambos elementos. En 1992 se prioriza la economía mercantil socialista donde el papel central lo juega el mercado. “Esto no significa que China sea una economía neoliberal, – advierte Regalado- porque de hecho ella hace planes económicos cada cinco años, siendo, sin embargo, estos de manera indicativa”. Por tanto, no se trata de desmantelar el Socialismo.

“Sí, se abandonó el anterior modelo de desarrollo económico para ir a la búsqueda de uno que se adaptara a las condiciones concretas, específicas de la nación. No lo tenían teóricamente preconcebido, fueron experimentando y tuvieron tres criterios valorativos: que lo aplicado contribuyera al desarrollo de las fuerzas productivas, que ayudara al fortalecimiento de la nación y que aumentara el bienestar de la población. Impusieron pautas esenciales: persistir en hacer de China una nación socialista (nada hacia el capitalismo), que exista una dictadura democrática popular, que el liderazgo recaiga en el Partido Comunista, que se aplique el Marxismo Leninismo y el pensamiento de Mao Zedong.

China es digna de admirar. Y eso se siente en los análisis del entrevistado quien asegura que “su crecimiento económico ha sido extraordinario: con dinamismo, profundos cambios estructurales y con una inserción internacional muy amplia. Ha sido rápido pero duradero, sin grandes desequilibrios. Su tasa de crecimiento ha implantado record, se dice que hasta 2016 el promedio fue 9, 7 por ciento. Los Estados Unidos duplican su Producto Interno Bruto (PIB) cada 20 años, Europa cada 24, y China lo duplica cada siete años. Se piensa que para 2030 China será la mayor economía del mundo por el volumen de su PIB. Y para en 2050 su PIB será 57 veces mayor que los de USA. Esto será otro mundo.”

Lo que trata de ocultar el imperio

Eduardo Regalado Florido, Msc (máster) del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI) de La Habana, considera que China es inspiración. (YASSET LLERENA)

Eduardo Regalado Florido, Msc (máster) del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI) de La Habana, considera que China es inspiración. (YASSET LLERENA)

Para Eduardo Regalado está clarísimo: “La RPCH es un país inmerso en un proceso de modernización, donde es ostensible el mejoramiento del nivel de vida: comen mejor, visten mejor, se transportan mejor, hay mejores viviendas porque su crecimiento conduce al desarrollo. Ese es el corazón de sus éxitos”.

¿Anda la nación asiática en retroceso? El investigador cubano es didáctico: “Lo que está sucediendo allí ahora es que transita de un modelo extensivo a uno intensivo. Ningún país puede estar creciendo permanentemente a esas tasas. China estaba padeciendo de recalentamiento: es decir, crecer a una velocidad mayor que lo que puede hacerlo. Cuando eso sucede se dispara inmediatamente la inflación porque hay una demanda de materiales y los precios se elevan. Por consiguiente daña a los sectores más vulnerables y esto se vuelve un problema”.

Entonces China ha optado, a conciencia, por bajar las metas del crecimiento. “Dicen, vamos a seguir creciendo, pero con más calidad, y aplicando la ciencia y la técnica. Es vital apuntar que apenas unos años atrás, la nación, abierta a la inversión extranjera, aceptaba todo lo de afuera porque necesitaba capital para crecer, ahora es sumamente selectiva. Escoge solo inversiones que respeten el medio ambiente y que traiga nuevas tecnologías”.

Sin embargo, el país está alerta porque según Regalado “El crecimiento en China es estratégico. Si no crece, no hay empleo y sin este se rompe la estabilidad social y eso lleva a un inconveniente de connotación política, pero crecer donde a ellos les interese. China no quiere ser la fábrica del mundo y por eso está abriendo servicios de todo tipo, que no contaminan y que mejoran el nivel de vida de la población.

Se trata de una “normalidad pensada” que genera muchos beneficios porque “China expande su mercado interno, de mil 400 millones de personas, con cada día mayor poder adquisitivo. Su gran producción se consume al interior de sus fronteras, confiriéndole mayor robustez mundial, y al mismo tiempo contribuye al mejoramiento del nivel de vida nacional”.

El temor de Donald Trump

“Los EE.UU reconocen públicamente, en sus documentos de seguridad, que quien únicamente puede disputarle su hegemonía es China. Y de ahí que aplique medidas de contención a esa emergencia:  presencia USA en el mar del sur de China, la guerra tecnológica con Huawei, la guerra comercial en un increíble ejercicio de proteccionismo porque considera que la situación en que se encuentra no es producto de sus políticas, de su mala administración sino se deben al gigante asiático. Saben que es imparable, solo intentan retardar lo inevitable”.

En el actual contexto, el master cubano señala que “Washington no le ha podido torcer el brazo a China, ni un milímetro. Más de 600 grandes empresarios se le han quejado a Trump por sus desafueros porque lo ha convertido en un asunto electoral. Me atrevo a afirmar que si vuelve a ser elegido dudo que continúe con esta guerra. No puede mantener el pulseo”.

Retos y fortalezas

Presidente Xi Jin Ping

Xi Jinping, presidente de la RPCH, conduce al país por un modelo de desarrollo intensivo. (Foto: prensa-latina.cu)

El pueblo y los dirigentes chinos viven en este siglo XXI arropados de tradiciones y sabiduría ancestral, las que amoldan a los nuevos y permanentemente cambiantes escenarios. En ese sentido el entrevistado ejemplifica con una imagen utilizada en China: “Cabalgamos encima de un tigre y no nos podemos caer porque si lo hacemos, la bestia nos come”. Eso significa que el avance supone retos, pero hay que asumirlos, o no se avanza.

“El partido comunista chino hizo, en 1978, un ejercicio de autocrítica por los errores cometidos, sin embargo, también prometió que llevaría al país a la prosperidad. Comprendió que había que actualizar el modelo de desarrollo, que había que tener una visión diferente sin renunciar al socialismo con características chinas. Y han cambiado con firmeza. ¿Cuántas crisis mundiales no han sorteado gracias a la capacidad de respuesta del estado y del Partido? Y me apoyo en  otra metáfora local: es una nave que sigue bregando sin hundirse”.

Para cerrar, Eduardo Regalado quiso que los lectores de BOHEMIA se llevaran el siguiente mensaje: “China es un país amigo de Cuba, que igual que nosotros es perseverante y valiente en la búsqueda de alternativas de desarrollo. China le hace bien a la economía, a la paz y a la estabilidad mundial. De por si es inspiración porque desmiente el mito de que el socialismo es pobreza. China representa un aliento”.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda