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Publicado el 10 Diciembre, 2019 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Fructífero primer año de la IV Transformación mexicana

La IV Transformación no es una invención de López Obrador, sino la continuidad histórica de los procesos de cambio más trascendentes que vive México desde 1810 cuando el cura Miguel Hidalgo proclamó en Dolores el Grito de Independencia
Andrés Manuel López Obrador, AMLO / PL

(Foto: prensa-latina.cu)

Por Luis Manuel Arce*

México (Prensa Latina) Termina 2019 y con él concluye también el primer año del gobierno del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y consecuentemente también el de la IV Transformación que distingue a esta administración de las anteriores.

La IV Transformación no es una invención de López Obrador, sino la continuidad histórica de los procesos de cambio más trascendentes que vive México desde 1810 cuando el cura Miguel Hidalgo proclamó en Dolores el Grito de Independencia con el que se inició la guerra contra los colonialistas españoles y concluyó con la victoria años después.

Fue la primera transformación de la vida nacional de México, a la que siguió años más tarde, en la década de los 60 de ese mismo siglo, lo que se conoce como la Reforma.

La segunda fue la denominada guerra civil de Reforma, también conocida como la guerra de los Tres Años porque aconteció del año 1858 al 10 de enero de 1861, con la nación dividida entre liberales y conservadores. Tras la promulgación de la Constitución de 1857, Benito Juárez impulsó las Leyes de Reforma que lograron la separación de la Iglesia y el Estado.

La Guerra de Reforma inició el 17 de diciembre de 1857, con la entrada del general Jesús González Ortega a la Ciudad de México. Se le atribuye a este período la transformación mexicana por la transición de la estructura política en la cual se buscó establecer el sistema capitalista democrático y terminar con el que había desde la Colonia y el Imperio.

La tercera y más cercana a nuestros días fue la protagonizada por Francisco I Madero contra la prolongada dictadura de Porfirio Díaz y terminó después de 11 años de cruentas batallas en las que se destacaron próceres como Emiliano Zapata quien encabezó la revolución agraria y Francisco Villa, entre otros muchos héroes muy venerados hoy por el pueblo mexicano.

Esta cuarta que es fruto de Andrés Manuel López Obrador quien la encabeza, según él mismo, es de nuevo tipo pues se lleva a cabo de manera pacífica, sin guerra, y en esta primera etapa está muy cercana a cumplir su objetivo de eliminar el neoliberalismo que es la base filosófica, económica e ideológica de los males que han hundido a México en los últimos 36 años.

El principal sustento de ese modelo, y por tanto su piedra angular en México, es la corrupción y la impunidad, y en consecuencia estos dos problemas constituyeron también las metas principales inmediatas de la IV Transformación de la vida nacional de México que se inició el mismo 1 de diciembre de 2018 cuando tomó posesión del cargo, en una ceremonia en el Zócalo donde López Obrador se comprometió a cumplir 100 acciones fundamentales para ejecutar el cambio.

De esa gran lista de acciones, de cuyo cumplimiento han estado vigilantes no solamente los beneficiados, sino en especial sus adversarios para atacarlo si incumplía, López Obrador ha logrado la hazaña de concretar 89 y solo le restan 11 que, por su complejidad, están todavía en vías de ejecución.

Precisamente en su informe a la nación el 1 de diciembre en una impresionante concentración en el Zócalo capitalino, el mandatario rindió cuenta de ese cumplimiento de sus compromisos sin que la oposición tuviera motivos de desmentir ni cuestionar lo realizado en estos 12 meses de la IV Transformación.

Como botones de muestra López Obrador enumeró las importantes reformas sustanciales a la Constitución, lo cual le permitió asegurar que en realidad han sido tantas y tan profundas que México tiene en los hechos una nueva carta magna, sin sobresaltos ni violencia, sin sangre y en paz.

Entre las numerosas reformas destacan las leyes para combatir la corrupción, la ley de austeridad republicana, la extinción del dominio para recuperar y devolver al pueblo lo robado, la reforma para prohibir la devolución de impuestos, la clasificación del robo de combustible, evasión fiscal y fraude electoral como delitos graves.

También la eliminación del fuero al presidente para que pueda ser juzgado en funciones por cualquier delito, la revocación de mandato, la consulta popular, la nueva ley laboral que garantiza el voto libre secreto y directo en los sindicatos.

Además la ley de salud para garantizar a todos los mexicanos la atención médica y medicamentos gratuitos, la cancelación de la reforma educativa y creación de una nueva, así como la reforma que permite crear la Guardia Nacional y dar al ejército y la marina tareas de seguridad pública.

En esta etapa, reveló López Obrador, la principal tarea de su gobierno es acabar la corrupción política y el neoliberalismo y por eso está poniendo orden en la cúpula de la administración para limpiar de ilícitos al país de arriba hacia abajo.

También detalló cómo esos avances se han ido ejecutando y desarrollando de forma muy exitosa como el robo de combustible que se ha reducido en 94 por ciento, entre otras muchísimas acciones que han permitido recuperar al fisco 200 mil millones de pesos (más de 11 mil millones de dólares) que han sido incorporados a los numerosos programas de beneficio social en ejecución.

López Obrador enfrenta una tenaz oposición de partidos políticos adversarios como el Auténtico Nacional que no le da tregua, pero ninguno ha podido hacer que los niveles de aceptación de su gobierno bajen y que se mantenga un alto apoyo popular a su programa de la IV Transformación.

Los opositores reconocen que ha sido muy inteligente su política hacia el gobierno de Estados Unidos de no entrar en confrontación en razón de que en ese país viven 36 millones de mexicanos y de que una parte muy importante de la economía nacional está vinculada a la de su vecino.

América Latina está muy pendiente de lo que suceda al interior de México porque el gobierno de López Obrador se ha convertido en un elemento de referencia muy importante en la correlación de fuerzas políticas de la región donde la izquierda y la derecha tienen avances y retrocesos dentro de una batalla más amplia, que desborda las fronteras entre lo nuevo, que no acaba de nacer, y lo viejo, que no acaba de morir, como le gusta decir al mandatario mexicano al referirse a los avances y retrocesos de la IV Transformación.

*Corresponsal de Prensa Latina en México.


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