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Publicado el 21 Febrero, 2020 por Redacción Digital en Mundo
 
 

Primeras Naciones

Un enfrentamiento en Canadá se ha convertido en un llamado internacional para la acción ambiental.

EL estallido de resistencia ocurrió a fines del enero cuando la policía militarizada fuertemente armada se hizo presente para hacer cumplir un mandato judicial y derribar un bloqueo contra Coastal GasLink, la compañía que quiere administrar su gasoducto de 670 kilómetros a través de tierra nativa.
Lucha por la tierra por las Primeras Naciones

foto: The Conversationalist

Hasta que ocurrieron los bloqueos ferroviarios a campo traviesa por activistas indígenas y sus aliados aparecieron en primera plana de la prensa a principios de este mes, pocos canadienses conocìan de las protestas por la construcción de un oleoducto en el territorio We’tsuewet’en.

Sin embargo, por años la oposición al proyecto por miembros de las Primeras Naciones en el noroeste de Columbia Británica ha sido constante.

EL estallido de resistencia ocurrió a fines del enero cuando la policía militarizada fuertemente armada se hizo presente para hacer cumplir un mandato judicial y derribar un bloqueo contra Coastal GasLink, la compañía que quiere administrar su gasoducto de 670 kilómetros a través de tierra nativa.

Los jefes hereditarios del territorio de We’tsuewet’en sostienen que tienen jurisdicción sobre esta tierra no cedida y que tanto Coastal GasLink / TC Energy como el gobierno están violando un fallo de la Corte Suprema.

Para complicar las cosas, bajo el sistema de gobierno indígena los jefes hereditarios de cada clan son titulares de la tierra mientras que los consejos, creados a través de la Ley india impuesta por el gobierno, tienen control sobre el territorio asignado a las reservas. La cuestión de quién es la jurisdicción de la tierra nunca se ha resuelto legalmente, ni se ha resuelto mediante negociación o litigio.

Esta no es la primera vez que un enfrentamiento entre las autoridades canadienses y los pueblos indígenas ha sido noticia internacional.

En 1990, los habitantes de Mohawk en Quebec constituyeron una barricada durante 78 días contra un desarrollador de palos de golf que quería construir condominios en cementerios tradicionales.

La confrontación condujo a la crisis de Oka con los gobiernos provinciales y federales, quienes en una rara muestra de unanimidad, se aliaron para desplegar a los militares contra la barricada Mohawk.

Al igual que el actual enfrentamiento de We’tsuwet’en, en aquel entonces emergió un movimiento de solidaridad global en apoyo de las comunidades indígenas que luchan en una batalla centenaria contra el colonialismo.

No obstante, hay que destacar que esta es la primera vez que las protestas indígenas por los derechos sobre la tierra han recibido el apoyo popular entre los canadienses no indígenas.

El movimiento de protesta Idle No More , fundado en 2012 para honrar la soberanía indígena y proteger el agua y la tierra, sensibilizó a los canadienses ante las quejas y preocupaciones de las comunidades indígenas.

La Investigación nacional sobre mujeres y niñas indígenas desaparecidas y asesinadas demostró la conexión directa entre la violación de los derechos indígenas y las asombrosas tasas de violencia de Canadá contra contra las féminas de las Primeras Naciones.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación de Canadá abrió los ojos de la nación a los horrendos y duraderos impactos del sistema escolar residencial en los estudiantes indígenas y sus familias.

Agregue a todo lo anterior una creciente conciencia mundial sobre el efecto del cambio climático y la necesidad de alejarse de los combustibles fósiles hacia sistemas de energía más limpios, de ahí que sea fácil de comprender por qué ha aumentado el apoyo popular a las protestas, a pesar del costo económico que conlleva el cierre del paso del ferrocarril.

(fuente: original en inglés en  The Conversationalist)


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