0
Publicado el 17 Marzo, 2020 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Rusia: el reto de burlar la crisis petrolera

Con más de 700 mil millones de dólares de reserva conjunta, Rusia sería capaz de mantener la estabilidad macroeconómica por unos seis años, si el precio de los hidrocarburos oscilara entre los 25 y los 30 dólares el barril.
Pozos para extracción de petróleo/ .finanzas.com

(Foto: .finanzas.com)

Por antonio Rondón*

Muchos se preguntan ahora a quién pudo beneficiar la falta de acuerdo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) con Rusia y Kazajstán para una nueva estrategia de precios del crudo, tras lo cual se produjo una reducción de su valor en cerca de 30 por ciento.

La política de Arabia Saudita de iniciar una guerra de precios para hacerse de nuevos segmentos del mercado, con la ruptura, a partir de abril, de un acuerdo vigente desde 2017 para la reducción de 2,1 millones de barriles en la oferta diaria, no parece ser el paso más atinado.

Medios especializados rusos ponen en duda algún tipo de éxito en una confrontación de precios, pues más bien los que pueden tener pérdidas sustanciales y tampoco drásticas, son los productores de petróleo por el método de esquisto en Estados Unidos.

La proliferación de compañías norteamericanas, que aprendieron de la crisis de 2008 lo imperioso de reducir el costo de las extracciones, llevó a Estados Unidos a convertirse en exportador nato de hidrocarburos, incluido a costa de ‘áreas desprotegidas’ dejadas por la OPEP y Rusia.

Mientras el bloque petrolero y esta nación cumplían cabalmente sus acuerdos para reducir producciones, las empresas estadounidenses se aprovechaban de su libertad para vender crudo a un precio que les era rentable, pero siempre sostenido por el citado acuerdo de OPEP+.

Un petróleo vendido a un mínimo de 50 dólares dio dividendos apreciables a empresas estadounidenses con empleo del método de esquisto, pero la reducción a 35 dólares realiza una especie de limpieza de quienes tienen costos más elevados y los pone a punto de salir del mercado.

De hecho, muchas de las compañías norteamericanas de esquisto debieron vender sus acciones en apenas ocho dólares, cuando en su momento se cotizaron a casi 60. Así, desaparece el dinero adicional para inversiones, estiman analistas, citados por la prensa local.

La respuesta rusa, esbozada por el ministro de Finanzas, Anton Siluanov, reside en el empleo del Fondo de Bienestar Nacional, con 10 billones 100 mil millones de rublos (poco más de 140 mil millones de dólares) y de la reservas de divisa por 570 mil millones de dólares.

El mencionado fondo se creó en los últimos años a partir del dinero acumulado de la venta de crudo por encima del valor establecido en el presupuesto federal, que osciló entre unos 60 y los actuales 42 dólares por barril.

Con más de 700 mil millones de dólares de reserva conjunta, Rusia sería capaz de mantener la estabilidad macroeconómica por unos seis años, si el precio de los hidrocarburos oscilara entre los 25 y los 30 dólares el barril.

Sin embargo, la influencia del nuevo coronavirus COVID-19, con una drástica reducción de vuelos de compañías aéreas, paralización de plantas, fábricas en naciones como China, Italia o Corea del Sur, podría incidir en el establecimiento de un nuevo rango de cotización petrolera.

El primer viceprimer ministro ruso, Andrei Belousov, considera que podría ser en el rango cercano a los 35 dólares el barril, lo cual requerirá de nuevas estrategias nacionales para trabajar con un crudo de precio bajo, estiman analistas de esta nación.

De acuerdo con especialistas de la firma Capital Economics, de continuar su paso creciente, la referida pandemia puede causar pérdidas por 300 mil millones de dólares a la economía global.

Simon Makadam, experto de Capital Economics, considera que el COVID-19 ya puso fin a un crecimiento ininterrumpido de 43 trimestres seguidos de la economía mundial, pues por primera vez en ese periodo el Producto Interno Bruto global no crece respecto al trimestre del año anterior.

Para Alexei Kudrin, exviceprimer ministro ruso y jefe de la Cámara de Contaduría, el Producto Interno Bruto de Rusia podría perder entre 0,1 y dos por ciento, a causa de los efectos negativos de la mencionada dolencia.

Ello representa un retroceso de cerca de 230 mil millones de rublos (unos tres mil 124 millones de dólares) al año, consideró.

China, por otro lado, se convirtió en uno de los principales socios comerciales de Rusia, con un intercambio en 2019 de 109 mil millones de dólares.

El nuevo coronavirus introduce cambios en esa dinámica que pudieran significar un recorte de entre dos y cuatro por ciento del volumen de ese intercambio comercial, señala el rotativo Izvestia.

Así, la república de Sajá (Yakutia) ya acumula una reducción del 40 por ciento de sus descargas de carbón por vía ferroviaria con destino a China, por la reducción de las posibilidades de traslado de ese material después del punto fronterizo Greoedekovo-Suinfanje.

De otro lado, uno de los sectores más golpeados en el mundo con el COVID-19, el turismo, podría acumular pérdidas por unos mil 200 millones de dólares por la reducción entre 50 y 90 por ciento del flujo de turistas chinos a esta nación.

El sector energético es la otra tenaza que también aprieta a la economía rusa. Un informe de la Agencia Internacional de Energía rectifica su pronóstico para 2020 y, por primera vez desde 2009, fija una caída de la demanda.

De esa forma, el mercado mundial necesitará un millón 100 mil barriles de petróleo menos al día en 2020, es decir, una reducción de 90 mil barriles en comparación con igual periodo del pasado año.

En medio de esos pronósticos, empujados por el efecto de COVID-19, la reunión de marzo de este año de la OPEP+ concluyó sin acuerdo para reducir la producción en un millón 100 mil barriles adicionales.

De otro lado, la devaluación del rublo, que se situó ahora en 75 unidades por dólar, frente a 61 a principios de marzo, supone una reducción en los ingresos reales de la población.

La principal meta del actual gobierno del primer ministro Mijail Mishustin es cumplir a cabalidad los proyectos nacionales en materia de salud, educación, construcción, esperanza de vida y aplicación de altas tecnologías, para lograr un aumento de los ingresos reales de la población.

En 2008, fue necesario suspender esos planes y se espera que el ejecutivo no se vea obligado a posponer esos programas nuevamente, para lo cual se designaron cifras multimillonarias.

Para Rusia, el reto consiste no solo en salir airoso de las actuales turbulencias, como afirma Putin, sino, además, mantener la línea de crecimiento y mayor bienestar para la población, aún en circunstancias adversas, consideran observadores.

*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Rusia.


Prensa Latina

 
Prensa Latina