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Publicado el 1 Mayo, 2020 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

Solidaridad en tiempos de pandemia

Caricatura Trump bloqueo a Cuba

Foto: prensa-latina.cu

Por Maryam Camejo

Por estos días de resistencia frente a la pandemia, muchas voces alrededor del mundo se han pronunciado a favor de Cuba, del levantamiento de las sanciones y la eliminación del bloqueo. Es un clamor internacional que ha sido silenciado en Estados Unidos, y con una respuesta de cruenta intensificación de la política de estrangulación a la Isla. Ello trasncurre cuando, en una misiva dirigida al Grupo de los 20, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, António Guterres, pidió levantar las sanciones impuestas a diferentes países para garantizar el acceso a alimentos, suministros de salud y asistencia ante la covid-19, y destacó que es el “momento de la solidaridad, no de la exclusión”.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, saludó desde su cuenta en Twitter las declaraciones de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, quien reclamó la suspensión de las puniciones ante la pandemia.

El Servicio Mundial de Iglesias se unió al reclamo de las numerosas organizaciones basadas en la fe y humanitarias que, en la potencia del Norte, demandan el inmediato levantamiento de “aquellas sanciones impuestas por Estados Unidos que dificultan la respuesta a la pandemia de Covid-19 en la República Islámica de Irán, la República Bolivariana de Venezuela, Cuba y otros países”. Sin embargo, el Gobierno norteamericano ha buscado a toda costa impedir que lleguen ayudas para enfrentar la enfermedad. Un ejemplo es lo sucedido con Jack Ma, el multimillonario dueño de la plataforma de comercio virtual Alibaba, quien donó kits de diagnóstico y barbijos a 24 países de la región, pero a la Mayor de las Antillas la carga nunca llegó. Ma difunde cada una de las donaciones que realiza en su cuenta de Twitter bajo el hashtag “Un mundo, una lucha”. La que no llegó a la Isla era una más de esas destinadas a naciones de América Latina como Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, República Dominicana y Perú.

Debido a los constantes obstáculos para enfrentar la crisis que impone la Casa Blanca, un grupo de cubanos residentes en EE.UU. inició una campaña en línea que pide al presidente Donald Trump levantar las restricciones económicas a Cuba mientras dure la epidemia mundial de coronavirus, campaña alojada en la conocida plataforma de ciberactivismo Change.org.

Los miembros de la Comunidad de Estados del Caribe (Caricom) se sumaron al llamado al cese de los castigos a Cuba y Venezuela en el contexto actual. Por su parte, el Parlamento Latinoamericano (Parlatino), compuesto por diputados y senadores de 23 países, pidió también levantar “de manera inmediata” los embargos y sanciones contra Cuba y Venezuela, para que puedan enfrentar el complicado escenario frente a la Covid-19. “La solidaridad internacional y el derecho humanitario demandan (…) la transformación de esas limitaciones en acciones de apoyo mutuo”, dijo en una declaración el legislativo regional, con sede en Panamá.

Es evidente que el clamor internacional de apoyo a Cuba contra el recrudecimiento de la política de estrangulación norteamericana sigue creciendo. En medio de esta situación, EE.UU. demuestra que pudiera estar más interesado en una “revolución naranja” en Cuba que en proteger las vidas humanas, lo cual refuerza el carácter genocida del bloqueo. Las intenciones son las mismas que las que condujeron a la orden ejecutiva que firmó el 3 de febrero de 1962 el entonces presidente John F. Kennedy.


Maryam Camejo

 
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