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Publicado el 3 Junio, 2020 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Desde Minnesota

Duelen todas las víctimas de la brutalidad policial

 A August H. Nimtz, profesor de la Universidad de Minnesota

Foto: Prensa Latina

Por Deisy Francis Mexidor (Prensa Latina)
A August H. Nimtz, profesor de la Universidad de Minnesota, le duele pensar en todas las víctimas de la brutalidad policial en Estados Unidos, cuyos casos, desgraciadamente, pasaron sin ser captados por una cámara.

Tiene seis libros publicados en inglés. Nacido en Nueva Orleans, Nimtz, profesor de Ciencias Políticas y Estudios Afroamericanos y Africanos, no es amante de los teléfonos celulares y cuando le piden una foto prefiere esa en la que aparece en su oficina del piso 13 en la Universidad entre libros y una espectacular vista panorámica de Minneapolis, la ciudad que por estos días ocupa grandes titulares.

Gracias a una amiga común o ‘sista’ (de sister, hermana) se logró esta entrevista exclusiva con Prensa Latina, en la cual el profesor Nimtz comenta no solo de las actuales movilizaciones en su país, sino también acerca de la pandemia de la Covid-19 que sobrepasó los 100 mil muertos.

‘Hasta ahora ningún gobierno, excepto el de Cuba, ha desplegado una respuesta efectiva a la Covid-19’, afirma con todas sus letras Nimtz, quien consideró que a diferencia ‘la administración Trump ha sido especialmente incompetente’, pero esa parte de sus comentarios queda para después.

¿Qué opinión le merece este nuevo caso de violencia policial y racial en Estados Unidos?

Estamos indignados por el asesinato de George Floyd, pero no sorprendidos, dada la historia. Pero la diferencia esta vez es que fue capturado por la cámara. Y exactamente por esa razón, generó una gran indignación.

Me duele pensar en todas las víctimas de la brutalidad policial, sin importar el color de la piel, cuya victimización no fue grabada en video como en el caso de Floyd y, lo más importante, sin ambigüedades.

Eso es lo que hace que su caso sea tan singular, no como lo que sucedió con el caso de Rodney King en 1992, a quien la policía le propinó una paliza casi hasta morir y que también generó indignación nacional. Ocurrieron grandes protestas y la raíz está en los derechos civiles, el sueño incumplido de Martin Luther King.

A la memoria vienen otros hechos por ejemplo Rodeny King (1992), Trayvin Martin (2012), Michael Brown (2014), Eric Garner (2014)…¿ser negro en Estados Unidos podría ser una sentencia de muerte?

Sí y no. En perspectiva histórica, no. Hace exactamente un siglo, 1919-1920, lo que usted dice puede ser cierto. Cientos de afroamericanos fueron asesinados por turbas racistas.

El verano de 1919 se conoció como ‘Verano Rojo’ debido a tantos asesinatos de negros. Así que, hemos recorrido un largo camino desde entonces. Lo que es cierto hoy en día es que rara vez se encarcela a un policía o vigilante por asesinar a un afroamericano.

Por eso una de las demandas clave de las masas en las calles aquí y en otros lugares del país, con personas de todo tipo de color de la piel -que también es tan diferente del pasado- es el encarcelamiento de los cuatro policías involucrados en el asesinato de George Floyd.

El hecho de que el fiscal de distrito Mike Freeman haya acusado a uno de ellos de asesinato y lo encarcelara áes tan inusual!

Pero los manifestantes están exigiendo cárcel para los cuatro policías. En ninguno de los otros casos que usted enumera ha sucedido.

No puedo enfatizar lo suficiente el significado de tanta gente de piel blanca, es decir, caucásicos que protestan contra el asesinato de Floyd. Eso simplemente no ocurrió en los años ?60.

La diferencia no dice cuánto ha cambiado en un sentido positivo en Estados Unidos el entorno de las relaciones raciales, al contrario de lo que puede querer el ocupante de la Casa Blanca.

Y eso es lo que hizo que la acción del martes 26 de mayo (un día después de la muerte de Floyd) fuera tan significativa.

El hecho de que la gente estuviese dispuesta a desafiar la prohibición de quedarse en casa y observar el llamado distanciamiento social (prefiero el término distanciamiento espacial; lo último que necesita la clase trabajadora es el distanciamiento ‘social’).

Sí, la mayoría de la gente, como yo, llevaba máscaras. Pero era imposible para la mayoría observar el ‘distanciamiento social’.

Hasta ahora, sólo las fuerzas conservadoras, de derecha, se asociaban con la voluntad de desafiar las órdenes de permanecer en casa/en encierro. Pero uno casi podía sentir la energía en las calles el martes.

Gente de mentalidad progresista había salido a tomar aire después de más de dos meses de encierro ordenado por el estado. Por lo tanto, se necesitaba otro grado de conciencia para que la gente de mente progresista saliera a las calles.

Lo que sucedió en Minneapolis el 26 de mayo dio licencia, argumento, para que otras personas progresistas de todo el país hicieran lo mismo.

Nunca debemos olvidar que en medio de una pandemia aún más mortal en 1918-1919 las masas trabajadoras de todo el mundo salieron a las calles. Sólo entonces los bolcheviques pudieron consolidar su victoria de octubre de 1917.

Quiero decir con esto que la lucha de clases no desaparece cuando llega una pandemia.

Los medios de prensa en su mayoría hablan de la violencia, pero afirma usted que es la demostración pacífica más grande desde 1992. ¿Podría ampliar este punto de vista?

Los medios de comunicación en Estados Unidos, debido a su origen capitalista, basados en las ventas y el mercado, tienden a ignorar las protestas pacíficas masivas. La violencia vende más noticias. Hay un viejo dicho sobre los titulares: si sangra, importa.

El simple hecho es que la mayor protesta contra la brutalidad policial aquí fue el martes 26 de mayo, entre las 17:00-20:00 horas -posiblemente cinco mil participantes- similar en tamaño a la acción de mayo de 1992 para protestar por la paliza a Rodney King.

Debo mencionar que ha habido acciones de protesta más grandes aquí por otras causas, como, por ejemplo, los aproximadamente 40 mil que marcharon en abril de 2006 en oposición a las leyes propuestas contra los inmigrantes.

¿Qué influencia puede tener el contexto sanitario de la Covid-19 en las elecciones de noviembre? ¿Quién, a juicio suyo, podría ganar el 3 de noviembre? La apuesta de los demócratas será casi seguro Joseph Biden y Donald Trump va por otros cuatro años en la Casa Blanca.

Creo que nadie puede decir con seguridad lo que puede ocurrir. El virus tiene su propia agenda, que puede o no coincidir con el ciclo electoral en Estados Unidos. Hasta ahora ningún gobierno, excepto el cubano, ha montado una respuesta efectiva a la Covid-19.

La administración Trump ha sido especialmente incompetente e insensible al contribuir a las más de 100 mil muertes y que la pandemia ha expuesto las graves limitaciones de la economía capitalista que supuestamente estaba en auge.

Esto hace que el presidente, temiendo por su reelección, intente cambiar el enfoque, como culpar a China por la pandemia, y probablemente en los próximos días haga hincapié en una respuesta de la ley y el orden a las revueltas que han ocurrido en todo el país.

Aunque hay una realidad inocultable la economía sufre una crisis peor que los años de la Gran Depresión de 1929 y en pocas semanas casi 40 millones de ciudadanos perdieron sus empleos. Eso puede tener su influencia.

Sin embargo, aún no está claro quién ganará en noviembre. No es posible aventurarse en un pronóstico.

Está claro que la Covid-19 no respeta las fronteras nacionales, una respuesta efectiva para frenarla requiere una respuesta coordinada internacional fraternal. La realidad del modo de producción capitalista, que domina las relaciones globales, hace que eso sea imposible.

Creo que lo más importante de este evento es que revela más que cualquier otro momento que pueda recordar en mi vida aquí en Estados Unidos, la necesidad de un liderazgo revolucionario.

Cuando la estación de policía aquí en Minneapolis fue quemada el jueves por la noche -la única ciudad en la que eso ha sucedido hasta ahora- la clase dirigente de aquí se dio cuenta de que podría pasar en otra y entonces decidió quitarse los guantes de terciopelo y recuperar las calles de las masas semi-insurgentes.

Lo que nos falta aquí es una dirección revolucionaria. Pero, es sólo a partir de este tipo de momentos, escaramuzas, que se puede forjar.


Prensa Latina

 
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