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Publicado el 8 Septiembre, 2020 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Expectativa y preocupaciones en EE.UU. con vacuna contra Covid-19

la perspectiva de una vacuna cercana puede representar la luz al final del túnel para la nación del mundo más golpeada por la pandemia, pero no está claro si esa solución realmente llegará del mejor modo posible y tan pronto como pronostica Trump.
EEUU vacuna

Foto Prensa Latina

La posibilidad de contar pronto con una vacuna contra la Covid-19 genera expectativas en Estados Unidos, pero también alarma a expertos en salud que advierten hoy sobre los peligros de apresurar ese esfuerzo por presiones políticas.

En un memorando de cuatro páginas enviado en agosto, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) pidieron a los departamentos de salud del país redactar planes de vacunación antes del 1 de octubre ‘para que coincida con la primera liberación posible de la vacuna Covid-19’.

Por su parte, el director de los CDC, Robert Redfield, escribió a los gobernadores la semana pasada sobre la necesidad urgente de tener sitios de distribución de vacunas en funcionamiento para el 1 de noviembre.

A su vez, el presidente estadounidense, el republicano Donald Trump, llegó a decir el viernes último que una vacuna para enfrentar el coronavirus SAR-CoV-2, causante de la Covid-19, podría estar disponible para su distribución tan pronto como el próximo mes.

Seguimos en camino de entregar una vacuna antes de fin de año y tal vez incluso antes del 1 de noviembre. Creemos que probablemente podamos tenerlo en algún momento durante el mes de octubre, expresó el mandatario, quien buscará su reelección en los comicios del 3 de noviembre ante el demócrata Joe Biden.

Trump se pronunció de ese modo a pesar de que Moncef Slaoui, el principal asesor científico de su gobierno en el esfuerzo para acelerar la producción de una vacuna, dijo que era ‘posible, pero muy poco probable’ tenerla lista para distribución a finales de octubre o principios de noviembre.

Declaraciones de ese tipo y el memorando de los CDC despertaron la preocupación entre especialistas y funcionarios de salud pública de que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) se apresure a aprobar una vacuna antes del día de las elecciones por razones políticas.

Funcionarios citados por la publicación The Hill dijeron que están nerviosos ante la presión ejercida por el presidente y les preocupa que contribuya a la desconfianza en el sistema de salud pública, lo que podría llevar a las personas a no sentirse seguras acerca de una vacuna.

‘Creo que Trump está preparando un escenario sin salida para las vacunas. La prisa por distribuirla antes de completar los ensayos significa que incluso si la vacuna es efectiva, no tendremos pruebas, la gente se resistirá a tomarla y su percepción se verá empañada’, consideró Jeremy Konyndyk, miembro principal del Centro para el Desarrollo Global.

El comisionado de la FDA, Stephen Hahn, mencionó recientemente la posibilidad de finalizar los ensayos clínicos antes de tiempo si los beneficios superan los riesgos.

A decir de Konyndyk, llevar una vacuna a los estadounidenses antes de que se pruebe es un movimiento notablemente dañino, y ‘el motivo aquí es claramente la política, no la salud pública’.

De acuerdo con la cadena de televisión CNN, Trump aumentó la presión sobre los funcionarios de salud para acelerar el trabajo tanto en una vacuna como en posibles tratamientos, en momentos en los que sigue detrás en las encuestas y la economía se mantiene en apuros.

En ese contexto, fuentes familiarizadas con el funcionamiento interno de la FDA manifestaron a ese medio que la tensión es palpable en la agencia, donde el entorno es similar al de ‘una olla de presión’.

Más allá de las dudas sobre la forma en que las influencias políticas pudieran perjudicar el trabajo para contar con una vacuna segura, lo cierto es que el tema representa una esperanza para millones de estadounidenses deseosos de regresar a la normalidad tras meses de pandemia.

Sin embargo, incluso si la vacuna resulta efectiva, un reciente artículo alertó que el camino para llevarla a 330 millones de personas sigue sin estar claro para los funcionarios de salud que deberán encargarse de su distribución.

Los departamentos de salud, que han carecido de fondos suficientes durante décadas, dijeron que no poseen el personal, el dinero y las herramientas para educar a las personas sobre las vacunas y para distribuir, administrar y rastrear cientos de millones de dosis, indicó el texto del servicio de noticias de salud Kaiser Health News (KHN).

Asimismo, decenas de médicos, enfermeras y funcionarios entrevistados por KHN y Associated Press expresaron preocupación por la preparación del territorio norteño para realizar vacunaciones masivas, y se mostraron frustrados debido a meses de información inconsistente por parte del gobierno federal.

De ese modo, la perspectiva de una vacuna cercana puede representar la luz al final del túnel para la nación del mundo más golpeada por la pandemia, pero no está claro si esa solución realmente llegará del mejor modo posible y tan pronto como pronostica Trump.


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