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Publicado el 19 Enero, 2021 por Prensa Latina en Mundo
 
 

El camino del entendimiento tiene ahora más obstáculos

Por Deisy Francis Mexidor

La subdirectora para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Johana Tablada

Johana Tablada, subdirectora para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba/ Foto en Prensa Laina

La reciente inclusión de Cuba en una lista del Gobierno de Estados Unidos sobre países patrocinadores del terrorismo intenta poner obstáculos a una eventual reconfiguración del nuevo escenario entre las dos naciones, con la llegada al poder del demócrata Joe Biden.

Así lo analizó, en entrevista exclusiva a Prensa Latina, la subdirectora para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Johana Tablada, quien afirmó que su país tiene una trayectoria ejemplar en el enfrentamiento al terrorismo.

Al referirse al anuncio que el pasado 11 de enero hiciera el secretario de Estado, Mike Pompeo, dijo que fue algo esperado, pero no tiene nada que ver con el desempeño de la nación insular para erradicar tal flagelo, y ‘sí con el patrón de comportamiento de la Administración del presidente Donald Trump desde el primer día’.

Cuba no solo ha sido un modelo en el combate internacional a dicha lacra, sino también en la cooperación con Estados Unidos en ese campo, y ‘el ejemplo reciente más importante es la devolución de un terrorista doméstico en 2018 a ese país’, subrayó la diplomática.

Comentó que las agencias de inteligencia norteamericanas constantemente remarcan que las principales amenazas a su seguridad son internas, y aun en ese tema Cuba ha cooperado; sin embargo,’Estados Unidos no puede decir lo mismo’.

Refugio de connotados terroristas

Recordó que el vecino suelo norteño ‘ha sido refugio de los más connotados terroristas que han ejecutado más de 500 acciones contra la isla a lo largo de la historia’.

Argumentó que, por ejemplo, el territorio estadounidense amparó a Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, dos de sus notorios exponentes, autores de los crímenes más graves cometidos en el hemisferio occidental, como la explosión –en pleno vuelo– de un avión civil cubano en 1976, o el asesinato del excanciller chileno Orlando Letelier en el mismo calendario, en el corazón de Washington D.C.

En este momento, añadió Tablada, no podemos olvidar que el pasado año la Embajada de La Habana en esa capital fue víctima de un ataque terrorista ‘que aún ni siquiera ha sido condenado por las autoridades estadounidenses, lo cual de alguna manera los convierte en cómplices de ese acto’.

Diversas han resultado las reacciones al anuncio, acotó al mencionar la carta que enviaron ocho senadores a Pompeo,solicitando explicaciones por esa acción escandalosa que ‘desacredita cualquier compromiso que pudiera tener Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo’.

Además, el legislador demócrata Patrick Leahy, presidente pro tempore del Senado, dijo que es una decisión descarada y una burla, porque nuestro país –a juicio suyo– ni remotamente clasifica para estar en semejante relación, reseñó la embajadora.

Expuso que se suman al coro de condena diferentes organizaciones e instituciones, como WOLA (Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos).

Pago a grupo minoritario que apoyó a Trump

Añadió la funcionaria que la decisión justifica la política hacia Cuba, y que incluso otros lo ven como un factor electoral, en pago a ese grupo minoritario que apoyó a Trump en las pasadas elecciones.

A su vez, apostilló, es un paso oportunista de Pompeo porque no debe descartarse que el actual secretario de Estado tenga aspiraciones presidenciales en 2024.

Reiteró Tablada que la medida es dañina para el pueblo de Cuba, y tendrá consecuencias por encima de la tortura que han significado 60 años de bloqueo.

‘Es una decisión que perjudicará a la emigración cubana y a los ciudadanos estadounidenses, que ven limitadas aún más sus libertades para su relación con un país como Cuba’, aseveró.

Al propio tiempo, amplió que es una disposición de profundo carácter extraterritorial, que tendrá un impacto ‘en el ya insoportable bloqueo y la persecución financiera que sufre nuestro país’.

Según la diplomática, el objetivo del nuevo escenario es crear obstáculos para impedir ‘que se cumplan los postulados de la convención del Partido Demócrata y las declaraciones que ha hecho el propio presidente electo, Joe Biden, y sus asesores, de que pretenden desbaratar todo o una buena parte de la política irracional y abusiva de Trump contra el pueblo de Cuba’.

Al imponer a la fuerza y,en la práctica sin apoyo esa decisión, se trata de ‘atar las manos al nuevo Gobierno de Biden, y de hacer más difícil que pueda poner en vigor disposiciones que fueron unilateralmente suspendidas, como parte del paquete de medidas ilegales aplicadas en este periodo por el Gobierno de Trump contra la mayor de las Antillas’, puntualizó.

Impacto adicional en viajes y negocios

Explicó que ello podría tener consecuencias en los viajes,que ya se encuentran limitados, en las pocas operaciones o los negocios conjuntos que puedan existir todavía, pues esa ordenanza tendrá un impacto adicional.

‘También pretende castigar a los socios internacionales de Cuba en un momento en que nuestro país ajusta sus motores y su economía para actualizarse’, apuntó.

A la par, de modo deliberado se dirige a afectar la vida cotidiana del pueblo cubano y de sus familiares en el exterior, pues dificultará, no solo los intercambios oficiales –ya muy deprimidos–, sino que entorpecerá los viajes científicos, académicos y los viajes de terceros países a Cuba’.

Al reiterar que es ‘una medida extremadamente dañina’, la representante de la diplomacia de la isla afirmó que Estados Unidos,con semejante designio’no desacredita a Cuba, sino que se denigra a sí mismo’.

Opinó que, sin duda, la decisión afectaría ‘las pocas áreas de cooperación y los acuerdos de colaboración en materia de aplicación de la ley que tienen ambas naciones’.

Claro que el Gobierno electo llevará ‘la última palabra en este y otros temas, en la secuencia frenética de las medidas unilaterales coercitivas que ha sufrido el pueblo de Cuba’ durante la Administración saliente.

Mentira y pretextos falsos

Señaló que el patrón de comportamiento del mandato de Trump ha sido ‘la mentira, la toma de decisiones y la agresión con pretextos falsos, que después se utilizan para responsabilizar a la isla de acciones tomadas por Estados Unidos’.

Mencionó, a manera de ejemplos, cómo intentan desvirtuar el desempeño de Cuba en el tema de los derechos humanos; sus vínculos respetuosos con los países de América Latina –en particular respecto a Venezuela–, lo cual devino objeto de campaña y,asimismo, la cooperación internacional de la isla en materia de salud.

Consideró que ‘todo eso ha sido un disparate, una mentira, un sin sentido que esperamos rectifique el próximo Gobierno de Estados Unidos’.

Es verdad que existe un bloqueo legislado por el Congreso, aseguró, pero también es cierto–como lo ha demostrado Trump y lo hizo en su momento Obama– que son muy amplias las facultades ejecutivas que, en este caso, podría utilizar el próximo mandatario para rectificar una política de abuso que ha fracasado en el objetivo de poner a Cuba de rodillas con propósitos de dominación.

‘Me gustaría recordar que hay una gran desproporción y asimetría en la relación porque, a diferencia del muro gigante de disposiciones, Cuba no tiene ninguna nueva o vieja medida coercitiva unilateral o extraterritorial que levantar porque no reciprocamos el abuso, ni tomamos represalias contra el Gobierno o la población de Estados Unidos, ni tenemos territorios ilegalmente ocupados, ni programas de injerencia, ni financiamiento a sectores que atentan contra el orden constitucional’, advirtió.

La posición de La Habana sigue siendo la misma, en favor de hallar vías para trabajar de conjunto en una relación civilizada sobre la base del respeto mutuo, sostuvo la funcionaria, quien insistió en que si Washington estuviera dispuesto a retomar ese rumbo ‘nos encontrará siempre listos’.

(Tomado de Correo de Cuba)


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