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Publicado el 1 Abril, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

PUERTO RICO: Ni un vaso de agua a la colonia

La senadora independentista María de Lourdes Santiago comentó a BOHEMIA que el espacio electoral en su país le permite visibilidad y gravitación política.

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Desde siempre la nación puertorriqueña es identitaria del imaginario latinoamericano, sobre todo del cubano; sin embargo, más allá de repetir que es un tema de descolonización pendiente, considero que poco se divulga sobre su día a día en la lucha de emancipación nacional. Y si hay una organización política que se bate fuerte por tan justo ideal, esa es el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), desde su fundación, el 20 de octubre de 1946.

Con el estímulo de ahondar en la perseverancia de nuestros hermanos, Bohemia contactó, en exclusiva, con la única senadora con que cuenta esa fuerza en el Congreso de Puerto Rico, María de Lourdes Santiago Negrón. Al señalarle mi apreciación sobre sus “modernos métodos de resistencia”, la entrevistada admitió: “Sí, es un poco lo de contra el régimen dentro del régimen. El espacio electoral nos permite una visibilidad, presencia y gravitación política que no tendríamos de otra manera. Nuestro partido es una institución profundamente respetada en el país, aun  por personas que no comparten nuestra visión. Hemos logrado, con trabajo y constancia, adelantar ideas como la de la asamblea de status, originalmente propuesta por el PIP en los años 70, y ahora recogida en un proyecto congresional, además de otras iniciativas sociales, tales como la defensa del ambiente, la equidad de género, y la necesidad de transformar nuestro sistema de salud en uno que permita que la vida no dependa de cuánto dinero se tiene”.

Al indagar sobre noticia de última hora, señaló: “Lo más importante, por mucho, que está pasando en Puerto Rico en el tema de status es la presentación en el Congreso (de los EE.UU.) de un proyecto de ley, bicameral y bipartita, originado por las congresistas Nydia Velázquez y Alexandria Ocasio-Cortez, con más de 75 auspiciadores, incluyendo figuras de alto rango, como Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Corey Booker y Bob Menéndez. Llamado “Proyecto de ley para la Autodeterminación de Puerto Rico”, propone la elección de una Asamblea de Status, compuesta por delegados que irían al Congreso a negociar alternativas de status no coloniales y no territoriales, que luego serían sometidas al pueblo (en un referéndum, acota esta reportera) para votación en orden de preferencia.

Tras un largo proceso y una vez reconocidos los resultados mayoritarios de la convocatoria popular, debe validarlo el Congreso puertorriqueño, lo que “establece que el Congreso de los Estados Unidos deberá aprobar una Resolución Conjunta para ratificar la opción de autodeterminación aprobada en la votación del Referéndum, puntualizó María de Lourdes.

¿Significación?

Pudiera parecer una pregunta obvia la de Bohemia, pero no lo es, teniendo en cuenta la enorme campaña de difamación a la que se ven sometidos todos los patriotas que buscan la libertad, incluso en Puerto Rico. De ahí que la senadora por el PIP destaque que “para nosotros, este es un paso importantísimo para que el Congreso finalmente asuma su responsabilidad histórica de iniciar un proceso de descolonización. Contiene lo que, para el Partido Independentista, son los elementos esenciales: uno, la negociación de las diversas alternativas que luego serían llevadas a votación, de modo que el pueblo considere alternativas definidas y viables, y dos, que sea un proceso dirigido a una relación futura con los Estados Unidos fuera de la cláusula territorial que permite que el Congreso ejerza poderes plenarios sobre nuestra nación, es decir, un estatus no colonial y no territorial.

La senadora por el PIP presidió, en febrero de 2021, una Comisión Especial sobre el Programa de Educación Especial (Facebook María de Lourdes Santiago)

La senadora por el PIP presidió, en febrero de 2021, una Comisión Especial sobre el Programa de Educación Especial (Facebook María de Lourdes Santiago)

Confío, dijo, en que esto resulte harto beneficioso para la definición de nuestro futuro, “no sólo en términos de nuestra relación con los Estados Unidos, sino en la transformación hacia el país justo y solidario al que aspiramos”.

Y en ese sentido concretó: “La quiebra del país llevó a la imposición del estatuto congresional sarcásticamente denominado por sus siglas, PROMESA. Ese es el mecanismo jurídico que llevó a la imposición de la Junta de Control Fiscal, que desde el año 2016 controla cada centavo del dinero público y que tiene poder de veto sobre la legislación aprobada por los funcionarias electos en nuestro país (…)”. En aquel entonces, con su valentía habitual, la legisladora desafió públicamente al poder: “A la Junta ni un vaso de agua”.

Reconoció, la tenaz luchadora, que la gran mayoría de la nación –salvo los militantes del PIP–, albergó esperanza de que esa entidad llegaría a imponer sabiduría presupuestaria, a recomponer las maltrechas instituciones públicas y a penalizar a los responsables del desastre. En cambio, nada que ver con semejantes expectativas, porque “estos cinco años han servido para que la Junta afiance la agenda neoliberal, que en Puerto Rico tiene visos de una nueva formulación del dominio colonial” a través de corporaciones estadounidenses.

Dos casos que indignan

Para no quedarse solo en la denuncia, María de Lourdes la dibujó con hechos concretos: “El ejemplo más dramático e importante es la privatización de nuestro sistema de transmisión y distribución de energía eléctrica, que será entregado, a través de un contrato de términos leoninos, a la empresa LUMA Energy (…)”. Sin haber comenzado a operar, ya ha recibido la friolera de 90 millones de dólares por inicio de operaciones. El otro caso que remueve nuestro sentido de justicia es el de la Ley 22 (“Ley Para Incentivar el Traslado de Individuos Inversionistas a Puerto Rico”), que crea “un apartheid contributivo, ya que permite que millonarios se asienten en la isla, sin exigirles creación de empleos, sin que tengan que realizar ninguna aportación al país, y gozando de una exención casi completa de lo que generen mientras reportan vivir en la isla. Y todo esto mientras se precariza la vida de las trabajadoras y trabajadores puertorriqueños (…)”. Además, “la pandemia, naturalmente, ha agudizado esa precariedad y ha añadido nuevas dificultades a la vida laboral y familiar (…).”

En medio con ese fardo de desigualdades y padecimientos, la senadora independentista confía en su pueblo, el cual ha despertado, lo que se evidenció en 2019 con las protestas masivas contra Ricardo Roselló, quien debió salir como bola por tronera. Al día de hoy la entrevistada aprecia una diversidad política y “un ánimo de transformación, que para nosotros (PIP) significó multiplicar siete veces los votos a la gobernación, y en el caso de Cámara y Senado que Denis Márquez (nuestro portavoz en la Cámara de Representantes) y yo saliéramos electos con amplísima ventaja”. El combate se diversifica y, parafraseando a la entrevistada, esta reportera resume: ¡A la colonia ni un vaso de agua! Los independentistas no se rinden.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda