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Publicado el 24 Abril, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

XXVII CUMBRE IBEROAMERICANA

Urge convertir las quimeras en realidades

Los 22 países del área planificaron acciones realistas frente a la covid-19. Cuba mostró logros irrefutables
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Cumbre Iberoamericana, banderas, Foto en www.segib.org

Foto en www.segib.org

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Parece sencillo pero la historia demuestra cuán difícil es pensar (y sentir) con cabeza propia para, al final, poder ver materializados nuestros anhelos. A pesar de que la totalidad de América Latina es independiente de los coloniajes –formales–, a excepción de Puerto Rico, todavía debe ir avanzando hacia una soberanía auténtica.

Previsiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para la etapa postcovid-19 señalan que nuestro futuro puede ser promisorio si, y solo si, se concreta una mayor integración entre nosotros, dependemos menos de las manufacturas importadas y creamos cadenas de valor de altos quilates. Para ello se requieren políticas industriales y tecnológicas, fortalecedoras de capacidades productivas que generen nuevos sectores estratégicos. Cuba es digno ejemplo, y, aunque parezca chovinismo de esta comentarista, se trata de la materialización de algunos de los ideales fundamentales de la obra iniciada en 1959.

Sobre esos tópicos versó la reciente Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno –esta vez la XXVII, realizada de forma virtual–, un espacio propio en comunión con la Europa de lengua castellana y portuguesa. Estas citas clasifican como un mecanismo de cooperación de los 22 países latinoamericanos y las ex metrópolis. Ocurrida en esta oportunidad en Andorra, los líderes principales, o sus representantes, abordaron cuestiones comunes, en especial lo relativo a la actual pandemia. Llamaron a pensar, sentir y actuar.

Díaz-Canel Cumbre Iberoamericana, Andorra

En la voz de Miguel Díaz-Canel, la Revolución Cubana ratificó su invariable política solidaria y de cooperación internacional. (www.presidencia.gob.cu)

De cualquier forma, en esta casa-mundo ya nadie es terra nullius (tierra de nadie). Y si en un principio el lema del encuentro fue “Innovación para desarrollo sostenible”, después se le añadió “Iberoamérica frente al reto del coronavirus”. Pareciera que son problemas para resolver por separado, pero el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su primera aparición internacional luego de ser elegido primer secretario del Partido Comunista de Cuba, argumentó que no lo son.

Urge un cambio universal

La publicación latinoamericana Alainet abordó en abril de este año un punto neurálgico mediante un texto de Julio C. Gambina: “Urge producir vacunas y suspender las patentes”. Este sostiene un claro problema ético y humano: “La cooperación internacional para la investigación, la producción y circulación de vacunas debiera estar en el centro de la preocupación intelectual de la sociedad contemporánea”. Afirma que “iniciada la vacunación, se verifica la concentración de dosis entre los países con mayor capacidad de compra, discriminando a las poblaciones del mundo en función de los diferentes niveles de desarrollo y capacidad de compra de los estados nacionales. Aun así, el ritmo de ejecución de la vacuna es pobre y apenas menos del siete por ciento de la población mundial ha recibido por lo menos una dosis, y menos del tres por ciento las dosis que completan el proceso recomendado. Ello pone de manifiesto el límite de la situación actual y la demanda de actuar con rapidez para frenar los efectos desastrosos de la pandemia y en la economía, que se descarga sobre buena parte de la humanidad”.

Otro párrafo me atrajo poderosamente: “La realidad es que las patentes son detentadas y defendidas por el capital transnacional, lo que se expresa en la valorización de los capitales invertidos en los laboratorios farmacéuticos […], no debiera resultar una sorpresa la contradicción entre la miseria y desesperación extendida del presente, junto a la acumulación y enriquecimiento de pocos. Es algo a modificar en tiempos de amenazas civilizatorias”.

Tenemos referentes para el cambio

Si los artistas e intelectuales latinoamericanos, cada uno de ellos, los de derecha e izquierda, se decidieran a narrar, filmar, pintar, cantar o a analizar el discurrir de nuestra vida durante siglos, serían necesarios más que cuantiosos materiales como soporte, pero valdría el empeño. Son tantos nuestros referentes culturales, patrióticos, políticos y sociales que estos se truecan en una verdad rotunda: América Latina es rica en recursos humanos.

Como cubana, revolucionaria y comunista, además de acudir a José Martí, recurro siempre cuando hay eventos de este tipo a las opiniones de Fidel Castro, como fuente de confianza y aprendizaje. En la X Cumbre Iberoamericana, en el 2000, hubo un intento de asesinarlo de parte de terroristas de origen cubano asentados en la Florida, respaldados por el Gobierno panameño de entonces y el de EE.UU. Eso, sin embargo, no opacó el brillo de la cita, ni de sus palabras. Era una época turbulenta en lo político –¿cuándo no?– y el Comandante en Jefe, aparte de denunciar los tenebrosos planes de magnicidio, también se centró en el tema central de la cita: la situación de la infancia y la adolescencia, y cómo enfrentar solidariamente los problemas que las afectaban.

Tras encontrar su discurso en el sitio digital “Fidel, soldado de las ideas”, retomo un concepto básico, el cual ha permitido que ahora la República de Cuba tenga cinco candidatos vacunales contra la covid-19. Brevemente. El líder de la Revolución expresó: “[…] Sin ser ricos la disposición de un abundante capital humano, fruto de la educación alcanzada, nos permite hoy concebir sueños que años atrás habrían parecido inconcebibles utopías, y nos hacen sentir abochornados de lo poco que hemos alcanzado hasta hoy […]”.

Cuba vive y construye totalmente soberana
El presidente cubano informó, semanas atrás, en su Twitter: “Ya se produce Soberana 02 a gran escala, en Biocen (…), institución científica de BioCubaFarma con 30 años de experiencia en producción de vacunas. Un paso más hacia la ansiada inmunización de los cubanos”. (tomada del Twitter de Díaz-Canel)

El presidente cubano informó, semanas atrás, en su Twitter: “Ya se produce Soberana 02 a gran escala, en Biocen (…), institución científica de BioCubaFarma con 30 años de experiencia en producción de vacunas. Un paso más hacia la ansiada inmunización de los cubanos”. (tomada del Twitter de Díaz-Canel)

Este intercambio Iberoamericano, inmerso en un contexto único de los últimos cien años, adoptó una declaración final, 16 comunicados especiales sobre diferentes tópicos. Pero sobre todo acordó dar una respuesta común a la crisis provocada por el SARS-CoV-2. Para el éxito de esta tarea, y también con una visión prospectiva para nuestra felicidad permanente, el presidente Miguel Díaz-Canel mencionó las potencialidades patrias: 229 entidades de ciencia, tecnología e innovación existentes, de las cuales 141 son centros de investigación, permitiéndonos enfrentar adecuadamente la enfermedad “bajo el impacto del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos, y contar con cinco candidatos vacunales anticovid-19, dos en fase III de ensayos clínicos”.

Bajo la guía de Fidel, de un Gobierno y de un Estado socialistas, el también primer secretario del Partido Comunista de Cuba sostuvo en su intervención que desde hace seis décadas son atendidas “las causas raigales de las desigualdades para poder avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. El mandatario antillano además enfatizó: “urge voluntad política, solidaridad, cooperación, transferencias financieras y de tecnologías y un acceso igualitario a los recursos”. Posteriormente subrayó: “la pandemia muestra que la salud, la ciencia y los recursos disponibles deben ponerse a disposición de todos y no solo para satisfacer los intereses de unos pocos”. ¡Este pueblo tiene confianza en la continuidad de nuestra obra, con luces y sombras, pero ejemplar!”.

Díaz-Canel reiteró que, de no instaurarse un orden económico internacional justo, las metas de la ONU serán siempre quimeras.

Jamás abandonaremos a los amigos probados

Frente a las tensiones provocadas por los EE.UU. y algunas naciones de la región en torno a la Revolución Bolivariana, Díaz- Canel fue preciso: “La legitimidad de un gobierno emana de la voluntad expresa y soberana de su pueblo, no del reconocimiento de potencias extranjeras. Debe respetarse al Gobierno presidido por el presidente constitucional Nicolás Maduro Moros. Es injusto culpar al Gobierno venezolano de la situación económica y social que enfrenta Venezuela, cuando se mantiene la aplicación de crueles medidas coercitivas unilaterales, proyectadas y aplicadas por Estados Unidos acompañado por varios de sus aliados, con el objetivo de provocar sufrimiento en la población.

“Estas medidas coercitivas promueven la emigración, fenómeno sobre el cual algunos expresan gran preocupación y podrían contribuir a resolver su causa”. Asimismo, agregó, que “sería útil y sincero reconocer que el diseño estadounidense de intervención en Venezuela fracasó rotundamente y colocó a otros países que lo apoyaron en una situación política y jurídica insostenible”.

Por otra parte, leal a las enseñanzas de la historia nacional, alusivas a la unidad como base para toda victoria, el mandatario terminó su intervención en la la XXVII Cumbre Iberoamérica de esta manera: “En nombre del pueblo cubano, agradezco el tradicional apoyo de la comunidad iberoamericana al justo reclamo de poner fin al bloqueo contra Cuba, así como las muestras de rechazo a la arbitraria y unilateral calificación de nuestro país como patrocinador del terrorismo por el Gobierno de Estados Unidos”.

Dijo más: “Cuba mantiene invariable su política solidaria y de cooperación internacional en beneficio de nuestros pueblos, y no renunciará jamás a la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible, siempre dispuesta a compartir, como patrimonio humano, los resultados de nuestras experiencias con base en la ciencia y la innovación”.

Compromiso iberoamericano

España se comprometió a desembolsar a favor de los países de América del Sur y el Caribe unos 7,5 millones de dosis de la vacuna contra la covid-19. Eso en el plano particular; en el colectivo, eslabón indispensable para el éxito, se adoptaron varias estrategias: la Declaración de Andorra, el Compromiso sobre Innovación para el Desarrollo Sostenible y el Programa de Acción. Hubo varios comunicados especiales: los relativos al ámbito sanitario, al medio ambiente y la sostenibilidad, a la deuda y financiamiento. Sobre este particular, el Papa Francisco, en su carta de felicitación al cónclave, alabó dicha propuesta: “[…] la renegociación de la carga de la deuda de los países más necesitados es un gesto que ayuda a los pueblos a desarrollarse, a tener acceso a las vacunas, a la salud, a la educación y al empleo”.

Ojalá no haya sido una Cumbre más.

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María Victoria Valdés Rodda

 
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