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Publicado el 2 Junio, 2021 por Pastor Batista en Mundo
 
 

RELACIONES CUBA-USA

José vive en permanente caravana

En el centro del archipiélago cubano, un hombre experimenta las mismas sensaciones que a esa hora siente su hijo, apasionado e incansable promotor de acciones pacíficas en Miami, para demandar fin del bloqueo y de las restricciones de Estados Unidos contra Cuba
Minutos antes de comenzar la caravana, este 30 de mayo, José se comunica con su hijo.

Minutos antes de comenzar la caravana, este 30 de mayo, José se comunica con su hijo.

Por Pastor Batista Valdés

Fotos: Autor y Archivo de José Enrique Quesada

Imposible definir con exactitud cuántas veces ha participado en desfiles por el Día Internacional de los Trabajadores, marchas del pueblo combatiente, concentraciones populares, caminatas…

El joven matrimonio y los tres niños: prolongación de la familia cubana.

El joven matrimonio y los tres niños: prolongación de la familia cubana.

Aun así, esta caravana, en línea con el rechazo mundial al bloqueo de Estado Unidos contra Cuba, le devela una especie de sensación nueva, como si estuviera viviendo por vez primera ese tipo de experiencia.

Lo cierto es que, cobijado por un sombrero de cubano yarey y con la ropa más apropiada posible para pedalear al ritmo de quienes le rodean, mayoritariamente jóvenes, José Enrique Quesada García, metodólogo inspector del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación, llega hasta el parque Pedro Martínez Brito, ubicado en la arteria principal que da acceso a la ciudad de Ciego de Ávila desde el occidente del país.

Padre y niños dejan todo listo para participar en una nueva caravana contra el bloqueo.

Padre y niños dejan todo listo para participar en una nueva caravana contra el bloqueo.

Tras echar una ojeada a los adolescentes que abrirán la marcha sobre patines; a quienes, como él, lo harán en bicicleta y a los que también permanecen listos para el organizado despegue sobre motorinas, motos, mototaxis, bicitaxis, autos y otros medios, José toma su celular, realiza con éxito una llamada telefónica, le explica algo a la persona con quien ha comunicado y comienza a transmitirle imágenes, en tiempo real, acerca del ambiente que predomina.

“En mi caso -explica- desear y pedir que Estados Unidos ponga fin a todas las restricciones que tanto afectan a la familia cubana, esté donde esté, no es un asunto abstracto, sino algo que me toca directamente.

“Mi hijo José Enrique Quesada Vega reside en Miami desde hace más de 20 años. Viajó con su mamá siendo un adolescente. Allá se casó, trabaja en asuntos de topografía, tiene tres niños: Yosuá (varoncito), Lía y Megan. Pero yo quisiera que tú vieras el modo en que los cinco, incluyendo a su esposa Liset, llevan dentro a Cuba”.

Algo de eso me ha contado Noemí, tu actual compañera -le comento mientras pienso en el idioma español que aquellos tres niños hablan en casa (aunque las clases transcurran en inglés) o en la presencia, dentro del hogar, de fotos y afiches de Martí, Fidel, el Che, insignias nacionales y otros elementos portadores de cubanía…

Pero sucede que José no se refiere solo de detalles así. Piensa, además, en sentimientos, en valores.

José (hijo) preparando una gran bandera cubana en su propio hogar.

José (hijo) preparando una gran bandera cubana en su propio hogar.

“Mi hijo no permite que le hablen mal de Cuba. Es un defensor de nuestra realidad. A mí me resulta curiosa la manera en se mantiene informado acerca de lo que acontece acá. Su primer viaje lo marcó para siempre. Recuerdo que me dijo: Papá, lo que estoy viendo no tiene nada que ver con muchas de las cosas que allá se dicen. Aquí no veo por ninguna parte violencia, asesinatos, atropellos, gente muriendo de hambre… sino todo lo contrario: tranquilidad, seguridad, gente alegre.

“Según él, donde sí mucha gente corre riesgo de morir desamparada es allá. Hace un tiempo me comentó cómo Yosuá se entristeció al ver a personas muy necesitadas viviendo bajo un puente. Entonces cuando llegaron a la casa el pequeño le pidió recoger ropa que él y sus dos hermanitas ya no usan, para llevársela a aquellos niños pobres. Esa es la semilla que mi hijo ha sembrado en su familia

“A veces me he preguntado por dónde le entra tanto sentimiento cubano a ese muchacho…  bueno, debe ser genético, que lo lleva en sangre. Te digo más: a esta hora, cuando casi nos disponemos a comenzar nuestra caravana contra el bloqueo, él está haciendo exactamente lo mismo allá. Desde el primer momento  ha estado vinculado a esa experiencia en Estados Unidos. Ya lleva once caravanas. Al principio iba con los niños. Últimamente no los lleva para evitar riesgo pues ha habido provocaciones por parte de personas que quieren mantener el bloqueo contra Cuba”.

Temprano en la mañana, José se había comunicado con su hijo. En el celular conserva un video que muestra la hostilidad de dichos sujetos, a diferencia del carácter pacífico con que los organizadores preparan allá cada nueva caravana. Por eso, no puede soportar la tentación de convertirse en “todo un camarógrafo” y pone a la vista de aquel retoño suyo y de quienes le acompañan allá, pinceladas avileñas de un entorno que solo transpira paz, sosiego, alegría…

Quizás sea todo cuanto pueda hacer en un momento así, en el que se le repite la extraña y fantástica sensación de que en cualquier instante aparecerá su hijo, acompañado de su Liset, Yosuá, Lía y Megan, para pedalear, juntos, por ese futuro de concordia y de felicidad que tanto merece todo ser humano, venga de donde venga, esté donde  esté.

Así prepararon José y amigos suyos este vehículo para la caravana de mayo.

Así prepararon José y amigos suyos este vehículo para la caravana de mayo.

 


Pastor Batista

 
Pastor Batista