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Publicado el 25 Junio, 2021 por Redacción Digital en Mundo
 
 

AMÉRICA LATINA

Unidos en el bicentenario de Carabobo

La XIX Cumbre del ALBA-TCP proyecta afianzar el mecanismo en un contexto signado por la pandemia y las políticas injerencistas norteamericanas
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Pintura Expuesta en la Cátedra José Martí de la Univer-sidad de San Carlos de Guatemala (granma.cu)

Pintura Expuesta en la Cátedra José Martí de la Univer-sidad de San Carlos de Guatemala (granma.cu)

Por FÁTIMA VERA

El ALBA-TCP como mecanismo de integración ha servido para concretar proyectos de cooperación entre países de América Latina y el Caribe, una zona que necesita proyectar su desarrollo en clave regional frente a los intereses privados que sobrevuelan las más cruentas realidades sociales. Ese sentido de cooperación constante, respaldo y apoyo ante políticas injerencistas permeó la XIX Cumbre del ente, donde uno de los puntos que marcó la agenda fue la votación de las Naciones Unidas en la que se aprobó una vez más la resolución cubana a favor de eliminar el bloqueo norteamericano, que ha sometido esta tierra nuestra a limitaciones y restricciones económicas recrudecidas en plena pandemia.

“Todo nuestro apoyo a las naciones del Caribe en su reclamo a recibir un trato justo y diferenciado, indispensable para enfrentar los retos derivados del cambio climático, los desastres naturales, el injusto sistema financiero internacional y las nuevas y difíciles condiciones que impone la pandemia de COVID-19”, afirmó Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, en esta cita, que celebró el bicentenario de la batalla de Carabobo, liderada por Simón Bolívar y decisiva en la lucha contra el colonialismo español.

Rodríguez Parrilla reflexionó sobre la pandemia cuando declaró que ha evidenciado la fragilidad de las economías subdesarrolladas. “¿Cómo se puede explicar a los pueblos que los extraordinarios adelantos de la ciencia y la disposición de la comunidad científica mundial para enfrentar a la COVID-19 no puedan garantizar que la gran mayoría de la humanidad acceda a los medicamentos imprescindibles?”

Además, cuestionó los obstáculos impuestos por decenas de países a la exportación de insumos médicos y la manera en que Estados Unidos reforzó sus sanciones, y destacó la crisis multidimensional que enfrentamos y la ausencia de voluntad política para revertir las decisiones egoístas que priorizan las riquezas para unos pocos por encima de la vida de los seres humanos.

En ese sentido se pronunció el presidente de Bolivia cuando denunció la ventaja sacada de la crisis sanitaria, oportunidad para el negocio de unos cuantos en la región. “Ante este oscuro panorama, ALBA requiere poner la justicia social, la producción, la sustitución de importaciones en el centro de las acciones, orientadas hacia el vivir bien de los pueblos”. Y agregó que la reactivación de PetroCaribe y el Banco del ALBA, así como la programación de la creación de un fondo humanitario y un banco de vacunas, constituyen ya algunas de las respuestas de la entidad progresista.

Luis Arce también agradeció el apoyo de los pueblos latinoamericanos a Bolivia, no obstante la manipulación mediática a que han sido sometidos, y pidió disculpas, como Estado, por los abusos, atropellos y vulneraciones a derechos a las que fueron sometidas las legaciones oficiales de las repúblicas de Venezuela y Cuba por las autoridades golpistas.

Asimismo, reconoció el espaldarazo de ambas naciones a la revolución democrática y cultural de Bolivia. Estamos reconstruyendo nuestra patria, que fue destruida por un gobierno de facto. Hemos retomado el camino del pueblo, afirmó.

Por su parte, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, declaró que la Alianza es el núcleo para fortalecer la defensa de nuestros pueblos frente a las agresiones imperialistas.

“Estos son los momentos más duros de la siembra, cuando está florenciendo”, dijo el jefe de Estado ante las nuevas agresiones emprendidas por EE.UU. contra sus compatriotas, pero afirmó que “es más grande la fuerza de los pueblos”.

ALBA: desarrollo y defensa
XIX Cumbre ALBA-TCP

Se trabaja para afianzar aún más la Alianza y dar un salto cualitativo hacia la unidad (granma.cu)

El mecanismo de integración, en pos del desarrollo de los pueblos reconoce también su soberanía, algo que se relaciona de manera recíproca con el desarrollo, porque los planes nacionales para hacer avanzar economías, disminuir la pobreza y aumentar los accesos solo puede lograrse desde el rechazo al vasallaje que impone Estados Unidos. A su vez, un desarrollo realmente positivo, que toque los bolsillos y las condiciones de vida de ciudadanas y cuidadanos, solo es posible si se piensa y se lleva adelante en clave soberana, no de intereses privados de multinacionales o de gobiernos externos. Lo cual, a fin de cuentas, también es una defensa frente a quienes crean, fomentan o apoyan políticas injerencistas que perpetúan y agrandan las desigualdades.

Por esa razón, resulta sumamente importante la declaración del secretario ejecutivo del organismo, Sacha Llorenti, quien aseguró  que se trabaja para afianzar aún más el bloque y dar un salto cualitativo hacia la unidad, en un panorama donde Estados Unidos y las oligarquías regionales generan un boicot a los esfuerzos de integración. “Nosotros somos una alianza por la vida, para la vida, [que] prioriza la situación de los pueblos, de la unidad, antes que la mera integración aduanera, comercial, como se suele hacer”.

A esa impostergable visión de futuro, se suman los compromisos explicitados en la declaración final de la cumbre. Se acordó potenciar el desarrollo de la zona económica complementaria ALBA-Petro Caribe como un modelo de desarrollo productivo y tecnológico, y se hizo resaltar la necesidad de fortalecer la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) como mecanismo de concertación política que reúne a los estados de la región, basado en el principio de unidad en la diversidad.

Justo y necesario fue el rechazo a la actuación del secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, quien ha conducido a ese organismo multilateral por una senda de despropósitos al legitimar acciones violentas, intervenciones en los asuntos internos y rupturas del orden constitucional en algunos países de la región.

El hecho de que este encuentro haya coincidido de manera deliberada con los 200 años de la batalla de Carabobo invita a una reflexión sobre los puntos de contacto entre aquel momento y el actual. Si ayer tuvo al frente a Simón Bolívar, quien visionó a la América unida, y la victoria fue de suma importancia para lograr la independencia de España, hoy asistimos al momento en que es imperioso definir formas de desarrollo e integración que garanticen la soberanía frente al imperio estadounidense, al que ni la pandemia ha servido de excusa para flexibilizar sus posturas ante los gobiernos progresistas de la zona.

De ahí que el mandatario venezolano Nicolás Maduro reafirmara el legado vigente. “O somos libres todos o no es libre nadie”, era la concepción de Bolívar y es el concepto que está presente hoy en esta cumbre del ALBA-TCP, sentenció, y con razón.

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Redacción Digital

 
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