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Publicado el 2 Julio, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

Dignificar el conocimiento

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Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Luanda, capital de Angola, entre modernidad y tradición. (www.dw.com)

Luanda, capital de Angola, entre modernidad y tradición. (www.dw.com)

África sigue siendo para algunos apenas folclor, un pedazo de tierra aislado en el mundo actual. África es para el lector rico probable destino para un futuro safari. Y para el lector medio, todavía un callejón sin salida. Pero ¿es tan así? El MSc. Yoslán Silverio González, Investigador Agregado y jefe del Grupo de África y Medio Oriente del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI), en La Habana, desentraña en exclusiva para BOHEMIA dos tipos de verdades: las relativas, sujetas al contexto, y las “absolutas”, en nexo con la historia.

Sus conocimientos están avalados por estudios especializados y por quienes lo formaron o lo han acompañado en este interesante y necesario proceso creativo, encauzado hacia la investigación y la escritura. El también profesor adjunto de Historia de África de la Universidad de la Habana (UH) inició la conversación con recuerdos elogiosos hacia la tradición africanista de la Mayor de las Antillas, en la que se distingue Fernando Ortiz, y su artículo “Los negros esclavos”, un estudio sociológico y de derecho publicado por la Revista Bimestre Cubana, en 1916.

Seguidamente, Yoslán nos trae a la etapa revolucionaria, rindiendo homenaje al profesor y embajador Dr. Armando Entralgo, al Dr. Reinaldo Sánchez Porro, y a la profesora María del Carmen Maseda. Reconoce la labor sostenida del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa” y a su profesora la Dra. María Elena Álvarez Acosta. Elogia de igual modo al Dr. Silvio Baró, al frente del desaparecido Centro de Estudios sobre África y Medio Oriente (CEAMO), del que salieron tantos aliados de un continente siempre preterido. Y qué decir de la labor social de la Casa de África de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

De todos ellos tiene un poco. Entonces, espoleado por “la carencia de bibliografía que analice desde una visión objetiva los procesos políticos, económicos y sociales que ocurren en la zona o la que llega desde los medios de comunicación occidentales o desde internet”, decide escribir el libro África Occidental. Crisis vs estabilidad política.

Al preguntársele cuál pudiera ser el alcance de la obra, nos dice: “Surge precisamente por la necesidad de explicar los procesos políticos más contemporáneos del continente. Busca deconstruir un discurso negativo sobre las realidades africanas desde el estudio pormenorizado. Temas como los conflictos étnicos, la inestabilidad política, las crisis, los golpes de Estado y hasta el terrorismo son puestos a debate como una muestra de que las percepciones que nos llegan sobre estas problemáticas desde la academia occidental no siempre son las más acertadas o veraces”.

Con el respaldo profesional de Sánchez Porro, “el libro se encamina a explicar cómo se han solucionado o se han intentado solucionar las más disimiles situaciones de crisis políticas y conflictos, desmontando la tesis de que en África solo se puede hablar de guerras tribales y crisis humanitarias. Su importancia radica en sintetizar y en dar a conocer para el público universitario y general los sucesos más relevantes de una historia del presente africano y por ende en construcción todavía”.

El entrevistado nos recuerda que el proceso de independencia africano se produjo durante o bajo el eco político de la Segunda Guerra Mundial, el ascenso de la Unión Soviética, la Independencia de India y China, el también movimiento de liberación de Indochina y la Conferencia de Bandung. En un alarde de sapiencia añado que esa cita en particular fue nombrada con desprecio por la prensa de la época, como “partera del altermundismo” en un intento por minimizar la revolucionaria reconfiguración mundial, gracias a la valentía de esos pueblos despreciados.  Dicho esto, y buscando pautas para entender la actualidad del continente en cuestión, indago sobre qué nos llega de África.

Yoslán Silverio González asevera sin tapujos: “A pesar de los avances experimentados por la región, aún allí se expresan los problemas estructurales propios del subdesarrollo. Su camino es difícil: las secuelas del colonialismo, primero, y las guerras derivadas de la etapa postcolonial, después, así como las crisis económicas y las consecuencias de la implementación de los programas de ajustes estructurales impuestos por los poderes occidentales, además de los más recientes retos a la seguridad, como el terrorismo, por solo mencionar algunos. “Junto a los problemas políticos, están los multidimensionales de orden socioeconómico. Ahora bien, todos los países y sus regiones no se compartan o tienen la misma situación. Expresión más de desarrollo desigual propio del sistema capitalista.

“Si hablamos en el plano de la (in)seguridad, podríamos decir sin dudas que el terrorismo está siendo uno de los retos más grandes que tienen varios de los países de la llamada línea del Sahel y otros, puesto que la existencia de estos factores objetivos y hasta subjetivos –manipulación ideológica basada en la religión– todavía sirven de base para el reclutamiento de adeptos a estas prácticas terroristas que tienen un impacto social muy fuerte”.

¿De lo que se infiere que el continente está condenado?lo provoco:

Yoslán Silverio González y su obra África Occidental. Crisis vs estabilidad política. (JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Yoslán Silverio González y su obra África Occidental. Crisis vs estabilidad política. (JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

“–África y sus estructuras político-institucionales en los diferentes niveles han adoptado estrategias para avanzar por la senda del desarrollo económico. Sí se puede hablar de cambios tangibles en la región, como es el avance de los procesos de estabilidad política, la casi eliminación de los golpes de Estado y el progreso en los niveles de institucionalidad alcanzado por muchos países y los organismos y estructuras que conforman la Unión Africana (UA). Hay también esa otra realidad, que indica los avances de un continente en su contradicción modernidad-tradición. De la existencia de grandes centros urbanos y de un desarrollo de infraestructuras impresionante poco se dice.

Tras esa explicación, mi pensamiento voló hasta la República Popular China (RPCH), viéndola como uno de los factores conducentes a que el llamado continente negro vaya despegando, para rabia inconfesada de los anteriores poderes coloniales, que la estuvieron expoliando hasta dejarla seca. O eso creían, porque los africanos han demostrado una resiliencia asombrosa.

Me vino a la mente entonces, una información dada en mayo de este año por Xinhua, acerca de que el presidente chino, Xi Jingpin, en conversación telefónica con su homólogo de la República Democrática del Congo (RDC), Félix Tshisekedi, presidente de la Unión Africana para 2021, aseguró que “fortalecer la solidaridad y la cooperación con los países africanos es siempre la decidida elección estratégica de China”. Le comento este acontecimiento mientras le suelto a quemarropa:

¿Será, o ya es, el espacio subsahariano un área de confrontación entre las esferas de influencia Estados Unidos UE y China?

Yoslán Silverio González afirma que sí, primero con la cabeza para luego utilizar las palabras:

–Muchos de estos avances han sido posibles gracias a los programas multimillonarios que actores internacionales como China, India o Japón han implementado en la región, digamos que en el último decenio. Por ende, el África del siglo XXI no se parece en nada a la de épocas anteriores. Hay una mayor confluencia de disimiles actores no tradicionales que están disputando el control histórico que en el plano geopolítico han gozado países como Estados Unidos y las potencias europeas desde el fin de la era soviética.

“Incluso Rusia ha retomado su papel allí. Las capacidades que tiene África de lidiar con una mayor cantidad de actores en sus relaciones económicas internacionales es uno de los elementos que tratan de desmontar esa premisa que define a las economías subdesarrolladas que es precisamente, al decir del profesor Silvio Baró, la no “diversificación geográfica de sus exportaciones.

“En este sentido, China, por ejemplo, ha sido un actor que con sus programas de inversiones en África y hasta las condonaciones de deuda ha contribuido al crecimiento del PIB de varios países africanos de la zona del Índico. Su presencia y la de otros actores es sin dudas un contrabalance frente al dominio militar que todavía ejercen los Estados Unidos y Francia. De aquí la idea de que el continente se perfila como un área de confrontación geopolítica entre los poderes tradicionales y los emergentes.”

“Ejecución del castigo por flagelación”, obra del francés Jean-Baptiste Debret (1768-1848). (nationalgeographic.com.es)

“Ejecución del castigo por flagelación”, obra del francés Jean-Baptiste Debret (1768-1848). (nationalgeographic.com.es)

Casi al final de nuestra conversación, medio informal, aunque muy seria, este Investigador Agregado confesó que “el encuentro directo con la sociedad africana es indescriptible; sus personas, sus tradiciones, sus costumbres, su cultura y hasta su comportamiento, constituyen una experiencia vital que uno no encuentra ni en el mejor libro de historia o literatura que pueda existir. Esa posibilidad de palpar y sentir las problemáticas que por años hemos estudiado o explicado le aporta un valor agregado a tu formación como africanista”.

¿Y dónde ha estado?

–Por ahora solo en Dakar, la capital de Senegal, ciudad mítica, al lado del mar, con sus contrastes, sus mezquitas, sus mercados callejeros, así como la filosofía de vida teranga (en lengua woloof) o solidaridad, concepto por el cual hasta un extranjero se siente como en su casa.

Mucho más para un cubano, ¿verdad? –le digo casi respondiendo lo obvio entre nosotros:

–El lugar más impresionante y de recuentro con el sufrimiento de nuestros antepasados fue sin dudas la Isla de Goreé, uno de los tantos sitios desde donde se embarcaba forzosamente a los esclavos hacia el “nuevo” mundo. La “Maison des Esclaves” –y su “Puerta de no Regreso”– es el monumento más desgarrador sobre el recuerdo de esos casi cinco siglos de trata humana. Baste añadir que de 1503 a 1873 fueron transportados hacia Cuba o revendidos desde las Américas y el Caribe más de un millón y medio de africanos.

La simbiosis cultural entre nuestros pueblos ha sido enorme, y ha echado raíces también en la Academia cubana, la cual, en voces jóvenes como la de Yoslán Silverio González, dignifica a una “África del siglo XXI que no se parece en nada a la de épocas anteriores”.

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María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda