0
Publicado el 11 Septiembre, 2021 por Redacción Digital en Mundo
 
 

Cremación y cenizas al mar

Gobierno de Perú prohibe demostraciones favorables a fallecido Abimael Guzmán

Recordamos a la ciudadanía que toda manifestación pública que respalde o enaltezca alguna agrupación terrorista o justifique sus actos, así como rinda homenaje a sus líderes o cabecillas, como Abimael Guzmán, es considerado delito de apología al terrorismo, dice el mensaje de advertencia del Ministerio de Justicia peruano
Compartir
Fallece Abimael Guzmán, Perú, Sendero Luminoso

Foto en Prensa Latina

Lima, 11 sep (Prensa Latina) El Gobierno peruano prohibió hoy cualquier demostración favorable al fallecido Abimael Guzmán,  el exjefe del grupo armado Sendero Luminoso. También anunció que considera la posibilidad de cremar su cadáver y echar sus cenizas al mar.

El Ministerio de Justicia recordó a la población en un mensaje de Twitter que esas expresiones son tipificadas en el Código Penal como delito de apología del terrorismo.

‘Recordamos a la ciudadanía que toda manifestación pública que respalde o enaltezca alguna agrupación terrorista o justifique sus actos, así como rinda homenaje a sus líderes o cabecillas, como Abimael Guzmán, es considerado delito de apología al terrorismo’, dice el mensaje de advertencia.

Quienes incurran en ese delito se exponen, según el mensaje, a ser condenados a prisión por cuatro a 15 años de cárcel, pena que corresponde a cualquier propaganda, discurso o justificación favorable al terrorismo o a quien lo dirija o realice.

Por su parte, el ministro de Justicia Aníbal Torres consideró que el cadáver de Guzmán no debería ser enterrado, para que su tumba no se convierta en un lugar de culto para sus seguidores.

‘Creo que la vía más apropiada, en este momento, sería la incineración para no tener un lugar en el cual determinados peruanos quieran rendir homenaje a este personaje’, dijo.

Los restos del fallecido ex jefe alzado Abimael Guzmán llegaron hoy a la morgue del vecino puerto peruano de Callao en medio de fuerte custodia.

Cerca de 11 horas después del deceso y al cabo del mismo tiempo de vigilia periodística, una camioneta del Ministerio Público trasladó el cadáver de la Base Naval cercana a la morgue para la necropsia, introducido en una bolsa negra y sobre una camilla.

Previamente, decenas de policías tomaron la calle de la morgue e impidieron el paso a quienes no viven en la cuadra, manteniendo a raya a los periodistas, que aguardan expectantes mientras se realiza la autopsia.

Al lugar llegó Sebastián Chávez, quien se identificó como abogado del difunto y reivindicó el derecho de la esposa de Guzmán, Elena Iparraguirre, a decidir el destino de los restos, si son sepultados o cremados, porque así lo determina la ley.

Preguntado sobre la posibilidad que las autoridades decidan enterrarlo en una fosa común (donde terminan indigentes sin familia o muertos no identificados) o incinerarlo y lanzar sus cenizas al mar, declinó comentarios e insistió en que la decisión corresponde legalmente a la viuda.

También señaló que la salud de Guzmán se deterioró hasta que perdió la vida, por el largo encierro en duro aislamiento, ante lo cual sus abogados y seguidores pidieron muchas veces su libertad para que sobreviva, sin ser escuchados.

Cuando una reportera le preguntó si el preso se arrepintió de los hechos por los que fue condenado a cadena perpetua por terrorismo, Chávez respondió con otra pregunta: ‘¿De qué se iba a arrepentir?’.

Guzmán e Iparraguirre, su lugarteniente en el grupo armado Sendero Luminoso, se casaron en la prisión de máxima seguridad para jefes alzados, construida tras la captura de ambos, el 12 de septiembre de 1992, y en la que fueron encerrados en 1994.

El fallecimiento se produjo cuando el Gobierno proyectaba trasladar a los presos de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) a otro penal de máxima construcción por edificar.

El proyecto fue anunciado tras la evacuación a un sector aislado de una cárcel común el ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos, porque en la cárcel de la Base Naval tenía privilegios.

La muerte de Guzmán motivó reacciones mayormente de repudio al difunto y sus acciones y en algunos casos de reflexión sobre la situación de pobreza y exclusión que crean condiciones para la subversión armada.

El presidente peruano, Pedro Castillo, planteó hoy el objetivo de construir un Perú de justicia y desarrollo, en una reflexión sobre la muerte del exjefe del grupo armado Sendero Luminoso, Abimael Guzmán.

Compartir

Redacción Digital

 
Redacción Digital