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Publicado el 29 Enero, 2015 por Redacción Digital en
 
 

Un poco

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A cargo de ROSA M. CUBELA

LA FELICIDAD

La mayoría de los seres humanos creemos que la felicidad es producto de situaciones y condiciones sociales que nos rodean y que son sinónimo de “éxito”: terminar una carrera universitaria, tener un buen auto, vivir en una casa lo suficientemente grande, ganar buen dinero, etcétera. Sin embargo, la mayoría de nosotros no nos damos cuenta de que la clave no está en nuestras condiciones materiales, en nuestras circunstancias personales o en las relaciones que llevamos con los demás; la felicidad está en la capacidad que tenemos para cambiar nuestros propios pensamientos. Cuando descubrimos esto, el ser feliz se convierte entonces en una elección, más que en una circunstancia.

¿Por qué crees que cuando escuchas una canción que te trae buenos recuerdos tu humor cambia positivamente? Porque al escuchar la melodía nuestro cerebro empieza a generar pensamientos positivos que nos llevan a un estado de ánimo más alentador. Y así es, precisamente, como funciona la felicidad.

Por lo que, si tú estás triste o pasando por un estado de depresión, lo primero que tienes que hacer es un cambio de actitud, en el que te propongas enfocarte solo en las cosas buenas que te rodean. Tal vez no puedas controlar algunas situaciones que te están afectando en un momento dado, pero algo que sí puedes controlar son tus pensamientos.

Acéptate tal como eres e intenta hacer resaltar tus cualidades. Muchos de los expertos en terapias contra la depresión aconsejan mirarse al espejo todos los días y tomarse un tiempo para alentarse a uno mismo, darse consejos y frases de apoyo como cuando estás hablando con tu mejor amiga o amigo. De esta manera, poco a poco comenzarás a recuperar la confianza.

Otra de las cosas que debes evitar es compararte con los demás. Muchas veces caemos en estados de depresión o infelicidad tras formularnos pensamientos como: “¿Por qué él tiene carro y yo no?”, “¿Por qué ella pudo encontrar el amor tan rápido?”, “Seguro le dieron ese puesto a él y no a mí porque yo no valgo lo suficiente”. Recuerda que cada persona es diferente y que cada uno de nosotros tiene en este mundo una misión única e irrepetible, concéntrate en tu historia de vida y en lo que quieres escribir en ella, sin fijarte en lo que hacen los demás.

Pensando en lo que realmente te hace feliz ayudas también a cambiar de manera positiva. A veces son cosas tan simples que nada tienen que ver con lo material, como salir a dar un paseo, escuchar la risa de un niño, disfrutar de tus ratos libres viendo una película, y muchas más. Estas son acciones que ni siquiera valoramos y están muy cerca de nosotros; solo es cuestión de quitarse la venda de los ojos, para poder ver lo mucho que tenemos a nuestro alrededor. ¡Así es que ánimo! ¡La llave de la felicidad la tienes tú, la cuestión es que decidas usarla!

REGLAS DE ORO DE LA ALIMENTACIÓN EQUILIBRADA

Una alimentación equilibrada es aquella que aporta todas las sustancias nutritivas necesarias en cada momento de la vida.

Para promover unos buenos hábitos alimentarios dentro del marco de la prevención de disfunciones y patologías provocadas por las malas costumbres que actualmente tienen muchas personas, existen reglas básicas que pueden colaborar al equilibrio nutricional:

Es necesario ingerir una gran variedad de alimentos, pero no en demasiada cantidad. Comer poco a poco y masticar bien, para facilitar la digestión. Procurar mantener un peso estable. Evitar las grasas de origen animal en exceso. Los alimentos proteicos, sobretodo la carne y productos elaborados, pueden llegar a tener mucha grasa invisible o en su constitución. Comer productos feculentos, como pan, pasta, arroz, legumbre, patatas. Este tipo de comidas son la base de una buena alimentación. Comer diariamente un poco de fibra (fruta, verdura, legumbre y cereales integrales por este orden). No abusar de los azúcares. La fruta y la leche ya de por sí contienen azúcar. Beber agua: es la mejor bebida. Y si cuando se tiene una avanzada edad se toma alcohol, hacerlo con mucha moderación.

RÍASE

*Hay un tipo que está obsesionado con lanzarse en paracaídas y decide acudir a una agencia de paracaidismo. Le dice al encargado:

-Señor, quiero lanzarme en paracaídas.

El encargado le contesta:

-Señor, esta agencia está a punto de cerrar por los múltiples accidentes.

-No importa, me urge vivir la experiencia aunque sea al último en aventarme.

El instructor le da las indicaciones para que se aviente del avión, y al fin lo hace, pero al halar el cable se da cuenta de que no abre el paracaídas y asustado ve que un fulano viene en el aire pero de abajo hacia arriba y le alcanza a preguntar:

-¿Oye, sabes como se abre un paracaídas?

-No, yo no supe ni prender el gas.

*Estaba a punto de ser ejecutado el reo cuando le preguntan: ¿Cuál es su último deseo? El reo contesta: Ah, sí, pues que si me pudiesen ahorcar por la cintura, porque del cuello siento como que me ahogo.

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Redacción Digital

 
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